El filtro de arena para diálisis es una etapa de preparación y pretratamiento del agua que elimina la mayoría de las partículas en suspensión antes de que el agua llegue a los equipos posteriores, especialmente a la membrana de ósmosis inversa. Su función principal es reducir la carga de sólidos, proteger las membranas y contribuir a que la planta de tratamiento mantenga un rendimiento estable.
El agua potable no sirve directamente para la fabricación del líquido de diálisis; es imprescindible purificarla. En una unidad de hemodiálisis, el agua tratada se mezcla con concentrados para producir el líquido de diálisis, que entra en contacto con la sangre del paciente a través de la membrana semipermeable del dializador. Por esta razón, cada etapa del tratamiento del agua debe diseñarse, controlarse y mantenerse de acuerdo con los requisitos de calidad química y microbiológica aplicables.
Qué es un filtro de arena para diálisis
El filtro de arena es un equipo de filtración mecánica utilizado para retirar partículas suspendidas del agua de aporte. El agua atraviesa un lecho filtrante compuesto principalmente por arena y, según la configuración, por otros materiales minerales, mientras las partículas quedan retenidas en los espacios del lecho.
Si no se cuenta con un sistema de sedimentación, el filtro inicial deberá ser de los de arena y antracita, que precisa ser lavado contracorriente periódicamente. A continuación, para lograr un mayor rendimiento, se colocarán filtros en serie de mayor a menor porosidad.
La combinación y configuración exactas de los componentes de un sistema de tratamiento de agua dependerá, entre varios factores, de la calidad del agua de alimentación. La composición del agua, por consiguiente, varía en gran medida de unas ciudades o lugares a otros y conocer la composición del agua suministrada debe ser un requisito para diseñar una planta de tratamiento de agua para diálisis.

Por qué el filtro de arena es importante en hemodiálisis
Toda el agua de alimentación contiene partículas. Mientras tanto, estas partículas pueden provocar el mal funcionamiento del equipo de diálisis aguas abajo al obstruir los orificios y las válvulas. Los filtros eliminan partículas, solutos y otras sustancias por encima de un tamaño determinado mediante filtración mecánica.
El filtro de arena es un papel importante para expandir la vida útil de la membrana de ósmosis inversa en el tratamiento del agua de diálisis. Si no tienes problema de hierro, estándar filtro de arena es suficiente para obtener un buen resultado de pretratamiento.
El objetivo es conseguir un agua lo más pura posible, con un rendimiento suficiente y al menor coste. En este aspecto, conviene destacar que el pretratamiento es tan importante como el tratamiento y en general es útil tenerle sobredimensionado. Por ejemplo, si no se eliminan inicialmente las partículas, éstas pueden llegar a impedir el funcionamiento de las membranas de ósmosis, disminuyendo su rendimiento e incluso estropeándolas.
De esta forma, cuanto mayor sea la calidad del agua pretratada mayor será la del agua tratada y mejor la conservación del sistema de tratamiento. Igualmente, la presencia de elementos de tratamiento dobles nos permitirá funcionar cuando uno de ellos se averíe o cuando sea necesaria su limpieza fuera de los periodos de descanso.
Preparación del agua antes de la ósmosis inversa
El tratamiento adecuado del agua para hemodiálisis incluye distintas etapas que pueden definirse como: 1/ Preparación, 2/ Pretratamiento, 3/ Tratamiento y 4/ Distribución.
Preparación: eliminación de partículas en suspensión
La preparación del agua consiste en eliminar la mayoría de las partículas en suspensión. Este paso se logra habitualmente mediante filtros de 500 a 5 µm de poro.
Previamente a estos filtros, el depósito de grandes cantidades de agua puede actuar eliminando partículas por sedimentación. Sin embargo, si no se cuenta con este sistema de sedimentación, el filtro inicial deberá ser de los de arena y antracita, que precisa ser lavado contracorriente periódicamente.
A continuación, para lograr un mayor rendimiento, se colocarán filtros en serie de mayor a menor porosidad. Estos filtros se deben cambiar periódicamente en función de su aspecto y/o cuando la caída de presión que condicionen en el circuito sea mayor de 0,5-1 Kg/cm2.
Su duración vendrá condicionada por la cantidad de partículas del agua suministrada. La caída de presión constituye, por tanto, uno de los indicadores prácticos para valorar el estado del sistema de filtración.
Pretratamiento: protección de las membranas
El pretratamiento debe conseguir la mayor eliminación posible de partículas, la desaparición de las cloraminas y otra materia orgánica y la disminución de la cantidad de cationes divalentes. Todo ello es fundamental para alcanzar el rendimiento óptimo del tratamiento y la adecuada conservación de las membranas de la ósmosis.
Está constituido por los siguientes elementos: El primer elemento debería ser un descalcificador doble, seguido de microfiltros que eviten la suelta de partículas desde las resinas de intercambio; en segundo lugar, dos filtros de carbón activado, seguidos de microfiltros, necesarios para retener posibles partículas desprendidas del filtro de carbón.
El sistema de pretratamiento también puede ayudar a identificar una caída de presión o una fuga. La detección temprana de estas alteraciones permite revisar el circuito antes de que el problema afecte a la ósmosis inversa o a la calidad del agua tratada.
Filtro de arena y filtro de eliminación de hierro
En algunas regiones donde el agua de alimentación tiene un alto contenido de hierro, es necesario un filtro de eliminación de hierro. Los filtros de eliminación de hierro eliminan el hierro suspendido y disuelto mediante arena verde y rocas dolomíticas alcalinas.
La arena verde facilita la oxidación de las sales ferrosas a hidróxido férrico insoluble. La reacción alcalina en la superficie de las rocas alcalinas permite la eliminación directa del hierro atrapándolo en forma de hidróxido.
Los hidróxidos retenidos se pueden eliminar fácilmente lavando a contracorriente con regularidad. La elección entre un filtro de arena convencional y un filtro específico de eliminación de hierro depende de la composición del agua de aporte.
| Tipo de filtro | Función principal |
|---|---|
| Filtro de arena | Retención de partículas en suspensión y protección del pretratamiento |
| Filtro de arena y antracita | Eliminación inicial de partículas cuando no existe sedimentación previa |
| Filtro de eliminación de hierro | Retención de hierro suspendido y disuelto mediante arena verde y rocas dolomíticas alcalinas |
| Filtro de cartucho PP | Retención mecánica de partículas según el tamaño de poro |
Cómo funciona la filtración con arena
La filtración con arena se basa en el paso del agua a través de un lecho granular. Las partículas quedan retenidas por diferentes mecanismos, entre ellos la interceptación en los espacios entre granos, la sedimentación dentro del lecho y la adhesión a la superficie del material filtrante.
La eficacia del filtro depende de la cantidad y naturaleza de las partículas, de la velocidad de circulación, de la profundidad del lecho y del estado del material filtrante. Cuando el lecho acumula sólidos, aumenta la resistencia al paso del agua y se produce una caída de presión.
El lavado a contracorriente permite desprender y evacuar los sólidos retenidos. Esta operación debe realizarse con regularidad, ya que el material acumulado puede reducir el caudal, incrementar la pérdida de carga y favorecer la contaminación del lecho.
Los filtros de arena y los filtros de partículas no sustituyen a las etapas destinadas a eliminar cloro, cloraminas, dureza, sales disueltas, microorganismos o endotoxinas. Su función es principalmente física y se integra dentro de una cadena de tratamiento más amplia.
Elementos que deben acompañar al filtro de arena
Filtros de carbón activado granular
Carbón granular (carbón vegetal) activado por tratamiento térmico adsorberá cloro, cloraminas y otras sustancias orgánicas del agua. Mientras tanto, el carbón activado también elimina el cloro mediante una acción catalítica, lo que resulta en la conversión del cloro en ácido clorhídrico que es neutralizado por los bicarbonatos en el agua.
El cloro daña las membranas y las cloraminas dañan a los pacientes (las cloraminas son oxidantes y reaccionan con el oxígeno para destruir las paredes celulares, incluidos los glóbulos rojos que causan anemia hemolítica). Las cloraminas pueden atravesar la mayoría de los sistemas de tratamiento de agua, incluida la OI, pero existen dos sistemas capaces de eliminarlas eficazmente: su reacción con el carbón activado y con el bisulfito de sodio.
El carbón activado es el sistema idóneo para eliminar las cloraminas y otros compuestos clorados. Por consiguiente, es imprescindible un correcto funcionamiento del carbón activado que permita la completa eliminación de las cloraminas y para ello, es fundamental un mantenimiento adecuado del mismo y su renovación periódica.
El agua de alimentación debe permanecer en contacto (tiempo de contacto con el lecho vacío) con el carbón durante el tiempo suficiente para permitir la eliminación adecuada de las cloraminas. La Administración de Drogas y Alimentos de los EE. UU. (FDA) recomienda un mínimo de 10 minutos de tiempo de contacto con la cama vacía.
La FDA también recomienda que se utilicen en serie dos tanques llenos de carbón activado. Cuando el primer filtro tiene una concentración de cloramina en el efluente>0,1 mg/L, se debe reponer y si el nivel de cloraminas en el efluente del segundo tanque supera los 0,1 mg/L, no se debe utilizar el agua para diálisis.
Dado que los filtros de carbón son muy porosos y tienen una gran afinidad por los materiales orgánicos, pueden contaminarse con bacterias si no se les da el mantenimiento adecuado o si no se reemplazan con frecuencia.
Ablandadores de agua
El calcio y el magnesio, los iones que forman dureza en el agua, pueden provocar la formación de precipitados y obstruir el equipo, así como dañar la membrana de ósmosis inversa (OI). Para eliminar estos problemas, el agua de alimentación debe ablandarse.
Esto se lleva a cabo mediante un proceso de intercambio iónico, que elimina los contaminantes iónicos inorgánicos del agua de alimentación. Ablandadores de agua y los desionizadores son ambos intercambiadores de iones.
En este proceso, el agua se enjuaga a través de una columna que contiene esferas sintéticas, llamadas “resinas”. Ciertos iones presentes en el agua se intercambian por otros iones fijados a las resinas.
Los ablandadores de agua contienen resinas recubiertas de sodio y estas se intercambian principalmente por iones de calcio y magnesio. Los ablandadores de agua tienen una capacidad de unión más limitada para otros cationes polivalentes como el hierro, el manganeso y el aluminio.
Los ablandadores de agua se regeneran lavando el lecho de resina con agua y luego con una salmuera de cloruro de sodio (una solución de sal concentrada). Si la regeneración no se realiza en los intervalos apropiados antes del agotamiento, los iones previamente adsorbidos pueden eludirse en el efluente y causar toxicidades relacionadas con los iones.
Desionizadores y electrodesionización
Por otro lado, los desionizadores se diferencian de los ablandadores de agua en que contienen resinas de intercambio catiónico y aniónico. Los cationes se intercambian por iones de hidrógeno (H+) y los aniones se intercambian por iones de hidróxido (OH-). El H+ y el OH- luego se combinan para formar H2O.
Por lo tanto, elimina todo tipo de cationes y aniones para obtener agua pura. Los desionizadores producen el agua más pura en términos de contaminantes iónicos. Pero al mismo tiempo albergan bacterias y producen material coloidal significativo.
Los tanques desionizadores deben monitorearse con medidores de resistividad y producir agua que siempre exceda 1 MΩ/cm en resistencia. Cuando se agotan los sitios de intercambio en un lecho de resina, el lecho debe agotarse y necesita ser regenerado.
En lugares donde la conductividad del agua es muy elevada puede estar indicado el uso de electrodesionizadores (EDI). En la planta de ósmosis inversa de grado avanzado para diálisis, estamos agregando Módulo de electrodesionización (EDI) en el sistema.
Filtros de cartucho de polipropileno
Los filtros eliminan partículas, solutos y otras sustancias por encima de un tamaño determinado mediante filtración mecánica. Entonces, hay diferentes tipos de filtros de cartucho y bolsa disponibles, y estos se clasifican por el tamaño del poro del filtro, que es micras.
Los filtros de cinco µm son generalmente buenos como el tamaño necesario para proporcionar un tratamiento de agua adecuado y protección para el equipo en consecuencia. Los microfiltros situados después de los ablandadores y de los filtros de carbón ayudan a retener partículas desprendidas de las resinas o del carbón activado.
Ósmosis inversa después del pretratamiento
El elemento fundamental de los tratamientos de agua es la ósmosis inversa. Esta deberá tener suficiente superficie para conseguir el caudal de agua tratada necesario, sin recurrir a rendimientos excesivos.
En la ósmosis normal, las moléculas de agua fluirán desde las áreas de menor concentración de soluto a las de mayor concentración hasta que la concentración de líquido en ambos lados de la membrana sea igual. Esencialmente, la ósmosis natural trata de diluir el lado con la mayor concentración de sal hasta un punto donde ambos lados de la membrana semipermeable tienen la misma presión osmótica.
RO supera la ósmosis y concentra las sales en el lado de rechazo de la membrana, mientras recolecta agua pura en el lado del producto. Entonces, esto se logra aplicando una alta presión hidrostática al agua de alimentación y conduciendo el agua a través de la membrana.
El resultado final es la producción de agua purificada. Por lo tanto, este proceso puede rechazar del 90 % al 99 % de los contaminantes iónicos y microbiológicos, incluidas bacterias, endotoxinas, virus, sales, partículas y sustratos orgánicos disueltos.
Dependiendo de la calidad de la fuente de agua, Planta de osmosis inversa generalmente produce agua que es segura para la diálisis; de lo contrario, puede ser necesario pulir el agua del producto RO con un desionizador.
Es fundamental mantener la presión adecuada del sistema, que en ningún caso deberá ser superior a la especificada para el tipo de membranas utilizadas. En caso de aumentar el porcentaje de agua rechazada, se valorará el funcionamiento del pretratamiento y el estado de dichas membranas.
Es recomendable el uso de dos ósmosis inversas en serie, no sólo para obtener una calidad mejor del agua sino por el rendimiento del tratamiento. También en este sistema, utilizamos un sistema de ósmosis inversa de doble paso.

Relación entre el filtro de arena y la calidad del agua de diálisis
El líquido de diálisis tiene dos componentes, el agua y los concentrados, que se mezclan en el circuito hidráulico de la máquina de hemodiálisis, cualquiera de estos tres elementos puede contribuir a esa posible intoxicación.
El líquido de diálisis es una solución electrolítica preparada extemporáneamente por el monitor de hemodiálisis a partir de agua purificada y solutos proporcionados en forma de concentrados electrolíticos o sales no disueltas. La composición del LD así formada es prácticamente isotónica y tiene una composición electrolítica parecida al plasma.
La calidad y pureza del LD es uno de los principales requisitos de la técnica de HD. De hecho, la presencia de contaminantes en el LD expone al paciente a un riesgo de acumular sustancias tóxicas, dando lugar a complicaciones tanto agudas como crónicas.
El agua tratada llega al monitor de diálisis desde la planta de aguas mediante un sistema de tuberías. Por otro lado, la parte acida la obtendremos de otras cubas procedentes de la planta de aguas que procederá también de un sistema de tuberías. Y, por último, la parte básica procederá del bicarbonato que se conecta al monitor.
Contaminantes que debe controlar la planta de tratamiento
El agua potable no es estéril, pero aun conteniendo distintos contaminantes, éstos se encuentran dentro de unos límites considerados admisibles que la hacen apta para el consumo humano. El agua del grifo no cumple por sí sola los estándares requeridos para fabricar líquido de diálisis.
Los contaminantes del agua los podemos clasificar en partículas, solutos y microorganismos. Finalmente, el propio tratamiento del agua y su sistema de distribución pueden ser fuente de contaminación.
- Partículas: pueden obstruir válvulas, orificios, cartuchos, tuberías y membranas.
- Solutos: incluyen sales, metales, aluminio, cloro, cloraminas y otros compuestos disueltos.
- Microorganismos: pueden desarrollarse en resinas, carbón activado, circuitos hidráulicos y zonas de estancamiento.
- Endotoxinas: son sustancias pirógenas y biológicamente activas liberadas de la pared celular externa de bacterias gramnegativas.
Otros, por el contrario, son añadidos por las autoridades sanitarias con el fin de mejorar sus cualidades de potabilidad o de sabor. Estos productos químicos incluyen floculantes como sulfato de aluminio, fluoruro y polifosfatos para reducir la corrosión, así como varios desinfectantes, como ozono, dióxido de cloro, cloro y cloraminas.
El tratamiento del agua y su sistema de distribución también pueden ser fuente de contaminación bacteriana, del mismo modo que el uso inadecuado de sistemas de conducción de cobre o plomo o bien, la presencia de restos de desinfectantes o desincrustantes, empleados en la esterilización del sistema de tratamiento, pueden ser causas de graves intoxicaciones.
Aluminio
El aluminio coloidal no se podría eliminar con los desionizadores (DI, EDI) y sólo la ósmosis inversa (OI) sería capaz de eliminarlo. A pesar de todo, en los casos en que el aluminio se añade al agua como floculante de la materia orgánica, alcanzando niveles muy elevados, la única forma de conseguir niveles óptimos en el LD sería trabajando en serie con dos OI o bien con EDI-OI.
Dadas las características especiales del aluminio, si su determinación en el agua está en niveles adecuados, <5 µg/L y la conductividad es menor de 5 µS/cm, podremos predecir que las características del agua, respecto a iones, son las correctas y que el resto de los aniones y cationes están en niveles adecuados.
Cloro y cloraminas
El cloro, debido a su gran capacidad oxidante, se añade al agua potable como bactericida. Es el cloro libre, con gran capacidad de difusión, el que realiza esta función y una forma de mantener sus niveles estables es a través de la formación de cloraminas.
Las cloraminas son extremadamente oxidantes y tóxicas para los pacientes en hemodiálisis. El paso a la sangre de pequeñas cantidades de cloraminas va a condicionar importantes efectos oxidantes, siendo el más llamativo la hemólisis.
La mayoría de los métodos colorimétricos no tienen suficiente sensibilidad para determinar niveles inferiores a 0,1 mg/L. El carbón activado también elimina compuestos orgánicos clorados.
Microorganismos, biopelículas y endotoxinas
Actualmente, sabemos que muchos de nuestros pacientes están expuestos a endotoxinas, las cuales no sólo son responsables de la aparición de las llamadas reacciones a pirógenos, sino que además, condicionan una situación inflamatoria crónica que repercute a la larga en diversos aspectos clínicos de nuestros enfermos.
Biofilm son colonias de bacterias asentadas sobre las superficies de los circuitos hidráulicos, protegidas por un ecosistema de precipitados minerales y una matriz polisacárida mucosa extracelular, que se reproducen y generan en lugares de estancamiento.
Su presencia se asocia a contaminación bacteriana persistente. Es fuente activa de endotoxinas y otros derivados bacterianos biológicamente activos. Es resistente a la mayoría de los desinfectantes.
El módulo de desinfección por calor puede mejorar la capacidad de la desinfección química para mitigar el crecimiento microbiano, agregando así protección adicional a la planta de ósmosis inversa para diálisis.
Podemos realizar una desinfección a temperatura controlada del anillo principal de permeado, lo que ayuda a prevenir la acumulación de biopelículas y endotoxinas. Esto mejora el control microbiano y la reducción del biofilm sin desinfecciones químicas adicionales.
Lavado a contracorriente y mantenimiento del filtro de arena
El lavado a contracorriente es una operación esencial para conservar la capacidad hidráulica del lecho filtrante. Durante esta operación, el flujo de agua se invierte para expandir y agitar el medio, desprender las partículas acumuladas y expulsarlas del equipo.
El filtro de arena precisa ser lavado contracorriente periódicamente. Los hidróxidos retenidos en los filtros de eliminación de hierro se pueden eliminar fácilmente lavando a contracorriente con regularidad.
La frecuencia del lavado depende de la cantidad de partículas del agua suministrada, de la velocidad de filtración y de la caída de presión observada. Estos filtros se deben cambiar periódicamente en función de su aspecto y/o cuando la caída de presión que condicionen en el circuito sea mayor de 0,5-1 Kg/cm2.
El mantenimiento debe incluir la revisión del estado del lecho, la comprobación de válvulas y conexiones, el control de la presión de entrada y salida, la identificación de fugas y la verificación de que el agua de salida no arrastra material filtrante.
Distribución del agua tratada
El agua tratada es propulsada por una bomba de presión a través del circuito de distribución hasta las máquinas de hemodiálisis. El circuito debe ser cerrado y disponer de dos bombas de presión en paralelo por si surgiera la avería de una de ellas.
El agua tratada debe circular en el circuito de distribución a una velocidad mayor de 1 m/seg, que minimice los riesgos de contaminación y formación de biofilm bacteriano, por lo que se debe calcular especialmente la sección de este.
El agua no consumida retornará al tratamiento de agua y pasará de nuevo por él. Si este caudal es igual al consumo, no sería necesaria la existencia de depósitos de agua tratada, con alto riesgo de contaminación.
En el diseño del circuito de distribución, se deben evitar los espacios muertos, donde fácilmente puede producirse crecimiento bacteriano y formarse un biofilm, difícilmente eliminable. Las tomas de distribución a las máquinas deben arrancar directamente del circuito y ser de la menor longitud posible.
Los sistemas en U y los anillos secundarios son los circuitos más usados y recomendables. Los materiales más adecuados para el circuito de distribución del agua son: acero inoxidable de grado farmacéutico; polietileno expandido/reticulado (PEXA); acrilonitrilo butadine estireno; polipropileno; polifloruro de vinilo y policloruro de vinilo.
Actualmente, se recomiendan los dos primeros por ser aptos para esterilización por calor. En todo caso, deberán estar etiquetados para uso sanitario y con marcado CE.
Control de la calidad del agua
La Asociación para el Avance de la Instrumentación Médica® (AAMI) y la Organización Internacional de Normalización (ISO) establecieron estándares químicos para el agua utilizada en diálisis, incluidos los equipos y procesos, los dispositivos utilizados para el almacenamiento y distribución del agua, y el umbral niveles de contaminación del agua.
Es fundamental que proporcionemos a los pacientes agua purificada que cumpla o supere estos estándares químicos y microbiológicos. La calidad del LD es uno de los objetivos fundamentales de la hemodiálisis actual.
Se definieron 2 niveles de calidad del agua: agua purificada y agua purificada de alta calidad (ultra pura), y para el líquido de diálisis: líquido de diálisis ultra puro.
El agua ultrapura se define como agua ultrapura o altamente purificada la que se ajusta a un contenido de contaminantes químicos de acuerdo con lo recomendado en el apartado 4.1.2. Su conductividad máxima es 5μS·cm−1, medida a 25°C; tiene menos contaminación bacteriana de 0,1UFC/ml (10UFC/100ml) y el nivel de endotoxinas debe ser inferior a 0,03UE/ml.
| Parámetro | Valor indicado |
|---|---|
| Conductividad máxima del agua ultrapura | 5μS·cm−1, medida a 25°C |
| Contaminación bacteriana | 0,1UFC/ml (10UFC/100ml) |
| Endotoxinas | Inferior a 0,03UE/ml |
| Resistividad del agua producida por desionizadores | Siempre exceder 1 MΩ/cm |
| Tiempo mínimo de contacto con carbón activado | 10 minutos |
La conductividad del agua tratada la miden todas las ósmosis inversas, la medición es continua, barata y tiene buena sensibilidad. Sus inconvenientes son su baja especificidad y que se influye por elementos poco contaminantes como el sodio o el CO2.
Una conductividad de 5 µS.cm-1 es difícil de alcanzar si la calidad del agua de aporte es mala, siendo necesario contar con un EDI. La planta de agua debe garantizar calidad, cantidad suficiente y prevenir la contaminación bacteriana; con revisiones, analíticas del agua y desinfecciones periódicas para asegurar su cumplimiento.
Para el control microbiológico es recomendable el medio de cultivo R2A, incubado durante 7-14días a una temperatura de 17-23°C. El proceso de garantía de la calidad del líquido de diálisis implica a todos los miembros del personal de diálisis y exige protocolos estrictos.
Configuraciones de plantas de ósmosis inversa para diálisis
Las necesidades de agua ultrapura varían en función de la capacidad del centro de diálisis y tratamiento de cada centro. Entonces, se pueden utilizar diferentes tipos de sistemas de ósmosis inversa para diálisis para cubrir las necesidades de estos altos estándares de calidad del agua.
- Planta básica de ósmosis inversa para diálisis.
- Planta de ósmosis inversa de grado medio para diálisis.
- Planta de ósmosis inversa de grado superior para diálisis.
- Planta de ósmosis inversa de grado avanzado para diálisis con electrodesionización.
En la planta de ósmosis inversa de grado avanzado para diálisis, estamos agregando Módulo de electrodesionización (EDI) en el sistema. También en este sistema, utilizamos un sistema de ósmosis inversa de doble paso.
Desinfección térmica del sistema
El módulo de desinfección por calor puede mejorar la capacidad de la desinfección química para mitigar el crecimiento microbiano, agregando así protección adicional a la planta de ósmosis inversa para diálisis.
Podemos realizar una desinfección a temperatura controlada del anillo principal de permeado, lo que ayuda a prevenir la acumulación de biopelículas y endotoxinas. Esto mejora el control microbiano y la reducción del biofilm sin desinfecciones químicas adicionales.
También maneja cuatro máquinas a la vez, lo que significa que puede asegurarse de que todas sus máquinas se desinfecten en una noche.
Relación con el dializador y el líquido dialítico
El dializador es la parte fundamental del sistema de depuración extracorpórea en la hemodiálisis, por ello se le llamó “riñón artificial” y pretende sustituir la funciónglomerular del riñón. En él se produce la eliminación de las toxinas y del exceso de agua que presenta el paciente.
El principio de funcionamiento del dializador consiste en una membrana semipermeable que separa dos compartimentos: por un lado, la sangre del paciente y por el otro el líquido de diálisis, de esta manera se produce el intercambio de agua y solutos mediante los mecanismos dedifusiónyconvección,peronunca mezclándose entre sí.
El líquido o también llamado baño de diálisis es la solución que se encuentra separada de la sangre a través de la membrana semipermeable, y la cual hará posible el intercambio de solutos y agua. Este baño necesitamos que tenga una composición similar a la del plasma sanguíneo en cuanto a: osmolaridad, electrolitos y PH.
En su composición el líquido deberá contener una proporción de agua previamente tratada y químicamente pura, una proporción ácida (con iones tales como Na, K, Mg, Cl, glucosa…) y por último una proporción básica (bicarbonato).
El líquido dialítico, compuesto por agua tratada ultrapura y estéril, el concentrado ácido y el bicarbonato, es de gran importancia en la hemodiálisis. Debe simular la composición del plasma, incluyendo electrolitos, glucosa y pH equilibrados.
El concentrado ácido previene la precipitación de carbonatos, mientras que el bicarbonato neutraliza la acidosis metabólica. Innovaciones como el uso de ácido cítrico en lugar de acético han mejorado la biocompatibilidad y reducido complicaciones.
El agua utilizada requiere un tratamiento riguroso mediante filtros, descalcificadores y un procedimiento de ósmosis inversa para eliminar partículas, compuestos tóxicos y microorganismos.
Planta de tratamiento de agua para hemodiálisis.
Aspectos prácticos para seleccionar un filtro de arena
- La calidad del agua de aporte debe conocerse antes de definir el tipo de filtro.
- La presencia de hierro puede requerir un filtro específico de eliminación de hierro en lugar de un filtro de arena convencional.
- Si no existe un problema relevante de hierro, un filtro de arena estándar puede proporcionar un buen resultado de pretratamiento.
- La ausencia de sedimentación previa puede hacer necesario utilizar un filtro de arena y antracita.
- La configuración debe permitir el lavado a contracorriente periódico.
- La caída de presión debe vigilarse y relacionarse con el estado del lecho filtrante.
- Los filtros de arena deben integrarse con carbón activado, ablandadores, microfiltros y ósmosis inversa.
- El filtro de arena no elimina por sí solo las cloraminas, las sales disueltas, el aluminio coloidal, los microorganismos ni las endotoxinas.
- La planta completa debe contar con procedimientos de mantenimiento, desinfección, muestreo y control de calidad.
El número de máquinas de hemodiálisis en funcionamiento, el flujo del LD utilizado en las máquinas y el número de turnos por día van a determinar el caudal necesario de agua tratada. En general, el caudal del tratamiento del agua debe ser por lo menos igual al del máximo consumo posible.
El objetivo es conseguir un agua lo más pura posible, con un rendimiento suficiente y al menor coste. Este menor coste implica lograr el mayor rendimiento de todos los elementos y fundamentalmente de los más caros.
La pureza y calidad del LD es la consecuencia de una compleja cadena de procesos en la que cualquier error tiene un gran impacto en el producto final. Es por tanto necesario cuidar todos los elementos y pasos necesarios para la producción del LD.
Las condiciones de preparación, distribución y almacenamiento deben estar diseñadas para minimizar el riesgo de contaminación química y microbiológica. El médico a cargo de la hemodiálisis tiene la responsabilidad final de la calidad del líquido de diálisis.
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