No es necesario regar siempre el Cymbidium con agua destilada, pero puede ser beneficioso cuando el agua del grifo es muy dura, contiene mucha cal o presenta un exceso de minerales. En condiciones normales, lo más importante es utilizar un agua de buena calidad, evitar el encharcamiento y adaptar la frecuencia de riego al sustrato, la estación y el ambiente.
El agua destilada elimina los minerales y las impurezas, por lo que no aporta calcio, magnesio ni otros nutrientes que la planta necesita. Por eso, no conviene utilizar agua destilada pura como única fuente de riego durante semanas o meses, salvo que se controle cuidadosamente la fertilización. Una alternativa equilibrada es mezclarla con agua del grifo, agua de lluvia o agua filtrada.
Qué necesita el Cymbidium para desarrollarse
Cymbidium es un tipo de orquídea que agrupa a más de 100 variedades diferentes, tanto del grupo estándar como de miniaturas. En cualquiera de los casos, los cuidados son siempre similares a los que requiere la orquídea común, tratándose de plantas relativamente sencillas de mantener y bastante resistentes.
De hecho, son plantas que soportan especialmente bien climas fríos, algunas hasta ligeras heladas. Además, suelen florecer a inicios del invierno y una única vez, por lo que estamos en plena temporada.
La mayoría de las orquídeas que tenemos en casa son epífitas, como la popular Phalaenopsis. Estas plantas no crecen en tierra, sino que se sujetan a los troncos de los árboles y absorben la humedad del aire y del agua de lluvia.
En cambio, las orquídeas terrestres, como las Cymbidium, crecen en el suelo y están acostumbradas a mayor humedad. Sin embargo, esto no significa que deban permanecer encharcadas: un buen drenaje sigue siendo esencial para evitar hongos y pudrición.
¿Por qué puede ser útil el agua destilada?
Las orquídeas son plantas muy exigentes con relación a la calidad del agua de riego. Son plantas que no toleran aguas duras (con muchos minerales), con cloro ni otro tipo de contaminantes orgánicos.
El agua destilada es el resultado de un proceso de purificación que elimina los minerales y las impurezas. Aunque eso puede sonar como la opción más saludable para las plantas, en realidad su pureza extrema es precisamente lo que puede generar problemas.
El agua destilada puede ser beneficiosa para algunas plantas, especialmente si el agua del grifo es muy dura. Las plantas sensibles a la cal, como las orquídeas o las carnívoras, se benefician especialmente del agua blanda.
Algunas plantas muy sensibles a la cal o al cloro, como las orquídeas, o que se desarrollan en suelos ácidos o neutros, como hortensias, azaleas, cameliasy helechos, pueden beneficiarse del agua destilada, pero habrá que diluir regularmente un fertilizante que aporte minerales.
En condiciones normales, las plantas obtienen parte de sus minerales del sustrato y parte del agua con la que se riegan. Con el agua destilada, el riego no contribuye a la nutrición.
Ahora bien, regar puntualmente con agua destilada no supone un problema importante. De hecho, en determinadas situaciones puede ser incluso beneficioso, por ejemplo para plantas muy sensibles a la cal o durante un breve periodo en zonas donde el agua del grifo es extremadamente dura.
En casos concretos como trasplantes o riegos de emergencia a una planta muy deshidratada, la pureza del agua destilada puede ser un aliado temporal. También es útil en plantas de terrario o sistemas hidropónicos, siempre que se controle el aporte de nutrientes.
Por qué no conviene utilizar agua destilada pura de forma permanente
Las plantas necesitan agua, sí, pero también nutrientes que este tipo de agua no aporta. Mantener este riego durante semanas o meses sin aportar nutrientes adicionales puede ser perjudicial para la mayoría de las plantas que dependen de minerales como el magnesio, el calcio o el potasio, entre otros, para procesos vitales, entre ellos la fotosíntesis.
Sin ellos, no pueden producir energía ni crecer correctamente, y pueden aparecer hojas amarillentas, tallos débiles y menor resistencia frente a plagas. El agua natural, ya sea de lluvia o de grifo, en muchas zonas contiene minerales disueltos que complementan la nutrición vegetal.
Aunque algunas plantas se adaptan bien a niveles bajos de minerales, la mayoría requiere al menos una pequeña aportación continua para no presentar deficiencias. Entre los elementos esenciales, destaca el magnesio, indispensable para formar clorofila.
Sin clorofila, la planta no puede capturar la luz solar ni convertirla en energía, lo que frena su desarrollo. Por eso, si se usa agua destilada de forma habitual, es imprescindible acompañarla de fertilizantes adecuados.
Otra forma de aportar magnesio a tus plantas es añadir sales de Epsom al agua de riego.
La ósmosis y el riesgo del agua sin minerales
El agua destilada contiene pocos o ningún mineral y sal esencial. Cuando las células de las plantas entran en contacto con agua destilada, se produce un desequilibrio osmótico.
La ósmosis es un proceso físico en el que el agua fluye a través de una membrana semipermeable, como la pared celular, para igualar las diferencias de concentración.
Dado que las células vegetales tienen una concentración de sal más alta que el agua destilada, el agua entra en ellas, haciendo que la célula se hinche y, en el peor de los casos, reviente.
Con un sustrato convencional para plantas de interior, el riesgo es menor que con plantas completamente sumergidas en agua.
Qué agua elegir para regar un Cymbidium
| Tipo de agua | Uso recomendado |
|---|---|
| Agua de lluvia | Es una de las mejores opciones para regar las plantas. |
| Agua destilada | Puede utilizarse en zonas con agua extremadamente dura, preferiblemente mezclada o acompañada de fertilización. |
| Agua filtrada | Ayuda a reducir la cal y otras sustancias del agua del grifo. |
| Agua del grifo reposada | Puede ser una alternativa cuando parte del carbonato cálcico se decanta y el cloro se evapora. |
| Agua mineral | Se recomienda para el riego del Cymbidium cuando no es calcárea. |
En invierno, los riegos pueden espaciarse más, realizándose siempre con aguas no calcáreas. Se recomienda el uso de aguas minerales y realizar el riego por las mañanas.
Lo ideal es utilizarla como complemento, nunca como sustituto total del agua de lluvia o filtrada, salvo casos excepcionales.
Alternativas al agua destilada en zonas con agua dura
Cuando el agua del grifo contiene mucha cal, no es necesario pasarse al agua destilada. Existen métodos sencillos para mejorarla antes de regar:
- Dejar reposar el agua: si el agua permanece en un recipiente abierto durante toda la noche, parte del carbonato cálcico se decanta y el cloro se evapora, por lo que el agua resultante es más suave.
- Mezclar agua del grifo con agua destilada: una proporción aproximadamente mitad y mitad puede reducir la dureza sin eliminar todos los minerales.
- Hervir el agua: al hervir, parte de la cal se deposita en el fondo del recipiente.
- Filtrar el agua: con filtros de agua especiales puedes eliminar la cal y otras sustancias perjudiciales.
Estas técnicas permiten mantener un equilibrio mejor entre evitar la acumulación de cal y proporcionar minerales esenciales.
Si decides usar agua destilada, hazlo con equilibrio, alterna los riegos con agua reposada o filtrada y complementa con algún fertilizante líquido suave cada pocas semanas.
Y si puedes, recoge agua de lluvia, porque sigue siendo la mejor opción para nutrir tus plantas sin complicaciones.
Cómo debe ser el riego del Cymbidium
A diferencia de otros tipos de orquídea donde el agua puede llegar a a ser un riesgo, el Cymbidium admite más humedad. Su sustrato debe estar ligeramente húmedo, ¡pero no encharcado!
Para eso, regaremos más o menos en función del ciclo de la planta, del momento del año y del tipo de sustrato. Durante los meses de verano, se puede regar de dos a tres veces por semana; en invierno, los riegos pueden espaciarse más.
La frecuencia de riego dependerá de la época del año. En las estaciones cálidas usted deberá regar 2 a 3 veces por semana, mientras que en las épocas más frías, deberá regar una vez a la semana o incluso cada dos semanas.
Sin embargo, no existe una regla fija. Un error común es regar por calendario, cuando lo más adecuado es observar la planta y el sustrato.
Cuánta agua debemos aplicar y con qué frecuencia depende de varios factores:
- Cuán seco es el ambiente donde usted cultiva sus orquídeas.
- El tamaño de la maceta.
- El tamaño de la planta.
- El tipo de sustrato en el que crece su planta.
- El tipo de orquídea.
- Cuán cálido es el clima donde usted vive.
- Cuán activamente está creciendo la planta.
- A cuánto viento está expuesta su planta.
Por lo tanto, no es posible dar una regla general de riego que sea posible aplicar a todas las orquídeas. En general, observe las hojas y raíces de sus plantas; estas le indicarán si la frecuencia y cantidad de agua de riego que está usando es la adecuada o no.
Sin embargo, una regla importante de recordar es que las orquídeas toleran mejor la falta de riego que el exceso. La regla es, sin embargo, que si tiene duda de regar o no, es mejor que no riegue.
Cómo saber cuándo necesita agua
La mejor forma de saber si el sustrato se encuentra seco y si debe regar, es acostumbrarse al peso de las macetas donde tienen sus orquídeas, cuando están recién regados. Si las macetas pesan poco, eso significa que el sustrato está seco y debe regar.
Hay métodos sencillos para comprobar si es el momento de regar:
- Observa el color de las raíces: verdes significa hidratadas; grises, que necesitan agua.
- Introduce un palillo o dedo en el sustrato: si sale seco, es hora de regar.
- Peso de la maceta: una maceta ligera indica falta de agua.
Existen géneros de orquídea que requieren que el sustrato se seque entre riegos, mientras que en otros el sustrato no debe nunca secarse completamente.
Método de riego más seguro
Este sistema consiste en sumergir la maceta en un recipiente con agua durante unos minutos para que las raíces absorban la humedad que necesitan. Luego se deja escurrir completamente antes de volver a colocarla en su lugar.
Es un método muy seguro porque evita el exceso de agua en la corona de la planta, la zona más sensible a la pudrición. Si es posible usa agua a temperatura ambiente y, si es posible, agua de lluvia, destilada o filtrada.
Si prefieres regar de forma tradicional, utiliza una regadera de pico fino que te permita dirigir el agua al sustrato sin mojar la corona. Hazlo lentamente y comprueba que el agua drena bien por los agujeros de la maceta.
Riegue con abundante agua cada vez y no con poca cantidad; deje que el agua excesiva escurra libremente por la base de la maceta. No mantenga nunca las macetas de sus plantas de orquídea sobre platos que acumulen agua y que mantengan la base de la maceta en contacto constante con agua.
Temperatura del agua y momento del riego
Use siempre agua templada, no caliente, para regar. No use agua fría para regar sus orquídeas.
El agua demasiado fría puede provocar un “choque térmico” que ralentiza la absorción de nutrientes y daña las raíces más sensibles. Por el contrario, el agua demasiado caliente puede alterar la microbiota del sustrato y eliminar microorganismos beneficiosos.
Lo ideal es que el agua esté a temperatura ambiente, similar a la del entorno donde crece la planta. Riegue siempre en la mañana.
Al hacer esto usted permite que las hojas de la planta, que se han salpicado con el agua de riego, estén secas por la tarde; esto disminuye la probabilidad de que la planta se infecte con hongos.
Sustrato, maceta y drenaje
Existen sustratos específicos para orquídeas, formados en su mayoría por cortezas de pino y turba, aunque algunos incluyen otros elementos. Este tipo de suelo permitirá un drenaje efectivo y regulará el nivel de humedad.
El sustrato es otro factor determinante. Las orquídeas necesitan un medio aireado y drenante, generalmente compuesto por corteza de pino, carbón vegetal y perlita.
Estos materiales permiten que el agua fluya y que las raíces respiren. Si el sustrato retiene demasiada humedad, el riesgo de pudrición aumenta.
Las orquídeas, en general, crecen mejor cuando sus raíces están compactas. Por eso, a la hora de elegir una maceta para tu Cymbidium, lo mejor será descartar las de gran tamaño.
Por lo general se cultivan en recipientes de barro o plástico y se recomienda que sean de buena profundidad. El recipiente dónde coloquemos nuestra orquídea deberá contar con un buen drenaje y ser, preferiblemente, de materiales no porosos.
A diferencia de otras orquídeas, el Cymbidium no requiere de luz en la raíz, ¡por lo que tienes una enorme variedad de cubremacetas dónde elegir!
Si las plantas se mantienen en sustratos minerales como piedra pómez, lava o zeolita, el agua destilada puede ser beneficiosa. El agua dura puede provocar con el tiempo depósitos de sal y cal, lo que puede resultar problemático para las plantas sensibles.
El agua destilada evita estos depósitos. Sin embargo, es importante fertilizar de forma selectiva. Los nutrientes no se almacenan en estos sustratos, sino que se añaden con el riego.
Abonado cuando se utiliza agua destilada
Durante sus diferentes etapas, el Cymbidium deberá abonarse con tratamientos específicos para asegurar su correcto desarrollo. Un abono de crecimiento específico para orquídeas será la mejor después de la floración.
Por otro lado, un abono de floración, rico en fósforo, a inicios del otoño nos regalará unas flores resistentes y brillantes.
Todos los fertilizantes están constituidos por tres ingredientes principales:
- Nitrógeno (N), el que promueve el crecimiento general de la planta.
- Fósforo (P), el que promueve la floración.
- Potasio (K), el que promueve formación de raíces fuertes.
Normalmente se fertiliza usando el agua de riego como medio líquido para solubilizar el fertilizante. Utilice la dosis indicada por el fabricante en la etiqueta del fertilizante especialmente formulado para orquídeas.
Recuerde siempre que es mejor agregar poco y no mucho fertilizante. Se sugiere fertilizar una vez cada dos semanas, ya que el agua pura usada para regar entre fertilizaciones lavará el exceso de sales desde el sustrato de crecimiento, evitando los problemas de toxicidad de la planta por acumulación excesiva de sales.
Los fertilizantes orgánicos proporcionan nutrientes que son procesados por microorganismos en el suelo. Estos requieren un entorno estable para funcionar de forma óptima.
Como el agua destilada carece de minerales como el calcio y el magnesio, no tiene efecto amortiguador. Esto puede hacer que el pH del suelo cambie más rápidamente, lo que puede perjudicar la disponibilidad de nutrientes y provocar deficiencias.
Por lo tanto, es mejor mezclar agua destilada con agua del grifo o de lluvia para estabilizar el pH y favorecer la absorción de nutrientes.
Humedad ambiental y pulverización
La mayoría de las orquídeas se desarrollan mejor en ambientes donde la humedad relativa del aire están entre 60% y 80%. Sin embargo, el aire en el interior de una casa normalmente tiene una humedad relativa entre 30% y 40%.
Un truco sencillo es colocar la maceta en un lugar con buena luz, sin sol directo, y mantener la humedad ambiental con bandejas de agua y piedras, o mediante pulverización ocasional.
La humedad ideal para la mayoría de las orquídeas está entre el 50% y 70%. Si tu casa es muy seca, un humidificador puede ser la mejor solución.
El agua destilada también es una buena opción para pulverizar las hojas, porque evita las manchas de cal. Las plantas de hojas grandes, como Monstera o Strelitzia, se benefician especialmente de ello.
Por lo tanto, si pulverizas tus plantas con regularidad, deberías optar por agua destilada o de lluvia a largo plazo.
En climas muy secos o en casas con calefacción, la orquídea puede necesitar un extra de humedad. En estos casos, puedes pulverizar agua sobre las raíces aéreas y las hojas, siempre evitando las flores.
Lo ideal es hacerlo por la mañana, para que la planta se seque durante el día y no se generen hongos. Nunca dejes gotas en las axilas de las hojas, ya que pueden favorecer la aparición de pudrición en la corona.
El pulverizar agua sobre las hojas o sobre la superficie del sustrato no reemplaza a un buen riego.
Riesgos del exceso de riego
Regar demasiado es el error más frecuente y el más peligroso. Las raíces encharcadas se vuelven blandas y negras, lo que provoca que la planta deje de absorber nutrientes y, finalmente, muera.
Además, el exceso de humedad favorece la aparición de hongos. Si esto ocurre, hay que retirar las raíces dañadas, desinfectar la maceta y cambiar el sustrato.
Las raíces están podridas: esto puede deberse a un exceso de humedad en el sustrato.
Un buen drenaje sigue siendo esencial para evitar hongos y pudrición, incluso cuando el Cymbidium admite más humedad que otras orquídeas.
Otros cuidados relacionados con el riego
El Cymbidium requiere de mucha luminosidad durante todo el año, tanto para crecer como para florecer. Sin embargo, hay que tener cuidado con exponerla a los rayos directos del sol, ya que pueden provocar daños en la planta.
Lo importante es que el espacio que elijamos cuente con suficiente luz y que no tenga corrientes de aire. Precisamente la luz es otro de los aspectos fundamentales en el cuidado de estas orquídeas.
En lo que se refiere a temperaturas, tal y como hemos adelantado, el Cymbidium es una planta especialmente resistente. Soportará sin problema temperaturas bajo cero durante periodos cortos de tiempo.
Aun así, lo ideal será mantenerla entre los 10ºC y 12ºC en invierno y entre 23ºc y 30ºc en verano.
La floración del Cymbidium ocurre solo una vez cada temporada y únicamente si se reúnen las condiciones adecuadas. Durante la primavera y el principio del verano aparecen los nuevos brotes de la planta y, ya en otoño, con la caída de los termómetros, comienza a crecer la vaina de la flor.
A inicios del invierno es cuando aparecen las flores agrupadas en racimos, que pueden llegar a durar 12 semanas. Dato útil: durante la floración, evita cambios bruscos en el riego, ya que pueden provocar la caída prematura de las flores.
Trasplante y control del sustrato
El trasplante de esta orquídea debe realizarse solo cuando sea realmente necesario. No requiere de trasplante anual, de hecho, suelen aguantar sin problema 3 o 4 años.
En el momento del trasplante, que se debe realizar a inicios de la primavera y preferiblemente después de la floración, deben humedecerse las raíces y el sustrato, de manera que estén flexibles para evitar daños.
Las raíces secas, dañadas o que presenten mal estado deben retirarse. Por último, el nuevo recipiente de nuestro Cymbidium deberá ser simplemente un poco más grande que el anterior, porque a sus raíces les gusta estar compactas.
El sustrato debe revisarse periódicamente, ya que los materiales orgánicos se descomponen con el tiempo. Cada 1 o 2 años debes cambiar el sustrato, ya que con el tiempo se descompone y pierde su capacidad de drenaje, aumentando el riesgo de hongos.
Señales de que algo no va bien
Como en muchas otras plantas, el Cymbidium puede presentar diferentes problemas a causa de plagas, enfermedades o unos cuidados inadecuados. Lo importante es identificarlos, aprender a ponerles remedio y saber cómo recuperarla.
- Las flores no se abren: la causa más habitual es el exceso de temperatura. Mueve la planta a un espacio más frío y pulveriza sus hojas con agua fresca.
- Las hojas amarillean o presentan manchas: esto puede ocurrir cuando la planta ha sido expuesta demasiado tiempo al sol. Recuerda que les gusta la luz abundante, pero lejos de los rayos directos.
- Las raíces están podridas: esto puede deberse a un exceso de humedad en el sustrato.
- Las hojas presentan decoloración: es uno de los signos que advierten la presencia de araña roja. Busca un acaricida específico y sigue el tratamiento.
Las plagas más propensas de aparecer en esta variedad de orquídea son la araña roja, la cochinilla y los trips, que se pueden tratar con insecticidas ecológicos.
Por otro lado, pueden aparecer hongos cuando se superan los niveles de humedad recomendados.
Respuesta práctica según el agua disponible
- Si el agua del grifo es blanda y no deja depósitos visibles, puede utilizarse controlando siempre el drenaje y la humedad del sustrato.
- Si el agua del grifo es dura o muy calcárea, puede utilizarse agua de lluvia, filtrada o una mezcla de agua del grifo y agua destilada.
- Si se utiliza agua destilada de manera habitual, hay que compensar la ausencia de minerales mediante un fertilizante adecuado para orquídeas.
- Para pulverizar las hojas, el agua destilada o de lluvia resulta especialmente útil porque reduce las manchas de cal.
- En todos los casos, el agua debe estar a temperatura ambiente y el riego debe realizarse preferiblemente por la mañana.

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