Microorganismos y cloración del agua: composición, mecanismo y eficacia de la desinfección

La cloración del agua es un proceso químico destinado a eliminar o inactivar microorganismos patógenos como bacterias, virus y algunos parásitos. El cloro se añade en forma de gas, líquido o pastillas químicas a base de cloro y, al mezclarse con el agua, produce especies químicas capaces de dañar las estructuras esenciales de los microorganismos.

La filtración y la cloración cumplen funciones diferentes y complementarias: la filtración retiene sólidos, turbidez e impurezas visibles, mientras que la cloración proporciona protección microbiológica y ayuda a evitar que los microorganismos vuelvan a crecer en las tuberías y los depósitos.

Qué es el cloro y cuál es su composición química

El cloro, identificado por el símbolo Cl y con número atómico 17, es un gas amarillo-verdoso a temperatura y presión normales. Altamente reactiva por naturaleza, tiene una tendencia a formar compuestos con diversos elementos, como el cloruro de sodio, más conocido como sal de mesa.

El cloro es un elemento químico presente en la naturaleza, que forma parte de cloruros, cloritos y cloratos, minas de sal y el agua de mar. No lo encontraremos en estado puro, sino combinado con otros elementos porque reacciona con rapidez y se acopla con facilidad.

Cloro (Cl2) es uno de los elementos mas reactivos; forma uniones con otros elementos muy fácilmente. En la tabla periódica el cloro se encuentra entre otros halógenos como el Fluor (F), Bromo (Br), Iodo (I) y astanite (At).

El cloro se encuentra generalmente unido con el sodio (Na), o en sal de cocina (cloruro de sodio; NaCl). La mayoría del cloro se encuentra disuelto en el mar y lagos. Además, gran cantidad de cloro se puede encontrar en el suelo o rocas salinas.

Los átomos de cloro contienen 17 electrones negativos (partículas cargadas negativamente). Estos se mueven alrededor del núcleo del átomo en tres niveles. En el nivel exterior existen dos electrones, en el nivel intermedio 8 y en el interior 7.

El cloro puede formar sustancias muy estables, como la sal de mesa (NaCl). El cloro puede formar también productos reactivos, como cloruro de hidrogeno (HCl).

Formas de cloro utilizadas en el tratamiento del agua

En el tratamiento del agua, el cloro desempeña un papel vital en la eliminación de bacterias y otros microorganismos que pueden estar presentes en el agua potable. Se introduce en el agua en forma de gas, líquido o pastillas químicas a base de cloro.

Normalmente se introduce en el agua como gas cloro, que se dosifica con precisión mediante instalaciones de dosificación. Alternativamente, el cloro puede administrarse en forma de sustancias químicas como el hipoclorito de sodio o el ácido hipocloroso, que se disuelven en agua para formar agentes desinfectantes activos.

El hipoclorito de sodio (NaClO) y su ingrediente activo, el ácido hipocloroso (HClO), son los desinfectantes a base de cloro más utilizados a nivel mundial. El hipoclorito de sodio (NaClO) y el hipoclorito de calcio son algunos de los productos más utilizados por su costo accesible.

La lejía contiene cloro gas disuelto en una solución alcalina, como hidróxido de sodio. Cuando se disuelve el cloro en una solución alcalina, se forman iones hipoclorito en una reacción autoredox.

La lejía nunca se debe combinar con ácidos. Cuando entra en contacto con ácidos el hipoclorito se vuelve inestable, causando el escape de cloro gas veneno.

Reacciones químicas del cloro en el agua

Al añadir cloro en forma de Cl2 se producen dos reacciones químicas: la reacción de hidrólisis y reacción de disociación. Cuando el Cl2 se disuelve en agua, se hidroliza rápidamente para generar ácido hipocloroso (HClO) y ácido clorhídrico (HCl).

La reacción de hidrólisis se puede definir del modo:

Cl2 + H2O ↔ HClO + HCl

En el caso de los hipocloritos, se produce la disociación de ambas sales de acuerdo a las ecuaciones:

NaClO + H2O↔NaOH + HClO

Ca(ClO)2 +2H2O↔Ca(OH)2 + 2HClO

En cualquiera de los dos casos: cloro, hipoclorito sódico e hipoclorito cálcico, se acaba formando acido hipocloroso, que es realmente la especie desinfectante.

No obstante, el ácido hipocloroso HClO es un ácido débil que se disocia parcialmente en el agua del siguiente modo:

HClO↔ClO- + H+

El equilibrio está regido por la siguiente constante Ka, que presenta un valor aproximado de Ka= 3,2·10-8

El sentido de desplazamiento de estas reacciones de equilibrio depende del pH del medio. Si el pH<2 todo el cloro se encuentra en forma molecular, por lo que no ejerce poder desinfectante en el agua. Si el pH=5, el cloro molecular ha desaparecido y se encuentra en forma de ácido hipocloroso (HClO). Si el pH=10 el cloro se encuentra combinado en forma de iones hipoclorito (ClO-).

Cloro libre, ácido hipocloroso e ion hipoclorito

El “cloro libre” es la cantidad de ácido hipocloroso e hipoclorito en el agua. El ácido hipocloroso (HClO) es eléctricamente neutro y los iones hipoclorito (ClO-) son eléctricamente negativos.

Se considera que el ácido hipocloroso es más eficaz como desinfectante que el ión hipoclorito. Este hecho podría estar motivado con la inexistencia de carga en la molécula de ácido hipocloroso.

Al ser una molécula neutra, le sería más fácil penetrar la pared bacteriana con la consiguiente actividad bactericida. Los iones ClO- también tienen carga negativa, por lo tanto, se repelen y difícilmente atraviesan la pared bacteriana.

Por lo tanto, el cloro es más eficaz en medio acido que en medio básico o alcalino. Esto es debido a que su efecto bactericida es mayor cuando se encuentra en forma de hipocloroso.

Equilibrio químico entre ácido hipocloroso e hipoclorito

Cómo destruye el cloro a las bacterias

El cloro mata patógenos como las bacterias y los virus, rompiendo las uniones químicas moleculares. Los desinfectantes usados para esta aplicación consisten en compuestos de cloro que pueden intercambiar átomos con otros compuestos, como encimas en bacteria y otras células.

El HClO es un antimicrobiano de acción rápida que interactúa con muchas biomoléculas, como aminoácidos, lípidos, ácidos nucleicos y componentes de la membrana que contienen azufre, causando daño celular.

Cuando el cloro se diluye en agua se forma una solución acuosa en la que el HClO sin disociar, se activa logrando penetrar por difusión pasiva las paredes y membranas de las bacterias, ya que estas estructuras poseen carga negativa.

Se ha comprobado también que la actividad antimicrobiana del HClO es a causa de la pérdida respiratoria en las membranas bacterianas, debido a una reacción irreversible con las enzimas de membrana que contienen azufre y grupos hemo, así como de proteínas estructurales, causando la muerte celular.

El daño ocasionado a las proteínas indican un efecto negativo en la transducción y el transporte de energía, lo que conduce a hidrólisis del ATP. La fragmentación de las proteínas también interrumpe la síntesis de ADN.

La reacción de HClO con los grupos aminos de los nucleótidos produce cloraminas reactivas, las cuales rompen los enlaces de hidrógeno y disocian las dobles cadenas de ADN.

El HClO reacciona con ácidos grasos insaturados produciendo clorohidrinas. Las clorohidrinas lipídicas provocan lisis celular y toxicidad.

La pared celular de los microorganismos patógenos están cargados negativamente. De esta manera puede ser penetrado por el acido hipocloroso neutro, en lugar de por el in hipoclorito cargado negativamente.

Acido hipocloroso puede penetrar capas limosas, paredes celulares y capas protectoras de microorganismos matando de manera efectiva los patógenos. Los microorganismos mueren o su actividad reproductiva se ve inhibida.

Microorganismos presentes en el agua

El agua es esencial en nuestra vida diaria, somos 70% agua. La utilizamos para beber, para nuestra higiene diaria y un sinfín de cosas más. Sin embargo, el agua que consumimos no siempre está libre de impurezas, y uno de los mayores riesgos son los microorganismos que pueden estar presentes en ella.

Desde virus, bacterias, hongos, parásitos todos ellos pueden causar diferentes enfermedades. La presencia de estos microorganismos en el agua puede causar brotes de enfermedades, por lo que su eliminación es una prioridad para la salud pública.

Bacterias

Las bacterias más comunes en el agua incluyen la Escherichia coli (E. coli), la Salmonella y la Legionella, que pueden provocar infecciones intestinales, fiebre tifoidea e infecciones respiratorias.

Escherichia coli se encuentra de forma natural en los intestinos de humanos y animales, pero algunas cepas, como la E. coli O157:H7, pueden provocar infecciones graves si contaminan el agua potable o los alimentos.

Pseudomonas aeruginosa es una bacteria altamente resistente a antibióticos y desinfectantes convencionales, lo que la convierte en una de las principales causantes de infecciones nosocomiales.

Legionella pneumophila es la bacteria responsable de la enfermedad del legionario, una neumonía grave que se propaga a través de torres de refrigeración, sistemas de agua caliente y spas.

Virus

Los virus presentes en el agua pueden incluir el norovirus y el rotavirus, responsables de enfermedades gastrointestinales, y el virus de la hepatitis A.

El cloro puede inactivar algunos virus, pero su eficacia depende del tipo de virus, la concentración utilizada, el tiempo de contacto, el pH y la presencia de materia orgánica.

Parásitos y protozoos

Los parásitos más habituales incluyen Giardia lamblia y Cryptosporidium, que causan diarrea y problemas digestivos severos.

Cryptosporidium es un protozoo que forma quistes resistentes al cloro y puede sobrevivir en agua potable y redes de distribución.

Además, el cloro es eficaz contra ciertos parásitos del agua, como los protozoos, responsables de enfermedades como la giardiasis y la criptosporidiosis.

Hongos

Los hongos son menos comunes, pero pueden aparecer en agua almacenada y afectar principalmente a personas con sistemas inmunológicos debilitados.

Factores que determinan la eficacia de la cloración

Otro aspecto destacable en el uso de cloro como desinfectante es el tiempo de contacto con el agua. Su efecto aumenta con el tiempo de contacto entre el agua y el cloro.

Un tiempo de contacto pequeño se puede compensar con el empleo de una mayor dosis de reactivo. La actividad antimicrobiana depende, por tanto, de la concentración disponible, el tiempo de contacto, el pH y las características del agua.

La materia orgánica puede consumir el cloro y reducir la cantidad disponible para la desinfección. También el bajo rendimiento del hipoclorito puede deberse al consumo de éste por las proteínas y otros compuestos orgánicos, por lo que limitan su disponibilidad para desinfección.

Es necesario considerar que las soluciones de hipoclorito deben prepararse con agua libre de materia orgánica, debido a que, después del lavado de frutas y vegetales, quedan residuos de suelo y material vegetal, reduciendo la efectividad del NaClO en el agua.

Cloración y biofilms

Una biopelícula es una capa pegajosa de microorganismos que puede desarrollarse en las tuberías y otras superficies en contacto con el agua. Esta capa ayuda a proteger a los microbios para que no mueran a causa de desinfectantes.

Sin embargo, cuando se trata de biopelículas la eliminación es difícil por la protección que los polisacáridos proporcionan a las bacterias.

Williams y Braun-Howland encontraron que la dosis comúnmente recomendada de HClO (1 ppm) no es suficiente para inactivar bacterias en biopelículas, específicamente Legionella pneumophila, E. coli y proteobacterias β y δ.

En las redes de distribución, la cloración puede ayudar a prevenir el crecimiento bacteriano en tuberías y tanques de agua, aunque la eficacia depende del mantenimiento del sistema, la calidad del agua y la presencia de depósitos o materia orgánica.

Cloración del agua potable

El agua que se recoge de la naturaleza -en cuencas, embalses o pozos- no es apta para el consumo directo. Y no lo es porque contiene microorganismos patógenos, virus y bacterias vivos que pueden resultar perjudiciales para la salud.

Por esto se lleva a las plantas potabilizadoras de agua, para tratarla y que sea inocua para consumo humano. Es ahí donde se aplica la cloración.

La cloración se emplea en las partes finales de los tratamientos de potabilización, desalación, incluso depuración. En este proceso se busca eliminar los microorganismos que puedan haber sobrevivido a los procesos anteriores.

Para esto se añade una sustancia oxidante (cloro o compuestos de cloro), que garantiza la calidad del agua ante posibles contaminaciones accidentales o durante su recorrido a través de la red de abastecimiento o saneamiento.

Etapas generales del tratamiento

Cuando el agua recogida llega a la planta potabilizadora, se aplica una limpieza inicial de sólidos. Cuando salen los sedimentos y restos más grandes, se realiza una decantación, que termina de separar los elementos más pequeños.

Entonces se aplica el cloro propiamente dicho, a través de la cloración. Esta cloración es vital para lograr que el agua sea segura, porque no permite que ninguna bacteria crezca, se reproduzca o cause ninguna enfermedad.

Esta agua clorada se pasa por filtros de arena y, luego, por un filtrado de carbón activo, que elimina los elementos más invisibles y potencialmente nocivos que quedan.

El cloro permanece tras todo esto, y el agua queda limpia y desinfectada para enviarse a las casas.

Precloración, desinfección y postcloración

El proceso de clorar agua para consumo humano tiene tres etapas. Cada proceso tiene equipos y procedimientos diferentes.

  • Precloración: En esta etapa la cantidad de cloro necesaria para superar se agrega el punto de interrupción. Esto garantiza que el nivel de cloro residual sea apropiado para una desinfección más lejos.
  • Desinfección en planta: Esta etapa se lleva a cabo dentro del depósito de desinfección. En esta fase, se produce la desinfección del agua tratada.
  • Postcloración: Cuando el agua ha salido del tanque anterior, se puede aportar una cantidad de cloro adicional. El objetivo será garantizar que los niveles de cloro residual sean adecuados en los puntos de consumo.

El equipo de control en línea es de gran importancia, ya que será el último responsable de mantener el nivel de cloro en la red de distribución.

Qué es el breakpoint del cloro

El breakpoint del cloro es un término utilizado en el proceso de desinfección mediante la cloración del agua. El punto de ruptura o “break point” es la dosis mínima de cloro necesaria para eliminar el amoníaco y parcialmente destruye las cloraminas que se formaron previamente.

A partir del punto de ruptura, es decir, con la formación del cloro libre, se empiezan a cumplir las garantías de desinfección.

Durante el proceso de cloración, se añade cloro al agua para eliminar patógenos y microorganismos. En un primer momento, el cloro reacciona con la materia orgánica y amonio presente en el agua.

A medida que se sigue agregando cloro, se alcanza el breakpoint cloro, y se produce una reacción química que convierte el amonio en cloraminas.

Este es el punto en el cual se ha alcanzado la demanda de cloro y cualquier cloro adicional añadido permanecerá como cloro libre disponible para la desinfección.

Filtración y cloración: diferencias y complementariedad

La filtración es un proceso físico en el que el agua pasa a través de un medio filtrante -arena, lecho multicapa, carbón activo, cartucho o membrana- con el fin de retener sólidos en suspensión, turbidez e impurezas visibles.

Su objetivo principal es mejorar la claridad y las características físicas del agua. No elimina microorganismos de manera efectiva, pero sí prepara el agua para etapas posteriores, como la cloración o la desinfección por otros medios.

La cloración es un proceso químico que consiste en añadir cloro al agua para eliminar o inactivar microorganismos patógenos como bacterias, virus y parásitos.

La filtración mejora las características físicas del agua -claridad, aspecto, eliminación de sólidos-, mientras que la cloración asegura la desinfección microbiológica, protegiendo la salud de los usuarios.

Si solo filtras, tendrás un agua clara pero no necesariamente segura para el consumo o el baño. Si solo cloras, el agua puede estar desinfectada, pero seguirá teniendo turbidez, restos sólidos o mal aspecto.

Por eso, en la mayoría de instalaciones, ambos procesos se utilizan de manera complementaria.

ProcesoFunción principalLimitaciones
FiltraciónRetener sólidos, turbidez e impurezas visiblesNo elimina microorganismos de manera efectiva
CloraciónEliminar o inactivar microorganismos patógenosPuede alterar el sabor y formar subproductos
Luz ultravioletaInactivar microorganismos al dañar su material genéticoRequiere electricidad y no elimina contaminantes químicos
Ósmosis inversaRetener bacterias, virus, metales pesados y otras impurezasPuede resultar costosa y desperdicia agua durante el proceso
EbulliciónEliminar bacterias, virus y parásitosNo elimina contaminantes químicos y requiere tiempo y energía

Eficacia frente a bacterias, virus y parásitos

El cloro es eficaz para eliminar diversos microorganismos, incluyendo bacterias, virus y parásitos, responsables de enfermedades como el cólera, la disentería y la fiebre tifoidea.

En el estudio de Chen et al. (2016), la eficacia del HClO a 180 ppm eliminó bacterias Gram negativas (Escherichia coli y Porphyromonas gingivalis) y Gram positivas (E. faecalis y Streptococcus sanguinis) en superficies de titanio contaminadas con biopelículas de estos microorganismos.

Se observó mayor eficacia antibacteriana del HClO a medida que aumentó el tiempo de tratamiento. Owoseni y Okoh (2017) encontraron que las dosis de cloro de 0.75 a 1.0 ppm, aunque son muy bajas, mostraron buena capacidad desinfectante para reducir la tolerancia al HClO por especies de Enterococcus aislados de dos plantas de tratamiento de aguas residuales.

Respecto a la efectividad del cloro para inactivar virus, diversos estudios han obtenido resultados controversiales. El cloro debe estar en contacto directo con el virus, y no solo en contacto con la muestra, la cual contiene gran cantidad de materia orgánica.

Algunos autores mencionan que los coronavirus pueden inactivarse con una solución de NaClO a 1000 ppm debido a la interacción de ésta con la envoltura lipídica externa del virus.

Por otra parte, los estudios de Lin et al., 2020 concluyen que el NaClO a una concentración de 100 ppm puede desinfectar eficazmente una superficie con el virus VIH-1 en 30 s.

Sin embargo, el NaClO es muy sensible a la presencia de materia orgánica, como plasma y sangre, en superficies lisas inertes por lo que se requieren concentraciones significativamente más altas para que conserven la eficacia desinfectante.

Cuando el virus se encuentra dentro de un tejido o muestra no resulta fácil eliminarlo con cloro, por lo tanto, se requieren otras técnicas adicionales para inactivarlo.

Las dosis altas de cloro que resultaron efectivas contra algunos virus confirman que los niveles utilizados durante la desinfección de frutas son insuficientes para evitar la transmisión de virus.

Cloro y microorganismos resistentes

A diferencia de las bacterias, Cryptosporidium es un protozoo que forma quistes resistentes al cloro y puede sobrevivir en agua potable y redes de distribución.

El tratamiento con cloro es uno de los menos efectivos para inactivar virus como el norovirus murino (MNV), virus de la hepatitis A (HAV) y adenovirus humano tipo 41 (Ad41) en tejido de cebolla.

Los estudios de Duizer et al. (2004) inactivaron a dos tipos de calicivirus y un norovirus con una dosis mayor de 300 ppm de NaClO.

La cloración no debe considerarse una solución universal para todos los contaminantes microbiológicos. La resistencia depende de la especie, la forma del microorganismo, la presencia de quistes o esporas, la materia orgánica y las condiciones de contacto.

Subproductos de la desinfección

El uso de cloro para desinfectar el agua del grifo puede tener consecuencias en la calidad del agua, incluyendo la formación de subproductos de desinfección como los trihalometanos (THM), que pueden ser perjudiciales para la salud en altas concentraciones.

Los subproductos de desinfección son sustancias químicas que se crean cuando el cloro o la cloramina entran en contacto con tierra u otros materiales en el agua.

Adicionalmente, el cloro al entrar en contacto con la materia orgánica en el agua, forma halometanos, potenciales compuestos carcinógenos.

En Francia, informes de Santé publique France estudian la formación de subproductos de desinfección como los trihalometanos (THM) durante la cloración del agua potable, y su asociación con ciertos riesgos para la salud, incluido el cáncer de vejiga.

La prevención de estos subproductos requiere controlar la materia orgánica, optimizar la dosis de desinfectante y vigilar los niveles de cloro y de subproductos durante el tratamiento y la distribución.

Cloro residual, sabor y olor

El cloro es un producto químico de gran poder bactericida y remanente. Esta capacidad residual permite que el agua conserve protección microbiológica mientras circula por las tuberías.

Los niveles bajos de desinfectantes matan los microbios a medida que el agua pasa por las tuberías hacia su llave. Los niveles bajos de desinfectantes permitidos en el agua de la llave no enferman a las personas.

Incluso en concentraciones que cumplen con los estándares de salud, algunas personas perciben un sabor o olor desagradable a clorado, lo que puede desincentivar el consumo de agua del grifo.

Esta sensibilidad varía según la persona, la calidad del agua cruda y las prácticas de tratamiento locales.

El agua que contiene cloro puede tener un sabor y olor distintos que el del agua sin tratar o el agua con cloramina. El agua podría tener más problemas de sabor u olor cuando tiene niveles más altos de cloro o más tierra y otras partículas.

Cloro y cloramina en las redes públicas

Las empresas de servicios públicos agregan desinfectantes, como cloro y cloramina, al agua de la llave para matar microbios y hacerla segura para beber.

Generalmente, usan cloro o cloramina. Con menos frecuencia, estas empresas usan otros desinfectantes, como dióxido de cloro.

Las cloraminas son un grupo de compuestos químicos que contienen cloro y amoníaco. El tipo de cloramina usado para matar microbios en el agua para beber se llama monocloramina.

Tanto el cloro como la cloramina son eficaces para matar microbios en el agua. Sin embargo, cada uno tiene ciertos beneficios y desventajas, por lo que las empresas de servicios públicos a veces alternan entre ambos.

El cloro se consume rápidamente en el agua. A veces no hay suficiente cloro como para seguir matando microbios para cuando el agua llega a su llave.

Las empresas de servicios públicos podrían cambiar a cloramina porque puede seguir matando microbios en tuberías de agua por más tiempo que el cloro.

La cloramina también produce menos subproductos de desinfección que el cloro. Sin embargo, la monocloramina es un desinfectante menos potente que el cloro, el ozono o el dióxido de cloro.

Su ventaja es que se trata de un compuesto más persistente en el agua potable. Por eso, se ha utilizado para mantener un nivel residual bajo en un sistema de distribución durante muchos años.

Riesgos asociados a una concentración elevada

El uso de cloro para desinfectar el agua potable puede conllevar riesgos para la salud, especialmente si está presente en exceso o si reacciona con otras sustancias del agua, formando subproductos potencialmente dañinos.

Los riesgos para la salud derivados de la exposición al cloro en el agua potable incluyen irritaciones en la piel y los ojos, problemas respiratorios, mayores riesgos para personas con asma, así como preocupaciones e implicaciones relacionadas con el cáncer para las mujeres embarazadas, como un mayor riesgo de aborto espontáneo y malformaciones congénitas con la exposición prolongada a altos niveles de cloro en el agua potable.

Las empresas de servicios de agua públicos revisan la calidad del agua regularmente para proporcionarle agua para beber segura. Sin embargo, algunas personas son más sensibles que otras a sustancias químicas.

Los niveles de cloro o cloramina de hasta 4 miligramos por litro (mg/L), o 4 partes por millón (ppm), se consideran seguros en el agua para beber. Estos niveles bajos matan los microbios dañinos y es poco probable que enfermen a las personas.

Cloro y exposición durante la ducha

El cloro también puede entrar en contacto con la piel y liberarse parcialmente al aire, especialmente durante una ducha caliente. La exposición depende de la concentración, la temperatura, la ventilación y la duración del contacto.

En el agua de la ducha, el cloro puede influir en el olor del ambiente y en la sensación de sequedad de la piel. La sensibilidad cutánea varía entre personas y puede ser mayor en quienes tienen afecciones dermatológicas o respiratorias.

La poca cantidad de cloro o cloramina que las empresas de servicios públicos le agregan al agua no afectará a otras mascotas, como perros, gatos o aves. No necesita eliminar desinfectantes del agua antes de bañar a estas mascotas o darles agua para beber.

Alternativas a la cloración

El cloro es el desinfectante y oxidante más utilizado en el tratamiento del agua potable. Sin embargo, existen otras alternativas a la cloración del agua para lograr su desinfección.

  • Ozono: El ozono es un poderoso oxidante y un excelente desinfectante. Debe generarse in situ y, por tanto, es menos adecuado que el cloro para su aplicación en pequeñas plantas de tratamiento.
  • Dióxido de cloro: El dióxido de cloro se usa en plantas de abastecimiento de agua. No forma trihalometanos y persiste en el agua de bebida, es decir, proporciona un residuo en el suministro distribuido.
  • Monocloramina: La monocloramina es un desinfectante menos potente que el cloro, el ozono o el dióxido de cloro, pero es más persistente en el agua potable.
  • Luz ultravioleta: La desinfección con luz UV es una técnica moderna y eficiente que inactiva los microorganismos al dañar su material genético, impidiendo su reproducción.
  • Ósmosis inversa: La ósmosis inversa consiste en hacer pasar el agua a través de una membrana semipermeable que retiene las impurezas.

La desinfección con luz UV es segura y no altera el sabor del agua, aunque requiere electricidad para su funcionamiento. La ósmosis inversa es un proceso eficiente, pero puede resultar costoso.

Cómo mantener el agua protegida frente a los microorganismos

  • Realiza mantenimientos periódicos a los sistemas de filtración y purificación.
  • Almacena el agua en recipientes limpios y herméticamente cerrados.
  • Evita el contacto directo del agua potable con superficies sucias.
  • Recuerda realizar análisis periódicos para asegurarte de su calidad.
  • Usa agua purificada para la preparación de alimentos y bebidas.

Si usted obtiene el servicio de un sistema de agua público, obtenga información sobre los desinfectantes que hay en su agua de su empresa de servicios públicos.

Revise el informe de calidad del agua anual para ver si hay desinfectantes en su agua, qué tipos de desinfectantes usa su empresa de servicios públicos, los niveles de desinfectantes y subproductos de desinfección en su agua, y si los niveles no estuvieron dentro de un rango seguro durante el último año.

Preguntas frecuentes sobre microorganismos y cloración

¿Cómo mata el cloro las bacterias en el agua?

El cloro mata patógenos como bacterias y virus al romper los enlaces químicos de sus moléculas. El ácido hipocloroso penetra las paredes y membranas bacterianas y reacciona con proteínas, lípidos, enzimas y ácidos nucleicos, provocando daños que pueden conducir a la muerte celular.

¿La cloración elimina todos los microorganismos?

La cloración elimina o inactiva muchos microorganismos, pero no todos presentan la misma sensibilidad. Algunos parásitos, quistes, virus sin envoltura y bacterias protegidas en biopelículas pueden requerir otras barreras de tratamiento o condiciones específicas de concentración y tiempo.

¿La filtración sustituye a la cloración?

No son procesos equivalentes ni intercambiables. La filtración mejora la calidad física del agua, mientras que la cloración asegura la desinfección microbiológica.

¿Qué otros métodos pueden eliminar microorganismos?

Existen varios métodos eficaces para purificar el agua y eliminar los microbios que puedan estar presentes, entre ellos la filtración, la desinfección con cloro, la luz ultravioleta, la ósmosis inversa y la ebullición.

¿Qué microorganismos pueden estar presentes en agua sin tratar?

El agua sin tratar o mal purificada puede contener bacterias como Escherichia coli, Salmonella y Legionella, virus como norovirus y rotavirus, parásitos como Giardia lamblia y Cryptosporidium, y algunos hongos.

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