Diferencial y cloración salina: diferencias, ventajas, inconvenientes y mantenimiento

La cloración salina es un sistema de desinfección que genera cloro automáticamente a partir de sal disuelta en el agua mediante un proceso de electrólisis. Frente al cloro tradicional, reduce la manipulación de productos químicos, facilita el mantenimiento y suele proporcionar una experiencia de baño más confortable, aunque requiere una inversión inicial mayor, control del pH, revisión de la sal y mantenimiento de la célula electrolítica.

La elección entre una piscina de cloro y una piscina con cloración salina depende principalmente del presupuesto inicial, el tamaño de la piscina, la frecuencia de uso, el tiempo disponible para el mantenimiento y las condiciones de instalación. Ambos sistemas pueden ofrecer una desinfección eficaz si se instalan y mantienen correctamente.

Qué es la cloración salina

La cloración salina para piscinas es un sistema de desinfección que genera cloro puro de forma natural a partir de la sal disuelta en el agua, mediante un proceso de electrólisis. Este método elimina casi completamente la necesidad de utilizar productos químicos.

La electrólisis es un proceso que utiliza la electricidad para separar los elementos de un compuesto. En este caso, el compuesto es la sal, una sustancia natural, blanca y cristalina que, al disolverse en el agua, se convierte en el ingrediente clave para generar cloro de manera natural.

Se realiza mediante un clorador salino, que es un aparato que convierte la sal en cloro mediante un proceso natural conocido como electrólisis. El clorador salino debe conectarse a una depuradora y a la corriente eléctrica para funcionar y gracias a ello se consigue mantener el agua completamente limpia.

Desde su llegada a España en el año 2000, la cloración salina ha evolucionado considerablemente, hasta convertirse en uno de los métodos más populares y eficaces para desinfectar piscinas.

Esquema de cloración salina

Cómo funciona un clorador salino

La cloración salina piscina es un sistema de desinfección que genera cloro automáticamente a partir de sal disuelta en el agua. Funciona mediante un equipo llamado clorador salino, que contiene una célula electrolítica.

El proceso comienza añadiendo una pequeña cantidad de sal (entre 4 y 6 gramos por litro) al agua de la piscina. Esta agua, ligeramente salada, circula a través de una célula electrolítica que contiene electrodos.

Cuando el agua pasa por esta célula, la sal (cloruro sódico) se descompone mediante electrólisis, transformándose en hipoclorito sódico, un potente desinfectante que elimina algas, bacterias y hongos. Una vez completada su función desinfectante, el hipoclorito se reconvierte nuevamente en sal, renovando el ciclo sin un consumo continuo de sal.

Añadir sal: Se agrega sal común, generalmente cloruro de sodio, al agua de la piscina. La cantidad de sal necesaria varía según el tamaño de la piscina y el tipo de clorador salino utilizado.

Generación de cloro: El clorador, que está conectado al sistema de filtración de la piscina, utiliza electricidad para descomponer la sal disuelta transformándola en cloro y otros compuestos.

Desinfección y producción continua de cloro: A medida que el agua pasa a través del clorador, se produce cloro de manera continua para mantener niveles adecuados de desinfección.

Mantenimiento y control: Es necesario monitorear y ajustar regularmente los niveles de sal y cloro en el agua de la piscina para garantizar un equilibrio adecuado.

Una vez la sal está disuelta en el agua, ésta se pasa por el circuito de depuración, donde se ha instalado el clorador salino en serie. El agua salada al pasar por los electrodos genera una corriente eléctrica que produce la electrólisis del agua.

Como resultado, se obtiene sodio (Na) y cloro (Cl2) en forma de gas. Ahora bien, si el pH está dentro del rango 7,1-7,3 este cloro en forma de gas se recombinará con el agua para formar ácido hipocloroso, justo el mismo producto que se consigue si se añade cloro líquido, obteniendo así la desinfección del agua de la piscina.

El cloro elimina bacterias, algas y otros microorganismos presentes en el agua. Una vez hecho su trabajo, vuelve a convertirse en sal. Y así empieza de nuevo el ciclo, de forma continua, siempre que la depuradora esté en funcionamiento.

Este ciclo se repite continuamente mientras el sistema está funcionando. Se trata de un sistema automatizado y cerrado en el cual no hay consumo de sal salvo el consumo inicial.

El clorador salino solo funcionará cuando el sistema de filtración esté en marcha. Por lo tanto, es crucial asegurarse de que el sistema esté funcionando el tiempo necesario cada día para garantizar la desinfección adecuada y la calidad del agua.

Cuánta sal necesita una piscina

El funcionamiento de la cloración salina consiste en añadir sal (NaCl) a la piscina para conseguir una concentración de entre 4 y 6 ppm (para que os hagáis una idea, el agua de mar tiene una concentración en torno a 38 ppm).

La proporción más habitual está entre los 4 y 6 gramos por litro. Es decir, una piscina de 50.000 litros necesitará entre 200 y 300 kilos de sal en el llenado inicial.

Una piscina con cloración salina necesita de un aporte inicial de sal de entre 4 y 7 kilos por metro cúbico de agua. En cuanto a qué cantidades de sal necesitamos, entre 5 a 6 kg por m3 de agua es lo más habitual.

ParámetroValor indicado
Concentración habitualentre 4 y 6 gramos por litro
Aporte inicial habitualentre 4 y 7 kilos por metro cúbico de agua
Valor habitual de referencia5 kg de sal por cada m³ de agua
Agua de maren torno a 38 ppm

La buena noticia es que no hace falta cambiarla cada año. La sal no se consume en el proceso, sino que se regenera. Solo se pierde una pequeña parte con los lavados del filtro, la evaporación o cuando se repone agua.

Posteriormente, solo deberás aportar una cierta cantidad de sal en función de la cantidad de agua evaporada (y aportación de agua nueva). En la mayoría de los casos, basta con una pequeña cantidad de sal, echada a la piscina cada inicio de temporada.

Se debe controlar la concentración de sal al llenar la piscina o al instalar el equipo por primera vez. También se deberá controlar realizando reposiciones periódicas de sal debido a las perdidas de agua durante los lavados de filtro o evaporación.

Estos controles deben realizarse con frecuencia para controlar que los valores de sal son los recomendados por el fabricante.

Qué tipo de sal utilizar

Una de las dudas más habituales tiene que ver con la sal que hay que utilizar. Y aquí es importante hacer una distinción: no todas las sales valen para cloración salina.

Usar una sal con impurezas, aditivos o antiapelmazantes puede generar problemas en el clorador, residuos en el fondo de la piscina e incluso afectar a la salud del agua.

Podemos utilizar cualquier tipo de sal común en nuestra piscina con clorador salino. Sí es cierto que cuanto más refinada y pura sea, tendremos menos residuos y el agua estará más limpia y cristalina desde el principio.

La elección de una sal de mayor pureza ayuda a reducir los residuos y las incrustaciones en la célula del clorador.

Cloración salina frente al cloro tradicional

El sistema clásico de piscina consiste en añadir cloro directamente al agua, normalmente en forma de pastillas, granulado o líquido. En este caso:

  • el cloro se añade manualmente
  • el nivel debe controlarse regularmente
  • el equilibrio del pH piscina debe revisarse con frecuencia

Es un sistema sencillo, económico en instalación inicial y que sigue siendo muy utilizado. Sin embargo, requiere más atención en el mantenimiento.

El funcionamiento de las piscinas de cloro es fácil. Se añade el cloro en el agua, las bacterias de mueren y se oxida la materia orgánica.

Las piscinas de cloro tradicionales requieren un bajo coste de inversión inicial, pero requiere un mayor gasto a largo plazo ya que de manera continua se debe ir incorporando nuevos productos químicos a la piscina.

Con un sistema tradicional debes añadir cloro periódicamente y controlar los niveles. Con cloración salina piscina, el sistema produce el cloro automáticamente mientras la filtración está en marcha.

AspectoCloro tradicionalCloración salina
Inversión inicialbajo coste de inversión inicialinversión inicial mayor
Aporte de desinfectanteel cloro se añade manualmenteel sistema produce el cloro automáticamente
Mantenimientoreposición de producto, control manual del agua y ajustes frecuentesrevisión periódica del equipo, limpieza de la célula y control de pH
Consumo de productos químicosmayor gasto a largo plazoreducción del uso de químicos
Dependencia del funcionamientoincorporación manual de productosfunciona mientras la depuradora está en marcha

Ventajas de la cloración salina

Menor manipulación de productos químicos

Únicamente se utiliza agua y sal, lo cual son sustancias naturales, no contaminantes y respetuosas con el medio ambiente.

Los sistemas de cloración salina permiten generar el desinfectante necesario para el mantenimiento del agua de la piscina sin manipular ni verter productos químicos peligrosos.

Los productos químicos clorados (cloro) deben transportarse hasta las instalaciones de la piscina mientras que el sistema de electrólisis salina es totalmente autónomo ya que la sal ya está en el agua.

Producción automática y constante

La principal ventaja de este sistema es que el cloro se genera justo cuando se necesita, sin almacenar productos químicos ni preocuparse por su constante dosificación.

El cloro producido a través de electrólisis se libera de manera constante y controlada, manteniendo niveles óptimos de desinfección sin picos de concentración que pueden ocurrir con productos químicos tradicionales.

La producción continua de cloro ayuda a mantener el agua más equilibrada y limpia durante más tiempo.

La cloración salina es un tratamiento automático, sostenible, seguro para los bañistas y respetuoso con el medio ambiente.

Mayor confort durante el baño

El resultado es un agua desinfectada, más suave para la piel y los ojos, sin olores fuertes ni productos químicos agresivos.

Las piscinas con clorador salino suelen ofrecer una sensación de baño más agradable. El agua suele resultar:

  • menos irritante para ojos y piel
  • con menos olor a cloro
  • más estable en su desinfección

Al eliminar olores y sabores desagradables, así como la irritación ocular, proporciona un entorno más cómodo y agradable para nadar.

La sensación general del agua también cambia: es más suave, menos agresiva con el cabello y los ojos, y más agradable al tacto.

De hecho, el agua no tendrá ese olor característico de las piscinas que usan cloro, por lo que será una opción más saludable.

Reducción del consumo de productos y agua

Este tipo de sistemas de electrólisis salina permite un ahorro de mantenimiento y en productos químicos. Sólo consume en energía eléctrica y, además, se reduce el consumo en agua.

En lo referente al coste, la instalación de cloración salina actualmente es algo más elevada que las piscinas de cloro, pero a largo plazo, los sistemas de electrólisis salina permiten un ahorro energético del 80% en mantenimiento, ya que el consumo equivale al de una bombilla.

Supondrá un ahorro de hasta un 80% en mantenimiento.

Aunque la inversión inicial es alta, los costos de operación y mantenimiento son generalmente más bajos que los de los sistemas que utilizan productos químicos convencionales, debido a la reducción en la compra de productos químicos.

El sistema de cloración salina consume poca energía, comparable al uso de una bombilla de bajo voltaje, lo que contribuye a la sostenibilidad y reduce los costos de electricidad.

Regeneración de la sal

Además, permite su recuperación: la sal, una vez ha generado el cloro activo por el sistema de electrólisis salina y este ha realizado la desinfección del agua de la piscina, vuelve a su estado inicial en forma de sal.

Una vez completada su función desinfectante, el hipoclorito se reconvierte nuevamente en sal, renovando el ciclo sin un consumo continuo de sal.

Menor impacto ambiental

Otra de las ventajas es que se trata de una solución más sostenible y ecológica, ya que la electrólisis por la que se produce el cloro es un proceso natural que no emplea sustancias contaminantes para el medio ambiente, además de que permite mantener el agua durante más tiempo pudiendo alargar su uso sin necesidad de cambiarla.

Al reducir el uso de químicos, se protege tanto a los bañistas como al entorno.

No genera residuos ni subproductos peligrosos. El ciclo de sal y cloro es 100% renovable.

La cloración salina responde a esas dos exigencias con una solución que combina tecnología, sostenibilidad y eficiencia.

Compatibilidad con distintos tipos de piscinas

La cloración salina es compatible con piscinas de hormigón, liner, poliéster y otros sistemas.

Existen soluciones adaptadas tanto para piscinas de nueva construcción o ya existentes, con sistemas de desinfección tradicionales.

La cloración salina puede instalarse tanto en piscinas nuevas como en piscinas ya existentes. Existen soluciones adaptadas a distintos tamaños y necesidades, tanto para uso residencial como profesional.

Aparte, puede usarse en toda clase de piscinas, desde elevadas, convencionales y piscinas de diseño como las que tienen una estética tipo playa.

Aplicaciones residenciales y profesionales

Existen cloradores para piscina privada y cloradores para piscina pública.

La cloración salina se puede aplicar en diferentes tipos de piscinas, desde residenciales hasta públicas, así como en spas, acuarios y centros deportivos, lo que la hace adaptable a diversas necesidades.

En lugares como Canarias, donde muchas piscinas están activas durante casi todo el año, es una solución muy valorada.

Este tipo de instalaciones, habitualmente con un uso intensivo, necesitan mantener el agua de la piscina en perfecto estado, en todo momento.

Habitualmente, los usuarios más sensibles a los sistemas de desinfección tradicionales en piscinas suelen ser los niños o personas de edad avanzada. Gracias a sus beneficios, con agua mucho más suave y no agresiva, la cloración salina se convierte en una alternativa perfecta para piscinas en residencias de mayores.

Inconvenientes de la cloración salina

Mayor inversión inicial

Los equipos de electrólisis salina, además del sistema de control y la dosificación automática del pH del agua, requieren de una inversión inicial que puede parecer un poco elevada en un primer momento.

Aunque los costos de mantenimiento son bajos, la instalación del sistema de electrólisis salina puede ser costosa. Esto incluye el precio del generador de cloro y la posible necesidad de realizar modificaciones en la piscina.

La instalación de cloración salina actualmente es algo más elevada que las piscinas de cloro, pero a largo plazo puede reducir el gasto en productos y mantenimiento.

Dependencia de la depuradora y de la electricidad

En contrapartida, el cloro se produce únicamente cuando la depuradora de la piscina está en funcionamiento, aumentando el tiempo necesario de puesta en marcha al aumentar la temperatura del agua y el número de bañistas, lo que incrementa las horas de funcionamiento de la depuradora, recomendándose al menos 8 horas diarias.

Además, el clorador salino solo funcionará cuando el sistema de filtración esté en marcha.

El sistema de electrólisis salina depende de la electricidad para funcionar. En caso de cortes de energía, el sistema dejará de producir cloro, lo que puede afectar la calidad del agua.

El cloro generado a partir de este sistema se degrada más fácilmente por el efecto del sol. Esto obliga a incrementar las horas de funcionamiento del equipo, además del sistema de depuración con el consiguiente aumento del gasto en electricidad y desgaste de la célula electrolítica.

Necesidad de controlar el pH

Otro de los inconvenientes es que la sal sube ligeramente el pH del agua, por lo que se debe vigilar para que esté dentro de los parámetros adecuados.

En una piscina con cloración salina, el pH tiende a subir por lo que será necesario añadir reductores del pH para asegurar la eficacia del desinfectante del cloro y evitar que se produzcan deposiciones calcáreas en los electrodos de la célula.

Es importante tener en cuenta que para que este proceso funcione de manera óptima, el pH del agua debe mantenerse dentro de un rango adecuado, generalmente entre 7.2 y 7.6.

Si el pH está demasiado bajo, el agua se vuelve ácida y puede provocar irritaciones en la piel y los ojos; y si por el contrario el pH sube demasiado, disminuye la desinfección del cloro, haciendo que el agua esté sucia y se acumule la cal y las algas.

La clave está en mantener el pH dentro de los niveles adecuados y para ello lo mejor es instalar un clorador salino con regulador de pH que realice de forma automática las mediciones.

También se puede automatizar el tratamiento del agua mediante la incorporación de reguladores de pH/redox.

Mantenimiento de la célula electrolítica

Las células de los equipos de electrólisis salina requieren una limpieza y un mantenimiento muy exhaustivo ya que son propensos a acumular suciedad.

La célula del clorador es la pieza principal que requiere atención.

Si no se realiza correctamente, se deterioran más rápido de lo que debieran y hay que cambiarlo ya que la suciedad en la célula electrolítica se compondrá fundamentalmente de cal pegada a las placas de titanio.

Por ello existen ya en el mercado sistemas que no requieren limpieza ya que son autolimpiables.

Reposición y medición de la sal

Aunque el consumo de sal es bajo, puede ser necesario reponerla ocasionalmente debido a pérdidas naturales que se producen durante la limpieza, la evaporación del agua o el movimiento continuo de los bañistas.

Es necesario realizar mediciones regulares de la salinidad del agua para asegurar que se encuentre en los niveles óptimos, lo que implica un mantenimiento adicional.

Muchos cloradores salinos incluyen indicadores que te informan sobre la producción de sal, el nivel de pH y otros valores clave. Es importante revisar estas lecturas regularmente para asegurarte de que se encuentran dentro de los rangos óptimos.

Posible corrosión

La sal puede ser corrosiva para ciertos materiales. Elementos como escaleras, accesorios metálicos y equipos de piscina pueden verse afectados, lo que podría resultar en un aumento de los costos de mantenimiento y reemplazo.

Necesidad de tratamientos complementarios

Si el nivel de cloro desciende, habrá que aumentar las horas de depuración para aumentar la producción de cloro o ayudar añadiendo cloro líquido para estabilizar el agua.

Aunque los sistemas de cloración salina automatizan gran parte de la desinfección, puede ser necesario realizar una cloración de choque en situaciones excepcionales, como tras una alta afluencia de bañistas o si el agua ha estado estancada.

En estos casos, el cloro líquido es una opción efectiva para restaurar rápidamente los niveles óptimos de desinfección.

Control del pH, el cloro y la sal

Tan solo será necesario realizar análisis periódicos de concentración de cloro y el valor del pH en el agua mediante el kit de análisis.

En cloro tradicional como en cloración salina piscina, el pH piscina sigue siendo un factor clave. Si el pH no está equilibrado, el cloro pierde eficacia.

Por eso es habitual complementar el sistema con reguladores automáticos de pH o revisiones periódicas.

Si no estás seguro de que el clorador esté proporcionando lecturas precisas, puedes utilizar medidores adicionales, como las tiras analíticas Aquacheck.

La concentración de sal adecuada para una piscina con clorador salino debe situarse entre 4000 y 7000 ppm (mg/L), siendo el valor óptimo 5000 ppm.

ParámetroRango o valor indicado
pH de funcionamiento óptimoentre 7.2 y 7.6
Rango específico de formación de ácido hipocloroso7,1-7,3
Concentración de sal adecuadaentre 4000 y 7000 ppm (mg/L)
Valor óptimo de sal5000 ppm
Funcionamiento recomendado de la depuradoraal menos 8 horas diarias

Ejemplo de cálculo de sal

Por ejemplo, si tenemos una piscina de 30 m³ y el clorador indica una concentración de sal de 1,18 g/L, esto está muy por debajo del nivel óptimo de 5 g/L.

Para calcular la cantidad de sal que debemos añadir, restamos: 5g/L (nivel óptimo) −1,18g/L (nivel de sal) =3,82g/L

Luego, multiplicamos este valor por el volumen de la piscina: 3,82g/L×30m³=114,6kg

Los 3,82 los multiplicamos por los m³ de la piscina, por lo tanto, 3,82 x 30 = 114,6 Kg

Cómo elegir el clorador salino adecuado

Elegir el clorador salino correcto es esencial para garantizar que tu piscina esté desinfectada de manera eficaz y con el menor esfuerzo posible.

Existen varios factores a considerar, pero el punto de partida es siempre el cálculo del volumen de agua de la piscina, ya que esto determinará la capacidad del clorador que necesitas.

Cálculo del volumen de agua

El primer paso es calcular el volumen total de agua de tu piscina, ya que los cloradores salinos se escogen en función de los gramos de cloro que pueden producir por hora.

Un clorador que no tenga la capacidad suficiente no podrá mantener los niveles óptimos de desinfección, mientras que uno sobredimensionado puede resultar innecesariamente costoso.

  • Piscinas rectangulares o cuadradas: Largo x Ancho x Profundidad media
  • Piscinas circulares: Diámetro x Diámetro x Profundidad media x 0,78

Capacidad de producción

Una vez que conoces el volumen de tu piscina, el siguiente paso es determinar cuántos gramos de cloro por hora debe producir tu clorador.

La capacidad de cloración dependerá del tamaño de la piscina, el uso que se le dé, y otros factores externos como la exposición al sol, la evaporación, o la frecuencia con que se usa la piscina.

Volumen de piscinaCapacidad orientativa
hasta 25 m³7 g/h
50 m³12 g/h
hasta 120 m³30 g/h

Factores adicionales

Zona climática: En zonas cálidas, la evaporación y la exposición solar son más intensas, lo que puede reducir los niveles de cloro más rápidamente.

Si tu piscina está en una zona de mucho sol o calor, es recomendable optar por un clorador con mayor capacidad de producción.

Número de bañistas: Una piscina con muchos usuarios a diario requerirá más cloro para mantener la calidad del agua.

Antes de elegir entre cloración salina piscina o cloro tradicional, conviene analizar algunos factores:

  • tamaño de la piscina
  • frecuencia de uso
  • tipo de instalación hidráulica
  • sistema de filtración existente
  • presupuesto inicial

Accesorios de control

Considera modelos que incluyan accesorios que automatizan procesos y mejoran la funcionalidad y el mantenimiento.

Sensor de ORP: Este dispositivo mide el potencial redox (oxido-reducción) del agua y ajusta automáticamente la producción de cloro según la calidad del agua, asegurando un nivel constante de desinfección.

Bomba y sonda de pH: Estos accesorios son esenciales para mantener el pH en niveles óptimos (entre 7.2 y 7.6).

Un pH equilibrado es fundamental para la efectividad del cloro y para la comodidad de los nadadores, ya que previene irritaciones en la piel y los ojos.

Instalación y puesta en marcha

La instalación de un clorador salino debe ser realizada por un profesional cualificado, ya que requiere conocimientos de fontanería y conexión eléctrica.

Es fundamental seleccionar la ubicación adecuada para la célula de electrólisis en la tubería de retorno, después del filtro, y asegurarse de que esté orientada correctamente según las especificaciones del fabricante.

Además, se recomienda instalar un sistema de bypass que permita aislar la célula del circuito de filtración, facilitando su mantenimiento y garantizando un funcionamiento óptimo.

Preparación inicial

  1. Verifica la temperatura del agua: Antes de poner en marcha el clorador, asegúrate de que la temperatura del agua de la piscina sea superior a 15ºC.
  2. Añade la sal: Calcula la cantidad de sal necesaria según el volumen de tu piscina.
  3. Disuelve la sal: Una vez que hayas añadido la sal directamente a la piscina, es importante poner en funcionamiento la bomba.
  4. Configura el clorador: Después de asegurarte de que la sal está bien disuelta, enciende el clorador salino y ajusta los niveles según las recomendaciones del fabricante.
  5. Monitorea los niveles: Es recomendable verificar los niveles de sal y pH periódicamente, especialmente durante las primeras semanas de uso.

Esto ayudará a disolver la sal de manera uniforme en el agua, evitando acumulaciones que puedan interferir con el funcionamiento del clorador.

Revisa que todos los parámetros estén dentro de los rangos óptimos para asegurar una desinfección efectiva.

Mantener el pH entre 7.2 y 7.6 es fundamental para optimizar la eficacia del clorador y garantizar una experiencia de baño cómoda.

Mantenimiento de una piscina con cloración salina

No, de hecho es una de las grandes ventajas. A nivel de rutina, el mantenimiento es muy similar al de una piscina convencional, pero con menos complicaciones.

Hay que seguir controlando el pH del agua, porque el cloro producido por electrólisis puede tender a subirlo.

También conviene revisar los niveles de sal cada cierto tiempo, y limpiar de vez en cuando las placas del clorador para eliminar posibles acumulaciones de cal.

Con eso, el sistema funciona prácticamente solo.

Las células de los equipos de electrólisis salina requieren una limpieza y un mantenimiento muy exhaustivo ya que son propensos a acumular suciedad.

La suciedad en la célula electrolítica se compondrá fundamentalmente de cal pegada a las placas de titanio, la cual podremos limpiar con una solución de vinagre o Salfuman disuelto en agua (1/4DE SALFUMAN Y3/4 DE AGUA).

Cada vez están más en auge las piscinas con cloración salina, ya que empresas de fabricación de cloradores salinos trabajan para facilitar aún más el mantenimiento del sistema, la limpieza de las células, etc.

Por ello existen ya en el mercado sistemas que no requieren limpieza ya que son autolimpiables.

Diferencias con el agua del mar

Aunque hablamos de cloración salina, no hay que confundir este sistema con llenar la piscina de agua salada como si fuera una pequeña playa.

Es un sistema que no utiliza productos químicos peligrosos aproximadamente es 10 veces menos de sal que el mar, incluso podremos bucear con los ojos abiertos y no nos perjudicaría.

El nivel de sal en una piscina salina es mucho más bajo: unas cinco veces menos que en el mar.

Esto hace que el agua sea apenas salada al gusto, pero sí lo suficiente para activar el proceso de electrólisis y generar cloro natural.

Cuándo conviene elegir cada sistema

La cloración salina piscina suele ser especialmente recomendable en estas situaciones:

  • piscinas de uso frecuente
  • viviendas familiares
  • piscinas que funcionan gran parte del año
  • propietarios que buscan reducir mantenimiento manual

Imagina una piscina familiar que se utiliza casi a diario. Con cloro tradicional, cada semana hay que:

  • revisar niveles
  • añadir producto
  • ajustar el pH piscina

Con un clorador salino, el sistema genera el cloro automáticamente mientras la depuradora está funcionando.

Esto no elimina el mantenimiento, pero sí reduce gran parte del trabajo manual.

No hay un sistema universalmente mejor. Lo importante es elegir el que mejor se adapta al uso real de la piscina.

Tanto el cloro tradicional como la cloración salina piscina pueden ofrecer excelentes resultados si están correctamente instalados y mantenidos.

La diferencia está en la comodidad, la estabilidad del agua y el tipo de mantenimiento que prefieras asumir.

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