La contaminación atmosférica es un problema en muchas ciudades del mundo, pero en verano y en climas secos como el de España la ausencia de lluvias puede hacerla mucho peor. Además de las alergias, la contaminación tiene graves consecuencias para la salud de todas las personas expuestas a ella.
Pasamos el 90% de nuestro tiempo en espacios interiores donde estamos expuestos a múltiples contaminantes. Razón por la cual es necesario mantener una buena calidad del aire interior para garantizar la salud de los ocupantes. Para ello existen en el mercado una amplia variedad de filtros que contribuyen a reducir el riesgo de exposición a dichos contaminantes.
Qué contaminantes pueden encontrarse en el aire
Es habitual que en la atmósfera se encuentren sustancias en distintas concentraciones que puedan causar molestias y/o riesgos para la salud de las personas. La naturaleza de estos contaminantes primarios del aire puede ser variada, y proceder de fuentes móviles, naturales o estacionarias. En la mayor parte de los casos, su procedencia son procesos industriales que implican combustión.
El aire interior suele estar más contaminado que el aire exterior. La Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) ha descubierto que la exposición humana a los contaminantes del aire en el interior puede ser comúnmente de dos a cinco veces mayor que los niveles de contaminación en el exterior.
El aire de su hogar cambia constantemente. Cada vez que hace algo como encender la estufa, usar productos perfumados o incluso acariciar a su mascota, se liberan contaminantes de interior. Además, si abre una ventana o una puerta, también está introduciendo contaminantes del exterior en su casa.
Partículas en suspensión
Partículas en suspensión (PM2,5 y PM10): son partículas diminutas que pueden ser inhaladas por los pulmones y causar problemas respiratorios. Las partículas PM2,5 tienen un diámetro inferior a 2,5 micras (milésima de milímetro), mientras que las PM10 tienen un diámetro inferior a 10 micras.
En procesos industriales el aire que respiramos puede incrementar notablemente las partículas en suspensión especialmente en áreas en las que se realizan procesos de triturado, pulido, taladrado, etc. Existen distintos tipos de polvo y el tamaño de sus partículas que pueden encontrarse en suspensión en el aire se expresa habitualmente en: µm (micras) = 1 mm /1.000.
Los contaminantes del aire interior pueden incluir polvo, caspa de las mascotas, polen, moho, hongos, bacterias y virus. La mala calidad del aire puede provocar efectos en la salud a corto plazo, como tos, irritación de los ojos y dolores de cabeza. También es posible que la mala calidad del aire genere y contribuya a efectos nocivos para la salud a largo plazo, como el asma y otras afecciones respiratorias.
Contaminantes gaseosos
No todos los contaminantes del aire son partículas. También hay contaminantes gaseosos, como las moléculas generadas en los procesos de combustión, incluidas las cocinas de gas, los escapes de los vehículos y el humo del tabaco.
El aire también puede contener compuestos orgánicos volátiles (COV), como líquidos de limpieza, adhesivos, pinturas y barnices. El entorno doméstico puede albergar una serie de sustancias químicas nocivas. Cada vez que utiliza productos de limpieza, éstos liberan una serie de toxinas como el amoníaco, el cloro y los ftalatos en su hogar.
Además, cada vez que las puertas o ventanas de su casa están abiertas, los gases del exterior, como el dióxido de nitrógeno y el monóxido de carbono, pueden entrar en su espacio interior. Esto puede ser un problema especial si vive en una zona poblada con altos niveles de tráfico de vehículos de motor o edificios industriales.
- Monóxido de carbono: a niveles bajos/medios, puede causar dolor de cabeza, mareo y cansancio. A mayores niveles de exposición los efectos secundarios más comunes son pérdida de memoria y confusión mental.
- Óxido de nitrógeno: este contaminante afecta al aparato respiratorio, crea irritaciones en la piel y en las mucosas de diferentes órganos.
- Dióxido de azufre: puede que el efecto más conocido del dióxido de azufre sea el relacionado con el medio ambiente, la lluvia ácida.
- Benceno: una simple exposición de entre 5 a 10 minutos de este contaminante primario puede provocar la muerte en un ser humano.
- Ozono: el mismo gas que nos protege de los rayos ultravioleta en las capas altas de la atmósfera puede causar problemas de salud si se inhala, como irritación de las vías respiratorias y empeoramiento del asma.
Cómo funcionan los filtros y purificadores de aire
Hay diferentes tipos de dispositivos de purificación del aire. Sin embargo, por lo general funcionan con principios similares, utilizando procesos científicos y mecánicos para eliminar las partículas del aire de un ambiente interior para crear una mejor calidad del aire.
La mayoría de los purificadores de aire tienen un mecanismo básico parecido: un ventilador absorbe el aire de la estancia y lo hace pasar por los filtros, haciendo que el aire salga limpio por él.
Los dispositivos de purificación del aire suelen constar de un motor, un ventilador y un filtro de aire. El motor y el ventilador funcionan para hacer circular el aire, mientras que el filtro trabaja para eliminar los contaminantes del aire a medida que éste pasa por la máquina.
Los sistemas de ventilación mecánica incorporan filtros que permiten eliminar dichos contaminantes del aire y así contribuir a la salubridad del aire existente en el interior de los edificios.
Los filtros en general se instalan en sistemas de ventilación y aire acondicionado, y también en aparatos purificadores. En función de dónde se instalen los filtros contribuyen a mantener una adecuada calidad del aire, tanto para la protección de la salud de las personas como de los equipos y procesos de fabricación de determinados productos, especialmente en salas críticas y zonas altamente sensibles.

Principales tipos de filtros para la contaminación del aire
Hay muchos tipos diferentes de filtros de aire, todos con sus propios puntos fuertes y técnicas. El más adecuado para usted depende del tipo de contaminantes y partículas que desee eliminar del ambiente. Merece la pena investigar para asegurarse de que el modelo que compra es el adecuado para la tarea.
Filtros mecánicos
Los sistemas de filtración mecánica, la técnica más utilizada para la purificación del aire, eliminan las partículas contaminantes del aire, como el polvo, los ácaros y el polen, atrapándolas en un filtro fibroso para su eliminación.
Los filtros mecánicos funcionan según dos principios. En la filtración primaria del aire, el polvo se adhiere al filtro. El proceso secundario consiste en eliminar las partículas del medio filtrante.
Para separar polen y polvo deben utilizarse filtros húmedos o secos. En el caso de los filtros húmedos se denominan también viscosos por su entramado filtrante de material metálico o fibra impregnado de una materia viscosa como aceite o grasa. Los filtros secos, sin embargo, están formados por un lecho de fibras finas a través del cual se hace pasar el aire.
En el caso de los filtros secos, su rendimiento aumenta a medida que la porosidad del material es menor. Cuando las partículas tienen un diámetro de grano superior a 1 µm pueden emplearse medios mecánicos para su separación.
Filtros de aire con efecto de inercia
Filtros de aire con efecto de inercia: en este caso, las partículas son capturadas porque tienen una masa elevada.
Para ser clasificado en una de estas categorías, un filtro debe tener al menos un 50% de eficacia contra el tamaño de partículas objetivo. Luego, una vez clasificado en una categoría, el rendimiento del filtro puede ser refinado.
Filtros HEPA
HEPA es el acrónimo en inglés de High Efficiency Particle Arresting. Concepto que se puede traducir como dispositivo de alta eficiencia para la detención o filtrado de partículas volátiles.
En este caso el filtro HEPA es un tipo de filtro capaz de atrapar nanopartículas o partículas muy pequeñas contenidas en el aire, que pueden afectar a la salud de las personas. Por ejemplo, virus y bacterias, pero también polvo, polen, alérgenos o microorganismos.
El filtro HEPA se fabrica generalmente de fibra de vidrio. Las fibras son extremadamente finas. Si disponen en forma de malla y al azar creando un entramado que atrapa las partículas contaminantes cuando el aire pasa a su través.
En el mercado también se conocen como filtros absolutos o filtros robustos. Como veremos a continuación, los filtros HEPA han evolucionado para ser integrados en sistemas de climatización y ventilación de sectores muy diversos de la industria.
En general, en cualquier edificio o local donde se requiera un nivel de pureza mayor en el aire. Estos son capaces de eliminar al menos el 99,97% de las partículas en suspensión contenidas en el aire.
Los filtros de aire de partículas de alta eficacia (HEPA): estos purificadores son los más habituales y están sujetos a una certificación de su eficacia. Los filtros HEPA garantizan que son capaces de atrapar el 99,97% de las partículas suspendidas en el aire con un tamaño superior a 0,3 micras, incluidos los alérgenos de menor tamaño como el polen, los ácaros del polvo y la caspa de las mascotas.
La norma que regula la clasificación de los filtros HEPA es la UNE-EN 1822-1:2020. Esta norma determina la capacidad de los filtros para retener partículas y evalúa su rendimiento de filtración para las partículas de tamaño mayor a los 0,3 µm.
Por lo tanto, de acuerdo con la norma 1822 los filtros HEPA pueden llegar a eliminar hasta el 99,995% de las partículas con un tamaño mayor a 0,3 µm.
Existe un tamaño de partícula conocido como el tamaño de partícula más penetrante MPPS (Most penetrating particle size). Partículas cuya dimensión se encuentra entre los 0,3-0,1 µm. Denominada así por los científicos, porque existe la evidencia, de que este tamaño de partícula evita los filtros de aire, más que partículas de tamaño mayor o menor.
En relación con las partículas MPPS, la eficacia de retención de los filtros HEPA es algo inferior que para tamaños mayores y menores a 0,3-0,1 µm.
Filtros EPA y ULPA
Los filtros HEPA se consideran filtros de muy alta eficacia, y se clasifican en función del porcentaje de eficacia de retención.
Por debajo en eficacia de los filtros HEPA se encuentran los EPA. Los filtros ULPA, tienen una eficacia de retención mayor a los filtros HEPA y se clasifican en U15, U16 y U17 cuyos porcentajes son respectivamente. 99,9995%, 99,99995% y 99,999995%.
| Tipo de filtro | Características |
|---|---|
| EPA | Por debajo en eficacia de los filtros HEPA |
| HEPA | Hasta el 99,995% de las partículas con un tamaño mayor a 0,3 µm |
| ULPA U15 | 99,9995% |
| ULPA U16 | 99,99995% |
| ULPA U17 | 99,999995% |
Filtros de carbón activado y adsorción
La adsorción es un proceso exotérmico (que libera calor) que utiliza un material con una gran superficie interna, una estructura de poros adecuada y una química de superficie para eliminar las moléculas gaseosas del aire.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que este proceso no elimina las partículas del aire, sino que simplemente reduce los niveles de gases y olores.
Filtros de carbón activado: estos filtros son eficaces para eliminar olores y compuestos orgánicos volátiles (COV) del aire.
Si elige un purificador de aire diseñado específicamente para limpiar el ambiente de contaminantes gaseosos, como un filtro de adsorción que utiliza un filtro de carbón activado, eliminará la mayoría de estas sustancias químicas del aire y el aire de su hogar será más limpio y fresco.
Un filtro de aire no sólo puede eliminar las sustancias químicas nocivas del hogar, sino que también puede ocuparse de los olores desagradables. El proceso químico durante el cual se descomponen compuestos como la gasolina, el benceno y el formaldehído puede liberar olores desagradables en el ambiente.
Los COV no sólo crean un olor desagradable, sino que estos compuestos también pueden provocar náuseas, dolores de cabeza y falta de aliento.
Filtros electrostáticos
Estos filtros funcionan mediante el proceso de electromagnetismo, haciendo pasar el aire contaminado por una sección de ionización para extraer los contaminantes del aire y atraparlos para su eliminación.
Funcionan utilizando un principio similar al de los imanes. Como las cargas positivas y negativas se atraen entre sí, este proceso añade una carga eléctrica a las partículas, que luego son atrapadas y almacenadas en una placa plana con carga opuesta para su eliminación.
Los filtros de aire electrostáticos son eficaces para atrapar tanto las partículas grandes como las finas. Si lo que busca es eliminar los contaminantes finos, éste puede ser el filtro más eficiente, ya que las partículas finas reciben suficiente carga electrostática para ser recogidas en las placas. Estas partículas finas pueden pasar desapercibidas para otros tipos de filtros.
Los filtros de aire electrostáticos no utilizan la escala MERV (valor mínimo de eficiencia), ya que no se clasifican como filtros de aire mecánicos. En su lugar, se miden según una escala de capacidad para eliminar el polvo sintético, y la mayoría de los filtros obtienen una calificación del 99,95% o más.
Es importante señalar que la capacidad de retención no es lo mismo que la eficiencia.
Precipitadores electrostáticos e ionizadores
Precipitadores electrostáticos: estos purificadores de aire utilizan una carga electrostática para atraer y atrapar los contaminantes del aire.
Ionizadores: estos purificadores de aire funcionan liberando iones cargados negativamente en el aire, que se adhieren a los contaminantes cargados positivamente y hacen que caigan al suelo.
Filtros como los de carbón activo, electroestáticos y lámparas de polarización activa permiten retener algunas partículas gaseosas y la materia particulada PM.
Fotocatálisis y luz ultravioleta
La fotocatálisis es otro método para eliminar los contaminantes gaseosos. En lugar de utilizar medios de adsorción, los purificadores de aire fotocatalíticos utilizan luz ultravioleta y un catalizador -generalmente dióxido de titanio- para purificar el aire.
Este proceso funciona utilizando la luz ultravioleta para energizar el catalizador, que luego se dirige a los contaminantes nocivos y los destruye eficazmente.
Luz ultravioleta (UV): la luz UV-C se utiliza para eliminar bacterias y virus que puedan estar presentes en el aire.
Gracias a nuestro método de purificación del aire en 8 pasos (sobre todo nuestra tecnología de esterilización UVC), los purificadores de aire Eoleaf eliminan las bacterias y los virus del aire del habitáculo de un vehículo.
Plasma, ozono y óxidos de nitrógeno
El método del plasma utiliza una corriente de alto voltaje para ionizar el aire y cargar las moléculas del aire. Sin embargo, al igual que la fotocatálisis, este proceso crea los subproductos potencialmente dañinos del ozono y los óxidos de nitrógeno.
Generadores de ozono: aunque parezca contradictorio, estos purificadores de aire funcionan produciendo ozono, que reacciona con los contaminantes del aire y los descompone en sustancias inocuas.
El ozono puede causar problemas de salud si se inhala, como irritación de las vías respiratorias y empeoramiento del asma.
Separadores de polvo
Además de estos filtros de aire, cuando las partículas son más grandes existe lo que se denomina como separadores de polvo.
Separadores por gravedad; se utilizan cuando las partículas son de gran tamaño.
Separadores por fuerza de inercia; un tipo de colector que utiliza el principio que la masa efectiva de las partículas puede incrementarse mediante la aplicación de la fuerza centrífuga.
Separadores húmedos: llamados en inglés «scrubbers», en los que se utiliza el agua para evitar que las partículas vuelvan a la corriente de aire.
En este tipo de separadores, el rendimiento, así como la capacidad de purificación depende de manera muy importante de la energía empleada para vehicular el gas.
Filtros para virus, bacterias y aerosoles
Los hogares y los espacios profesionales pueden encontrarse con muchos tipos diferentes de gérmenes. Cuando una persona respira, estornuda o tose, se liberan pequeñas partículas de aerosol en el aire que la rodea.
Estas minúsculas gotitas quedan suspendidas en el aire, donde pueden permanecer hasta una hora, incluso más según algunos estudios. En el interior de estas partículas de aerosol pueden encontrarse virus, gérmenes y/o agentes patógenos si esa persona está infectada, y si otra persona entra en la habitación en el plazo de una hora, esa persona queda expuesta a los mismos virus, gérmenes y/o agentes patógenos.
Las enfermedades transmitidas por el aire, como el COVID, junto con el resfriado común y la gripe, se propagan a través de pequeños patógenos presentes en el aire. El COVID se propaga por la boca o la nariz de una persona infectada. Cuando los enfermos tosen, estornudan, hablan o respiran se forman pequeñas gotas de líquido en el aire.
Los filtros HEPA se utilizan en espacios donde se requiere una alta calidad del aire interior. Es por ello por lo que es obligatorio su uso en hospitales y centros sanitarios.
Los filtros HEPA se utilizan en general en el sector sanitario, pero también en otros entornos con elevadas exigencias higiénicas y de seguridad para las personas y el medio ambiente.
Los sistemas de ventilación y climatización de los centros sanitarios deben de cumplir con las más altas exigencias de higiene y seguridad. En estos casos los filtros de aire desempeñan un papel fundamental para mantener los ambientes limpios y absolutamente libres de contaminantes.
Hay pruebas sólidas que respaldan la eficacia de los purificadores de aire con filtro HEPA para reducir y, en algunos casos, eliminar por completo los rastros de COVID del aire.
Ventilación y filtración: dos medidas complementarias
Durante la pandemia de coronavirus, algunos países europeos exigieron una "política de ventanas abiertas" en las escuelas, que obligaba a los profesores a abrir las ventanas de las aulas todos los días para reducir la transmisión del virus y mejorar la ventilación, lo que se tradujo en una mejora generalizada de los resultados de los exámenes y la concentración de los niños.
Sin embargo, según una encuesta realizada en el Reino Unido, muchos profesores (el 74% de los encuestados) desaprueban esta política, alegando que crea condiciones inviables en invierno. Más de una cuarta parte (27%) de los profesores encuestados afirmaron que ni siquiera se podían abrir las ventanas. Casi la mitad de los padres encuestados creen que la política conduce a condiciones demasiado frías para sus hijos durante el invierno.
Durante las tormentas de polvo del desierto en hogares y aulas de escolares con asma y adultos con fibrilación auricular en Chipre y Creta se emplearon purificadores de aire y al mismo tiempo se redujo la ventilación.
La filtración de aire se ha convertido en un tema cada vez más importante.
Cómo elegir filtros para la contaminación del aire
Lo más importante es que dispongan de filtros HEPA, que pueden combinarse o no con otras de las tecnologías mencionadas.
El más adecuado para usted depende del tipo de contaminantes y partículas que desee eliminar del ambiente.
Determinar el volumen de la estancia
Para calcular los metros cúbicos de una estancia hay que multiplicar la superficie por la altura del techo, por lo general de dos metros y medio. Así, una habitación de 12 metros cuadrados tendrá 30 metros cúbicos.
Hay que tener en cuenta que su eficacia puede verse afectada si no se calcula bien el tamaño de la habitación.
Los purificadores de aire vienen en una variedad de tamaños y estilos, que van desde pequeñas unidades portátiles a modelos más grandes que pueden purificar el aire de todo un edificio, con precios que van desde menos de 50 euros a más de 500.
Comprobar la compatibilidad con el sistema
A la hora de elegir filtros para la contaminación atmosférica en el hogar, lo primero es determinar el tamaño que será necesario instalar.
Normalmente, estos filtros para los sistemas de ventilación, y también para calefacción y aire acondicionado, suelen tener distintos tamaños y también una escala de grosor diferente según usos y posibilidades.
Una de las recomendaciones que se dan desde los fabricantes de filtros de aire en los sistemas de ventilación es que han de encajar perfectamente en el marco. Es más que deseable que no existan huecos o zonas donde el filtro no alcance, ya podrían fugarse elementos contaminantes.
Si existen huecos, probablemente sea importante plantear que ese filtro no es el adecuado para el sistema.
En relación al grosor de los filtros de aire, estos pueden medir entre 1 y 4 pulgadas. Normalmente, en muchas casas el grosor es de una pulgada, pero antes de instalar el filtro lo importante es revisar los requerimientos del sistema de ventilación y comprar el que se ajusta también en grosor.
Valorar la eficacia y el flujo de aire
También es muy importante mirar qué eficacia tienen los filtros de aire.
Resulta muy importante consultar en las recomendaciones del sistema que se utilice, ya sea de aire acondicionado, ventilación o calefacción, la eficacia recomendada. Normalmente, cada aparato tiene una distinta.
Igual que los filtros para la contaminación atmosférica en el hogar requieren de una eficacia mínima.
No es correcto pensar que se necesita la mayor eficacia. Ya que cuanto más potente sea el filtro, menor flujo de aire existirá.
Un sistema u otro de filtraje supone una mayor o menor pérdida de carga y por ende un mayor o menor coste de mantenimiento.
Elegir la tecnología según el contaminante
| Contaminante o problema | Filtro o tecnología |
|---|---|
| Polvo, polen y partículas | Filtros mecánicos, secos, húmedos y HEPA |
| PM2,5 y partículas finas | Filtros HEPA y electrostáticos |
| Olores y COV | Filtros de carbón activado y adsorción |
| Bacterias y virus | Filtros HEPA y luz UV-C |
| Partículas grandes | Separadores de polvo |
Aplicaciones en viviendas y espacios profesionales
Los filtros de aire son un mecanismo muy importante para prevenir la contaminación atmosférica dentro del hogar, y también en el trabajo. Igual que en vehículos y en otros usos, son nada más que una herramienta capaz de eliminar las partículas contaminantes que hay en el aire.
Normalmente, es el polvo contra lo que más protegen, pero también son efectivos contra otras sustancias no deseadas. Polen, moho o agentes contaminantes.
La calidad del aire interior es un requisito obligatorio en los espacios públicos y comerciales. El tratamiento y filtraje del aire interior permite controlar las partículas en suspensión no deseadas.
Generalmente polvo, polen y bacterias, además de moho y esporas potencialmente presentes en los conductos de ventilación.
El uso de filtros en los sistemas de ventilación y climatización es muy habitual en las oficinas, en locales de restauración y hoteles, en centros de enseñanza y en residencias y centros de día de mayores.
En general, los espacios públicos interiores muy concurridos pueden estar expuestos a elevado riesgo de contaminación microbiológica. Partículas que por su reducida dimensión requieren de filtraje de alta eficiencia, como los filtros HEPA.
Sector sanitario y farmacéutico
Los filtros de aire se utilizan en los procesos de fabricación de medicamentos, dispositivos médicos, cosméticos y productos biofarmacéuticos.
Los filtros HEPA se utilizan en general en el sector sanitario, pero también en otros entornos con elevadas exigencias higiénicas y de seguridad para las personas y el medio ambiente.
Industria agroalimentaria
El sector de la agroalimentación es uno de los sectores de la industria donde se utilizan filtros HEPA.
Espacios interiores donde garantizar la seguridad en los procesos sensibles de la cadena de producción y manipulación de alimentos es requisito obligatorio.
Las zonas críticas donde es necesario garantizar la limpieza del aire suelen ser áreas de almacenamiento y embalado, recepción de los alimentos y áreas de procesamiento.
Estos sectores requieren de soluciones de filtración para los sistemas de climatización higiénicos en zonas críticas y altamente sensibles a la contaminación microbiana.
Industria de superficies, electrónica y óptica
Las soluciones de filtración robustas son utilizadas también en la industria de tratamiento de superficies. Por ejemplo, en líneas de pintura donde el aire contaminado puede provocar repeticiones de trabajo, reduciendo la productividad e incluso el cierre de la línea.
Al igual que ocurre en el sector del tratamiento de superficies, los filtros también son utilizados en áreas críticas altamente sensibles de la industria de la electrónica y óptica.
En este caso su función consiste en filtrar el aire para fabricar de forma fiable y segura dispositivos electrónicos y ópticos, que pueden verse afectados por la presencia de partículas.
Residuos y aguas residuales
En el sector de la gestión y reciclaje de residuos y aguas residuales se generan elevados niveles de gases nocivos, polvo y otros contaminantes moleculares con un elevado potencial de peligro por toxicidad.
Beneficios relacionados con la salud
Una de las principales razones para adquirir un purificador de aire es aliviar los síntomas del asma.
Uno de cada 12 adultos sufre de asma, y es una condición común con una amplia gama de síntomas, desde tos y sibilancias hasta ataques de asma en toda regla.
La causa fundamental del asma es la inflamación de los bronquios.
Con todos estos contaminantes potencialmente tóxicos en el aire de las casas es normal que las personas más sensibles, con asma, alergias u otras afecciones respiratorias, busquen formas de respirar aire más limpio en sus hogares.
El aire limpio tiene un gran efecto en la calidad del sueño. Es fácil suponer que, cuando se duerme, la calidad del aire no afecta a la salud. Sin embargo, no es así.
La mejor manera de combatir esto es utilizando un filtro de aire HEPA en el dormitorio.
El aire limpio tiene un gran efecto en la calidad del sueño. Es fácil suponer que, cuando se duerme, la calidad del aire no afecta a la salud. Sin embargo, no es así.
Amianto y partículas peligrosas
Utilizado habitualmente desde la década de 1940 hasta la de 1960, los materiales de techado y las tuberías de aislamiento de amianto están presentes en muchos edificios antiguos.
A medida que el amianto envejece, empieza a desprender polvo en el aire ambiente. Estas partículas, al ser inhaladas, pueden provocar una cicatrización pulmonar conocida como asbestosis.
También pueden aparecer otros síntomas, como hinchazón en el cuello o la cara, pérdida de apetito y dificultad para tragar.
Eficacia demostrada en interiores
Un estudio realizado en tres ciudades europeas descubrió que los purificadores de aire domésticos reducían las concentraciones de PM2,5 en los dormitorios entre un 45% y un 69%.
Otro estudio investigó la eficacia de los purificadores de aire de partículas para mejorar la calidad del aire interior en las aulas de tres colegios públicos del noreste de Estados Unidos.
En definitiva, los purificadores de aire domésticos pueden ser eficaces para mejorar la calidad del aire de la vivienda, especialmente para reducir la concentración de partículas, polen y polvo.
Uso continuo y mantenimiento de los filtros
El trabajo de un purificador de aire no se detiene realmente. Incluso los filtros de aire de la gama más eficaz pueden tardar horas en limpiar completamente el aire de una habitación.
Por lo tanto, cuando apague su purificador, los contaminantes comenzarán a acumularse de nuevo, lo que, a su vez, hace más difícil que el purificador haga su trabajo cuando se vuelva a encender.
Se recomienda dejar el purificador de aire encendido continuamente.
Puede ser tentador apagar el purificador de aire durante la noche. Es fácil suponer que, al estar durmiendo, no se están introduciendo nuevos contaminantes en la atmósfera de su hogar.
Los contaminantes del aire interior, como la caspa de las mascotas, los ácaros del polvo y el moho, pueden acumularse rápidamente mientras usted duerme y su filtro de aire está apagado.
De hecho, si sólo tiene presupuesto para comprar un purificador de aire, le recomendamos que lo coloque en el dormitorio. Pasamos alrededor de un tercio de nuestra vida durmiendo, y la calidad de nuestro sueño contribuye significativamente a nuestra salud en general.
También cabe destacar que debe cambiar el filtro de su purificador de aire con regularidad.
La acumulación de partículas hará que el filtro no funcione con la misma eficacia, lo que anula la mayoría de los efectos positivos del uso de un purificador de aire.
Como todos los electrodomésticos, los purificadores de aire requieren mantenimiento, en especial de los filtros, para mantener su eficacia y prolongar su vida útil.
- Sustituir los filtros periódicamente según las indicaciones del fabricante.
- Limpiar el prefiltro: la mayoría de los purificadores disponen de un prefiltro antes del filtro HEPA para atrapar partículas más grandes, como polvo y pelo de mascotas.
- Reemplazar los filtros HEPA saturados: los filtros HEPA en general, no se pueden limpiar y reutilizar, se deben de reemplazar, una vez superada su vida útil o cuando ya estén saturados.
En general un filtro HEPA se debe de cambiar con una periodicidad de seis a doce meses.
No obstante, la frecuencia de sustitución puede variar teniendo en cuenta el ambiente en el que se instale, en función de la mayor o menor presencia de contaminantes a filtrar.
Por lo tanto, en este aspecto siempre se debe de seguir las instrucciones del fabricante y dejarse asesorar por expertos en la materia.
Pérdida de carga y costes de mantenimiento
En este tipo de separadores, el rendimiento, así como la capacidad de purificación depende de manera muy importante de la energía empleada para vehicular el gas.
Esta pérdida de carga es inicial, con el filtro limpio, o bien final recomendada, que es cuando el filtro debe limpiarse o reponerse por otro nuevo.
Un sistema u otro de filtraje supone una mayor o menor pérdida de carga y por ende un mayor o menor coste de mantenimiento.
Además, en el mercado existen filtros de aire que garantizan los mayores índices de calidad y ahorro energético en un solo producto.
Normativa y requisitos de calidad del aire
La Environmental Protection Agency (EPA) de EE.UU. tiene establecidos unos valores ampliamente reconocidos a nivel internacional.
En España esta cuestión está recogida en la normativa de los Reales Decretos 1494/95 y 1073/2002, (éste último derogado parcialmente por el RD102/2011) en los que se establecen unos límites para la protección de la salud.
La norma que regula la clasificación de los filtros HEPA es la UNE-EN 1822-1:2020.
Los filtros HEPA, clasificados como de muy alta eficacia, además de los ULPA clasificados como de ultra baja penetración, son la solución óptima en espacios donde garantizar los más altos niveles de calidad del aire resulta imprescindible.
Contar con filtros para la contaminación atmosférica es imprescindible en nuestros sistemas de ventilación. También su mantenimiento y sustitución cuando sea necesario es algo a tener muy en cuenta.
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