Historia antigua ibérica: el primer tratado de aguas y la gestión del agua en Hispania

En la historia antigua ibérica, el agua fue a la vez un recurso esencial, un elemento religioso y una infraestructura estratégica. La civilización romana destacó por su maestría para obtener y canalizar el agua destinada al consumo humano y a la higiene personal, y convirtió esa capacidad en una de las expresiones más visibles de su ingeniería en Hispania.

La relación entre Roma y el agua se manifestó en acueductos, puentes, termas, cisternas, fuentes y sistemas de distribución urbana. Sin embargo, el llamado «primer tratado de aguas» no debe entenderse únicamente como una obra de ingeniería, sino como el resultado de una larga transformación histórica: el agua pasó de estar integrada en imaginarios sagrados y mecanismos religiosos de protección ambiental a ser también objeto de explotación, medición, conducción y administración.

El agua en la historia antigua ibérica

La hipótesis directora del estudio era que la religión sirve de medio de racionalizar y minimizar el impacto antrópico sobre los recursos hídricos en una mentalidad que se constata en el extremo occidente y el norte de África hasta que cartagineses y romanos desacralizan (en parte) el agua, lo que les permite explotarla y manipularla con menos trabas.

A partir de ese momento el culto al agua se relega a ámbitos específicos (las aguas termales, aguas sacralizadas ad hoc como en el ritual isiaco) y modifica sus funciones en el equilibrio hombre-medio. Por esta razón, el estudio de las aguas antiguas de la Península Ibérica exige considerar conjuntamente la religión, la geografía, las prácticas sociales y las técnicas de aprovechamiento.

Se buscaba, a la par discriminar las diferencias de sensibilidad religiosa frente al agua presentes en el ámbito a estudio (muy rico por la variedad de culturas y escalas de complejidad de las mismas, por ejemplo entre sociedades indoeuropeas y no indoeuropeas, sociedades estatales y pre-estatales, sistemas coloniales y colonizados) confeccionando la investigación desde una óptica específica (la que aporta el análisis histórico religioso gracias a la utilización del método comparativo(4), por una parte y la ecología de las religiones(5) por la otra).

En lo referente al modelo indígena africano se ha ahondado en particular en la determinación del agua como límite imaginario en el extremo occidente africano (la geografía de la sacralización del agua en los trabajos de J. Delgado "Agua como límite imaginario: la morada de las Gorgonas"(20); "Geografía del mito de las Hespérides"(21), "La sacralización del agua marina: las islas de Juno y la navegación atlántica"(22) y "Hieron akroterion: viaje por la ruta de los dioses"(23)).

¿Qué puede entenderse por un primer tratado de aguas?

El proyecto Agua y religión intentaba ofrecer, además, un marco diferente en el que la perspectiva de las humanidades no resultara meramente un divertimento introductorio sino que conformase completamente los intereses del equipo de investigación(2).

El objetivo principal que se buscaba era ahondar en los mecanismos imaginarios de protección del medio ambiente que han ideado las sociedades tradicionales(3), tomando como ejemplo un ámbito poco estudiado tanto desde el punto de vista geográfico (África del Norte y la Península Ibérica) como temático (la sacralización del agua) pero que presentaba un volumen de documentación que sin resultar, en una primera aproximación, excesivo (a pesar de lo dilatado de la zona a estudio) parecía suficiente para generar conclusiones relevantes.

Desde esta perspectiva, un tratado antiguo de aguas reúne varias dimensiones:

  • La identificación de manantiales, ríos, fuentes y aguas termales.
  • La interpretación religiosa de esos espacios.
  • La protección simbólica de los recursos hídricos.
  • La explotación técnica del agua para el consumo, la higiene y la vida urbana.
  • La organización de su distribución mediante acueductos, cisternas y fuentes.
  • La transformación del agua en un elemento administrado por las ciudades y las autoridades.

Los estudios sobre el agua, priorizados en las convocatorias de proyectos de investigación, se estaban realizando desde los presupuestos de las ciencias de la materia(1); el proyecto Agua y religión intentaba ofrecer, además, un marco diferente en el que la perspectiva de las humanidades no resultara meramente un divertimento introductorio sino que conformase completamente los intereses del equipo de investigación(2).

La transformación romana del agua

La civilización romana no paso a la historia por grandes innovaciones científicas, sino más bien por su enorme pragmatismo. Y es que los romanos prefirieron adaptar lo que otros ya habían creado con el objetivo de encontrar la manera de perfeccionar las técnicas que ya funcionaban.

Sin embargo, en lo que si destacaron por encima de otras civilizaciones, fue en la maestría para obtener y canalizar el agua destinada al consumo humano y a la higiene personal. Por esta razón, la historia de Roma está muy vinculada al agua y su gestión eficiente como ejemplo histórico que todavía hoy continúa aplicándose.

La hipótesis directora del estudio era que la religión sirve de medio de racionalizar y minimizar el impacto antrópico sobre los recursos hídricos en una mentalidad que se constata en el extremo occidente y el norte de África hasta que cartagineses y romanos desacralizan (en parte) el agua, lo que les permite explotarla y manipularla con menos trabas.

La labor de comparación de los datos en su conjunto se ha desarrollado de manera más acabada en la monografía Termalismo y la reflexión general suscitada por la coexistencia de modelos tendente a la mutación hacia en romano preside los intentos de definición del concepto de religión provincial avanzados en el artículo de F. Diez de Velasco "Religión provincial romana en la Península Ibérica: reflexiones teóricas y metodológicas"(25).

Mapa de Hispania romana y sus aguas

Los acueductos: la forma romana de ordenar el agua

Los romanos alzaron diferentes edificaciones con distintos fines, pero una de las obras más importantes fueron los acueductos, o como ellos mismos llaman ‘acueductus’. Estas edificaciones servían para abastecer de agua potable a todas las ciudades del Imperio Romano, incluida su capital, Roma.

Esta ciudad llegó a tener, al mismo tiempo, hasta diez acueductos operativos que canalizaban el agua para repartirla en los diferentes fines, explica el divulgador. Los romanos, a lo largo de su historia, fueron conocidos por sus maravillosas obras de ingeniería entre las que destacan las más vinculadas al agua como, por ejemplo, los puentes, los acueductos o las termas que han logrado sobrevivir al paso del tiempo.

Los acueductos solían construirse en zonas altas, generalmente en las montañas en donde brotaban manantiales naturales. Estas edificaciones se valían de la propia fuerza de la gravedad para dejar caer el agua y que fluyese en tramos descendentes a través de largos conductos construidos con piedras o ladrillos.

Estos conductos reposaban sobre un tramo de arcos que permitían mantener un gradiente continuo sobre el terreno. Uno de los aspectos que los romanos tenían en cuenta a la hora de construir los acueductos era que debían ser capaces de huir de inclinaciones excesivas para evitar que la fuerza erosiva del agua dañará la estructura de piedra.

Captación, pendiente y conducción

El principio fundamental del sistema era aprovechar la gravedad sin permitir que el agua adquiriese una velocidad capaz de deteriorar los conductos. Para ello, el trazado debía mantener una inclinación continua y moderada, incluso cuando el relieve presentaba obstáculos.

«Los acueductos fueron, en ocasiones, relativamente fáciles de construir por la propia benevolencia del terreno por el que pasaban. Sin embargo, otras veces el relieve obligó a los ingenieros y arquitectos romanos a romperse los sesos para super desniveles complejos», afirma el divulgador científico.

En los casos más difíciles utilizaron herramientas como el chorobate - una especie de regla que permitía comprobar el nivel de una superficie - y la dioptra - un artilugio de origen griego para medir ángulos horizontales.

ElementoFunción
Manantiales naturalesOrigen del agua captada en zonas altas
Conductos de piedras o ladrillosConducción del agua durante varios kilómetros
ArcosMantenimiento de un gradiente continuo sobre el terreno
ChorobateComprobación del nivel de una superficie
DioptraMedición de ángulos horizontales
Castellum aquaeRecepción y reparto del agua en la ciudad

El castellum aquae y la distribución urbana

El agua fluía durante varios kilómetros gracias a estas infraestructuras hídricas hasta llegar a los conocidos como ‘castellum aquae‘. Se trata un deposito cisterna construido en el punto más alto de la ciudad.

Desde aquí se repartía el agua para su uso doméstico en casas particulares o edificios públicos. Esta organización permitía conectar la captación rural con las necesidades urbanas y convertir el suministro de agua en una estructura planificada.

La historia del agua en el Imperio Romano tuvo una importancia fundamental en su ingeniería y arquitectura civil. La civilización romana fue una de las sociedades antiguas que más involucrada estuvo con el uso del agua.

Y es que la mayor parte de las edificaciones que llevaron a cabo los romanos tenían relación con este valioso recurso natural. Esto se vio reflejado en el diseño y arquitectura de sus edificaciones que guardaban directa o indirectamente relación con este recurso tan valioso.

El acueducto de Segovia en Hispania

En el caso de la Península Ibérica, bautizado por los romanos como Hispania, todavía se conservan algunas de estas edificaciones hídricas como, por ejemplo, el famoso acueducto de Segovia, entre otros.

Uno de los acueductos más impresionantes y mejor conservados en España es el acueducto de Segovia. Una construcción de principios del siglo II que deja boquiabierto a todo el que lo visita.

El acueducto de Segovia representa la unión entre técnica, paisaje y organización urbana. Su presencia demuestra que la gestión del agua no se limitaba a la extracción de un recurso, sino que implicaba modificar el espacio construido y establecer una relación duradera entre el territorio y la ciudad.

Acueducto romano de Segovia

Las termas y la dimensión social del agua

Otro de los símbolos por excelencia de la historia del agua en Roma son los baños. Estas construcciones cumplían una doble función social e higiénica aunque únicamente su uso estaba reservado a la aristocracia local.

A partir de ese momento el culto al agua se relega a ámbitos específicos (las aguas termales, aguas sacralizadas ad hoc como en el ritual isiaco) y modifica sus funciones en el equilibrio hombre-medio.

Los resultados más tangibles se han producido en lo referente a la sacralización de las aguas termales con dos trabajos de F. Diez de Velasco, la monografía Termalismo y religión. La sacralización del agua termal en la Península Ibérica y el Norte de Africa en el mundo antiguo(10) y la comunicación "Termalismo y religión: consideraciones generales"(11).

Por otra parte se ha estudiado la aparición de divinidades acuático-termales indígenas en emplazamientos ya de época romana (tanto en el Norte de Africa como en la Península Ibérica(24)).

Agua, religión y lugares sagrados

El tema agua y religión no había sido tratado de modo monográfico para el ámbito al que se ceñía el estudio (ni de modo sistemático para cualquier ámbito del mundo antiguo); se trataba por tanto de emprender una investigación que requería un esfuerzo tanto de consulta de las fuentes documentales (procedimiento habitual en cualquier trabajo de historia) como de planteamiento de una metodología particularizada que permitiese ofrecer una investigación innovadora.

La recopilación de fuentes (y elaboración de datos) referentes al papel religioso del agua en el Africa romana ha llevado a la confección por A. Chausa de un catálogo exhaustivo de los emplazamientos con fuentes (no termales) en el Africa romana (su topografía y epigrafía).

La recopilación de fuentes (y elaboración de datos) referentes al papel del agua en la religión egipcia antigua, ha conllevado, además de los trabajos citados con anterioridad (centrados en el papel cósmico del agua en el pensamiento egipcio(14)) una serie de publicaciones de objetos en los que confluyen agua y religión (vasos y mesas de libación(15)).

En un nivel de publicación final de resultados menor se encuentra el análisis de los manantiales en el Africa romana(17) (exceptuadas las termales ya publicadas(18)); la recopilación de fuentes (y elaboración de datos) referentes al papel religioso del agua en el Africa romana ha llevado a la confección por A. Chausa de un catálogo exhaustivo de los emplazamientos con fuentes (no termales) en el Africa romana (su topografía y epigrafía).

El agua como límite imaginario

En lo relativo a las aguas caracterizadas como inframundanas (en general y específicamente en el caso griego) se ha centrado el estudio de F. Diez de Velasco "El agua en el viaje de la muerte: identidad y memoria"(16).

Se ha desarrollado una línea de estudio relativa a la presencia en el material mítico antiguo de referencias al papel liminar del agua que parece presentar caracteres preclásicos. El agua podía funcionar como frontera entre espacios, como camino hacia el más allá o como límite entre el mundo conocido y territorios cargados de significado religioso.

En lo referente al modelo indígena africano se ha ahondado en particular en la determinación del agua como límite imaginario en el extremo occidente africano (la geografía de la sacralización del agua en los trabajos de J. Delgado "Agua como límite imaginario: la morada de las Gorgonas"(20); "Geografía del mito de las Hespérides"(21), "La sacralización del agua marina: las islas de Juno y la navegación atlántica"(22) y "Hieron akroterion: viaje por la ruta de los dioses"(23)).

La Península Ibérica entre modelos indígenas, púnicos y romanos

Otro tanto ocurría con la Península Ibérica, aunque el equipo de investigación era consciente de que las circuntancias históricas y políticas podían (y habían podido) resultar motivos de distorsión en un trabajo que se centraba en épocas en las que el ámbito africano y de la Península Ibérica resultaban mucho mas interdependientes(8).

De hecho cabía la posibilidad de que las diferencias más notables en la diversidad de la percepción religiosa del agua proviniesen del impacto o no de las civilizaciones coloniales (en particular púnicos y romanos).

Como hipótesis quedaba la posibilidad de que las diferencias entre el territorio africano y la Península Ibérica no fueran tantas; desde luego tras la asunción del modelo ideológico romano provincial, pero incluso con anterioridad (aunque las fuentes disponibles entorpecían en gran medida cualquier intento de estudio).

En lo referente al segundo de los objetivos del proyecto, que buscaba avanzar en la determinación de las diferencias de sensibilidad religiosa frente al agua, se han desarrollado en forma de publicaciones ante todo los aspectos relativos a la diversidad entre los modelos céltico, indígena africano y romano(19).

Fuentes y métodos para estudiar el primer tratado de aguas

El plan de trabajo inicial incluía la recopilación de fuentes y análisis de la documentación de los diversos grandes ámbitos geográficos y culturales en los que se puede dividir el territorio a estudio.

Se requería utilizar los métodos y características de dos grandes disciplinas de los estudios sobre la antigüedad: la egiptología y los estudios clásicos. Se planteó un primer bloque dedicado a la recopilación de fuentes literarias, epigráficas y arqueológicas sobre el papel del agua en la religión egipcia antigua (en la cosmología, en el imaginario del más allá, en el culto).

El segundo bloque encaraba ese mismo trabajo pero centrándose en el ámbito del mundo clásico. Los conocimientos sobre los ámbitos precoloniales quedaron, dadas las características de la documentación, muy supeditados a la visión intermediaria que ofrece el mundo clásico.

La documentación colonial no clásica (en particular púnica o fenicia), aunque en teoría parecía que debía ser tenida en cuenta (especialmente en lo referente al ámbito norteafricano), dadas las características de las fuentes disponibles, resultó muy poco significativa.

Documentación literaria, epigráfica y arqueológica

La investigación combinó tres tipos principales de evidencias:

  • Las fuentes literarias, que transmiten mitos, descripciones geográficas, prácticas religiosas y referencias a la organización del territorio.
  • Las fuentes epigráficas, que permiten estudiar dedicaciones, divinidades, lugares de culto y relaciones entre comunidades y aguas concretas.
  • Las fuentes arqueológicas, que documentan manantiales, termas, acueductos, cisternas, conducciones y espacios urbanos.

En el plan original de trabajo la documentación revisada había de informatizarse creandose una base de datos que permitiese una consulta cruzada de toda la información disponible. A la par se planteó la digitalización de los documentos epigráficos de los que se contase con fotografías(9).

El proyecto de investigación Agua y Religión (CICYT, PB-93/570): presentación de objetivos y resultados Copyright: Francisco DIEZ DE VELASCO en prensa en A. Chausa (ed.) Primer Congreso Internacional Canario-Africano: de la prehistoria a la Edad Media, La Laguna, 1999.

El proyecto Agua y Religión

El primer Congreso Internacional Canario-Africano: de la prehistoria a la Edad Media que se llevó a cabo en la Universidad de La Laguna a finales de noviembre de 1994 sirvió de marco de presentación del Proyecto de Investigación titulado Agua y Religión. La sacralización del agua en la Península Ibérica y el Norte de África en el Mundo Antiguo que la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología había comenzado a subvencionar el mes anterior.

El grupo de investigación del proyecto, formado por Francisco Diez de Velasco en calidad de investigador principal y Antonio Chausa, Miguel Ángel Molinero Polo y José Delgado en calidad de investigadores, todos ellos profesores del área de Historia Antigua del Departamento de Prehistoria, Antropología e Historia Antigua de la Universidad de La Laguna (al que se adscribió el proyecto), comenzaba en aquel entonces a organizar el plan efectivo de investigación.

La comunicación que se presentó en 1994 era, por tanto, un esquema de las finalidades científicas del proyecto y de los objetivos que se proponían. La demora en la publicación de las Actas de este Congreso han llevado a un insoslayable replanteamiento de lo en aquel entonces expuesto.

El presente trabajo se ha redactado con posterioridad a la finalización del Proyecto de Investigación (en octubre de 1997) y a la presentación del informe final ante la CICYT (en marzo de 1998).

Objetivos de la investigación

Los dos objetivos principales del proyecto de investigación se cumplieron, aunque en grados diferentes. En lo referente al primero de ellos, el análisis de los mecanismos imaginarios de protección del medio ambiente (y específicamente el agua) en la zona y época a estudio, la investigación ha alcanzado los resultados más tangibles.

  • Analizar los mecanismos imaginarios de protección del medio ambiente y del agua.
  • Estudiar la sacralización de las aguas termales.
  • Determinar el papel cósmico del agua en el pensamiento egipcio.
  • Examinar las aguas inframundanas y su relación con la identidad y la memoria.
  • Comparar las sensibilidades religiosas de los modelos céltico, indígena africano y romano.
  • Recopilar fuentes literarias, epigráficas y arqueológicas.
  • Crear una base de datos para consultar de forma cruzada la información disponible.

El objetivo principal que se buscaba era ahondar en los mecanismos imaginarios de protección del medio ambiente que han ideado las sociedades tradicionales(3), tomando como ejemplo un ámbito poco estudiado tanto desde el punto de vista geográfico (África del Norte y la Península Ibérica) como temático (la sacralización del agua) pero que presentaba un volumen de documentación que sin resultar, en una primera aproximación, excesivo (a pesar de lo dilatado de la zona a estudio) parecía suficiente para generar conclusiones relevantes.

Resultados y publicaciones

En lo referente al primero de ellos, el análisis de los mecanismos imaginarios de protección del medio ambiente (y específicamente el agua) en la zona y época a estudio, la investigación ha alcanzado los resultados más tangibles (en forma de publicaciones) por una parte en lo referente a la sacralización de las aguas termales con dos trabajos de F. Diez de Velasco, la monografía Termalismo y religión. La sacralización del agua termal en la Península Ibérica y el Norte de Africa en el mundo antiguo(10) (citada en adelante Termalismo), y la comunicación "Termalismo y religión: consideraciones generales"(11).

Por otra parte y en lo relativo a la determinación de las aguas como principio cósmico, en el caso de Egipto se han desarrollado los trabajos de Miguel Ángel Molinero Polo ("La imagen del cosmos en los Textos de las Pirámides"(12) y "La cartografía egipcia del más allá en los libros funerarios del reino medio"(13)).

Por otra parte y en lo relativo a las aguas caracterizadas como inframundanas (en general y específicamente en el caso griego) se ha centrado el estudio de F. Diez de Velasco "El agua en el viaje de la muerte: identidad y memoria"(16).

La recopilación de fuentes (y elaboración de datos) referentes al papel del agua en la religión egipcia antigua, ha conllevado, además de los trabajos citados con anterioridad (centrados en el papel cósmico del agua en el pensamiento egipcio(14)) una serie de publicaciones de objetos en los que confluyen agua y religión (vasos y mesas de libación(15)).

La investigación sobre termalismo antiguo

En lo referente al segundo de los objetivos del proyecto, que buscaba avanzar en la determinación de las diferencias de sensibilidad religiosa frente al agua, se han desarrollado en forma de publicaciones ante todo los aspectos relativos a la diversidad entre los modelos céltico, indígena africano y romano(19).

Se ha desarrollado una línea de estudio relativa a la presencia en el material mítico antiguo de referencias al papel liminar del agua que parece presentar caracteres preclásicos. Por otra parte se ha estudiado la aparición de divinidades acuático-termales indígenas en emplazamientos ya de época romana (tanto en el Norte de Africa como en la Península Ibérica(24)).

La labor de comparación de los datos en su conjunto se ha desarrollado de manera más acabada en la monografía Termalismo y la reflexión general suscitada por la coexistencia de modelos tendente a la mutación hacia en romano preside los intentos de definición del concepto de religión provincial avanzados en el artículo de F. Diez de Velasco "Religión provincial romana en la Península Ibérica: reflexiones teóricas y metodológicas"(25).

El investigador principal del proyecto ha actuado como presidente del comité científico y como miembro del consejo editorial que organizó y publicó el I Congreso Peninsular de Termalismo Antiguo, desarrollado en el balneario de Arnedillo (La Rioja, octubre de 1996) y que reunió a un centenar de investigadores de Portugal, Francia, Italia y España.

Limitaciones del conocimiento histórico

Un problema destacado en la investigación ha resultado derivar de la imposibilidad de desarrollar algunas comprobaciones por falta de interlocutores e instituciones en un ámbito africano que especialmente interesa a nuestro estudio (la riqueza de la documentación argelina es sin duda la más destacada).

En general las diferencias en la calidad de la información para la zona del Magreb y la Península Ibérica han resultado muy notables, aunque, en cualquier caso, en el Proyecto no se contemplaba específicamente la actuación sobre el terreno puesto que hubiera requerido un equipo de investigación de otra dimensión y unos presupuestos de financiación y proyección institucional muy otros.

En cualquier caso el siguiente nivel de investigación debiera conllevar la actuación directa, ya fuese por medio de prospecciones o incluso de excavaciones, aunque queda, hoy por hoy, entre los objetivos utópicos(32).

Los conocimientos sobre los ámbitos precoloniales quedaron, dadas las características de la documentación, muy supeditados a la visión intermediaria que ofrece el mundo clásico.

La importancia histórica del agua

Como hemos podido comprobar con esta Máster Class, la civilización romana tuvo un vínculo muy cercano con el líquido más valiosos que posee nuestro planeta. Ya en la Antigüedad, la población era consciente de la importancia de proteger este recurso y, por esta razón, es tan necesario que entre todos sumemos esfuerzo para cuidar este bien tan preciado.

La historia del agua en el Imperio Romano tuvo una importancia fundamental en su ingeniería y arquitectura civil. La civilización romana fue una de las sociedades antiguas que más involucrada estuvo con el uso del agua.

El estudio de la historia antigua ibérica muestra así una evolución desde la sacralización de manantiales, fuentes, aguas termales y espacios marinos hasta su integración en sistemas técnicos y urbanos. El acueducto, la cisterna, la fuente y las termas no sustituyeron por completo los significados religiosos del agua, pero modificaron profundamente la manera de relacionarse con ella.

Los secretos del acueducto de Segovia | España al descubierto

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