Mejores filtros caseros para mascarillas y su eficacia

Las mascarillas caseras pueden ser una opción para la población general cuando existe escasez de mascarillas comerciales o cuando el acceso a ellas no es posible. Sin embargo, no protegen de la misma manera que las mascarillas quirúrgicas o las mascarillas autofiltrantes certificadas, y su eficacia depende tanto del material utilizado como del ajuste de la mascarilla a la cara.

Una buena mascarilla casera debe estar fabricada con un material de densidad suficiente para capturar las partículas virales, pero permitiendo, al mismo tiempo, una respiración tolerable. El tipo de tela utilizada, la cantidad de capas y el ajuste a la cara son fundamentales para la efectividad de los materiales de protección confeccionados en casa.

Qué determina la eficacia de una mascarilla casera

El rendimiento en términos de protección depende de dos factores esenciales: el ajuste de la mascarilla a la cara y la capacidad de filtración del material. Las mascarillas tienen una función de filtrado del virus que está en suspensión en el aire, pero sirven también como protección ante salpicaduras de fluidos.

Para elegir un filtro adecuado es necesario valorar su capacidad de filtración, la resistencia que ofrece al respirar, la posibilidad de que desprenda fibras y su compatibilidad con la mascarilla de tela. Una mascarilla casera debe estar fabricada con un material que capture las partículas virales y permita a la vez una respiración tolerable.

La fabricación de mascarillas no es un proceso tan sencillo como puede ser el de fabricación de batas. Ya en 1918, en los primeros escritos sobre fabricación de mascarillas, se apuntaba que la eficacia de una mascarilla dependía del número de capas de gasa con la que estaba hecha y de la calidad de dicha gasa.

Desde inicios del sigloxx distintos materiales han sido utilizados en la fabricación de mascarillas, como la celulosa, el algodón, el lino, la fibra de vidrio o la microfibra polimérica. Actualmente, la evolución tecnológica y de los tejidos hace posible que otras opciones de fabricación sean posibles, aunque la correcta utilización de los filtros adecuados es fundamental para una retención efectiva de partículas.

Los materiales caseros con mejor equilibrio entre filtración y respirabilidad

Entre los materiales caseros, explica la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), los de algodón «funcionan mejor que otros» ya que no solo tienen una alta capacidad de filtración sino que también, al ser un material flexible, logra una mejor adaptación a la cara. Se debe evitar, en tanto, materiales que «a simple vista parecen más porosos», como puede ser la lana.

La tela de camiseta, la funda de almohada, el algodón tupido y la franela son las opciones domésticas que ofrecen el equilibrio más razonable entre capacidad de filtración, ajuste y resistencia al aire. La tela de camiseta suele adaptarse mejor a la cara, mientras que la funda de almohada puede ofrecer una filtración adecuada si tiene una elevada densidad de hilos.

MaterialCaracterísticas principalesValoración práctica
Tela de camiseta de 100% algodónFlexible y con buena adaptación a la caraUna de las opciones domésticas más equilibradas
Funda de almohada de 600 hilosTejido denso y con capacidad de filtraciónMaterial adecuado para una mascarilla improvisada
Algodón de alta calidad180 hilos o más, tejido apretado e hilo gruesoMejor rendimiento que el algodón ligero
Algodón y franelaUna capa exterior de algodón y una interior de franelaCombinación útil si permite respirar con normalidad
Paño de cocinaBuena filtración, pero mayor resistencia al respirarNo es la opción preferible para uso prolongado
Bolsa de aspiradoraAlta capacidad de filtración, pero material rígidoNo aconsejable si dificulta la respiración o desprende fibras
Bufanda, lino y sedaMenor capacidad de filtración en las comparaciones citadasOpciones menos adecuadas

Así lo demuestra un estudio sobre mascarillas caseras publicado en la revista Disaster Medicine and Public Health Preparedness, en 2013, que asegura que si bien las mascarillas quirúrgicas son tres veces más efectivas para bloquear la transmisión de virus como el de la gripe, las caseras también «reducen significativamente el número de microorganismos expelidos».

La tela de bufanda, la de una camiseta o la de paños de cocina fueron algunos de los materiales analizados en el estudio, que encontró que «la funda de almohada (de 600 hilos) y la camiseta de 100% algodón fueron los materiales domésticos más adecuados para fabricar una mascarilla improvisada», y que la opción preferible es la de la camiseta, «ya que proporciona un mejor ajuste» a la cara.

Esto se debe a que las telas confeccionadas por algodón y poliéster son algunas de las que mejor funcionaron, con una media de 70,24% de filtración para virus y de 76,60% para bacterias analizadas (similares a al virus de la gripe). Las camisetas con 100% de algodón, en tanto, tuvieron una eficiencia en la filtración de bacterias de 69,42%, y ese porcentaje aumentaba a 70,66 si se utilizaban dos capas de tela.

Según el estudio, de todos los materiales probados, los que mejor funcionaron para filtrar tanto virus como bacterias fueron la tela con la que se confeccionan las bolsas de las aspiradoras y los paños de cocina. Aunque en esos casos, la rigidez y las dificultades que puedan dar al respirar, hacen que no sean los más aconsejables.

Las bufandas, el lino, y la seda, en tanto, son los que menos evitan las transmisiones. En el caso de las bufandas, con solo un 48,87% de efectividad para filtrar el virus estudiado.

La importancia del número de hilos y de las capas

En el mismo sentido apunta una investigación publicada a principios de abril y en la que un equipo de científicos del Wake Forest Baptist Health evaluó la efectividad de diferentes mascarillas caseras para evitar la filtración de partículas de 0,3 a 1,0 micras de diámetro, es decir, el tamaño de las partículas de muchos virus y bacterias.

Según esa investigación, las telas de algodón de alta calidad, con 180 hilos o más, y las de tejido apretado e hilo grueso son las que mejor funcionan. Para esos casos, las mascarillas fabricadas con dos capas del material lograron una efectividad en la filtración del 79%, en tanto que para las máscaras quirúrgicas fue de entre 62% a 65% y de un 97% para los respiradores N95.

Pero aquellas máscaras realizadas con algodón ligero o con solo una capa, no tuvieron una buena filtración, en algunos casos llegando solo a evitar la salida de un 1% de las partículas. Son efectivas también las mascarillas realizadas con una capa de algodón por fuera y franela por dentro, dice el estudio y, en ese sentido, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomiendan por ejemplo la utilización de un filtro de café entre las telas.

Las mascarillas de tela caseras suelen estar fabricadas con una doble capa de tela de algodón, cuanto más tupido mejor, y con un bolsillo para introducir un filtro que se retirará tras cada uso para poder lavar y desinfectar la tela.

El hecho de duplicar las capas de material no parece aportar una ventaja adicional en todos los casos. Lo importante es que las capas mantengan una densidad suficiente, no dificulten la respiración y permitan que la mascarilla se adapte correctamente a la cara.

Al decidir qué tela usar, un método sencillo para poder detectar qué tan poroso es un material, es colocarlo hacia la luz y cuanta menos pase, mejor filtración tendrá. Por otra parte, según la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria, para confeccionar una mascarilla casera, son preferibles las telas nuevas, a las viejas y desgastadas.

Filtros caseros: café y bolsas de aspiradora

En un principio, cuando no se podía acceder tan fácilmente a los filtros, eran muchas las personas que utilizaban filtros de café o de bolsas de aspiradoras. Estos pueden ser efectivos, pero también presentar muchos riesgos, fundamentalmente porque no son respirables y pueden contener fibras dañinas que podrían llegar a inhalarse.

Los filtros de café pueden introducirse entre dos capas de algodón, pero su utilización debe valorarse con especial cautela porque un material que mejora la filtración puede aumentar demasiado la resistencia al aire. La bolsa de aspiradora aparece entre los materiales con mayor capacidad de filtración en algunos estudios, aunque su rigidez y la dificultad para respirar hacen que no sea la opción más aconsejable.

Es más aconsejable comprar los filtros especiales para estas mascarillas de tela. Lo importante es asegurarse de que se puedan colocar en una capa intermedia y que tenga algodón por ambos lados del filtro.

Los expertos desaconsejan utilizar los filtros caseros que se popularizaron en las redes como útiles ante la escasez de material de las primeras semanas de la pandemia (los de aspiradora o café, por ejemplo) y defienden la importancia de comprar filtros homologados, siendo los más recomendados parara combatir el covid-19 los filtros contra partículas P2 o P3.

Filtros especiales para mascarillas de tela

Las mascarillas de tela, bien las compradas en establecimientos o bien las hechas en casa, deben tener un espacio para colocar un filtro de protección desechable. Los filtros son una especie de tela que debe ponerse en el bolsillo interno de estas mascarillas y tienen que adaptarse a la normativa europea UNE-EN 143:2001.

Las mascarillas de media-alta filtración están compuestas de 4 o 5 capas, tres de las cuales, que se sitúan en medio de las otras dos, hacen las labores de filtro. Normalmente estos tejidos internos que hacen de filtros están hechos de una capa fina de fibras de polipropileno spunbond densamente unidas.

Los filtros contra partículas y aerosoles están diseñados para protegerte de contaminantes sólidos y líquidos suspendidos en el aire. P1: Eficiencia de filtración mínima del 80%. P2: Eficiencia de filtración mínima del 94%. P3: Eficiencia de filtración mínima del 99.95%.

Tipo de filtro o mascarillaEficacia de filtraciónFuga hacia el interior
FPP178%22%
FPP292%8%
FPP398%2%
P1Eficiencia de filtración mínima del 80%
P2Eficiencia de filtración mínima del 94%
P3Eficiencia de filtración mínima del 99.95%

Los filtros de electreto son fibras cargadas eléctricamente que pueden atrapar partículas y microrganismos mediante atracción electrostática. Se ha demostrado que los filtros de electreto capturan la mayoría de las partículas biológicas suspendidas en el aire.

Una ventaja de este tipo de filtros es que son menos densos que los convencionales, sin perder eficiencia. Sin embargo, pierden eficiencia con el tiempo, sobre todo si son expuestos a aerosoles.

En los últimos años empiezan también a aparecer estudios que indagan sobre la capacidad de nuevos materiales para la filtración de partículas bacterianas, como las nanofibras compuestas, basadas en poli-ácido láctico reforzadas térmicamente.

Estos nuevos materiales, que suponen una filtración que puede variar desde unos pocos nanómetros hasta cientos de nanómetros, no se pueden fabricar mediante técnicas tradicionales y son capaces de filtrar de manera efectiva mediante mecanismos como el del movimiento browniano.

En el estudio realizado por Suen et al. las mascarillas de nanofibra de alta filtración demuestran tener la misma capacidad de filtración y mejor permeabilidad (menor resistencia al aire) que una mascarilla de alta filtración de una marca comercial reconocida con la que se realizó el estudio comparativo.

Qué filtros no sirven para todos los contaminantes

Los filtros respiratorios son dispositivos diseñados para purificar el aire que respiramos, eliminando partículas, gases o vapores nocivos antes de que ingresen a nuestros pulmones. Los filtros se clasifican según su capacidad de filtrado.

Filtros para partículas

Estos filtros están diseñados para capturar partículas sólidas y líquidas presentes en el aire, como polvo, humo, polen o aerosoles. Son ideales en entornos con alta concentración de partículas, como fábricas, talleres de carpintería o durante actividades al aire libre en temporada de alergias.

Para trabajos de soldadura o exposición al humo generado por combustibles, se recomienda el uso de filtros de alta eficiencia P2 o P3, ya que el humo contiene partículas muy finas que pueden ser tóxicas. Los agentes biológicos, como bacterias, virus o esporas, se asocian a filtros de partículas de alta eficiencia.

Filtros para gases y vapores

Los filtros para gases y vapores orgánicos están diseñados para protegerte de contaminantes químicos presentes en el aire que se derivan de compuestos orgánicos. Son ideales para actividades que involucran pinturas, barnices, adhesivos o productos de limpieza a base de solventes.

Los filtros para gases y vapores inorgánicos están diseñados para proteger contra contaminantes químicos derivados de compuestos no orgánicos presentes en el aire. En ambientes donde el oxígeno está desplazado por gases peligrosos, los filtros convencionales no son suficientes.

En estos casos, se utilizan sistemas de respiración asistida con suministro de oxígeno o aire comprimido (no filtros pasivos). Los filtros de partículas para una mascarilla de tela no sustituyen a los equipos respiratorios diseñados para gases, vapores, falta de oxígeno o contaminantes industriales específicos.

Comparación con mascarillas quirúrgicas, FFP2, FFP3 y N95

Conviene distinguir 2 grandes grupos de mascarillas. Las mascarillas de protección respiratoria trabajan filtrando de fuera a dentro, mientras que las mascarillas quirúrgicas o de barrera trabajan filtrando de dentro a fuera.

Las mascarillas de protección respiratoria tienen como utilidad principal protegernos de aquellos agentes que puedan ser perjudiciales para la salud por inhalación, a través de diferentes sistemas de filtración y distintos tipos de filtros, según se trate de partículas sólidas o aerosoles líquidos, gases o vapores.

Es obligatorio que estén certificados bajo normas europeas y disponer del marcado CE según reglamento. Eso garantiza la calidad del producto y que ha pasado todos los ensayos pertinentes.

Las mascarillas quirúrgicas están especialmente pensadas para usarse en quirófanos. Con ellas, el profesional de la salud impide que el aire que exhala expanda virus, partículas o bacterias que puedan infectar o llegar hasta las personas que están a su alrededor.

Están diseñadas para impedir la salida de microorganismos de las vías respiratorias, mediante contención, actuando como una barrera, para no infectar a terceros, que trabajan filtrando de dentro a fuera. Se consideran un producto sanitario y están certificadas como tal, también según reglamento, y también deben estar certificadas conforme a su norma europea de aplicación.

Las mascarillas FFP1 tienen una eficacia de filtración mínima del 78% y un porcentaje de fuga de hasta el 22%. Las mascarillas FFP2 poseen una filtración mínima del 92% y una posibilidad de fuga del 8%.

Las mascarillas FFP3 tienen una filtración mínima del 98%, y el porcentaje de fuga es solo del 2% como máximo. Las mascarillas N95 tienen una filtración mínima del 95%.

Las mascarillas autofiltrantes pueden tener válvula de exhalación para facilitar la respiración y evitar la condensación. Pero al no filtrar el aire exhalado de quien las utiliza, no se deben colocar a pacientes contagiados, porque el aire saldría sin ningún tipo de retención y propiciaría la difusión del virus.

Las mascarillas caseras, por tanto, no deben considerarse equivalentes a una mascarilla quirúrgica, FFP2, FFP3 o N95. Su utilidad principal es añadir una barrera física y reducir la emisión de gotículas, siempre que cubran correctamente la nariz y la boca y se utilicen junto con las demás medidas de prevención.

Qué eficacia real puede esperarse de una mascarilla casera

De todas maneras se debe tener en cuenta que según los CDC, en promedio el porcentaje de partículas presentes en el ambiente que se filtran al individuo a través de la mascarilla pueden ser del 33 % en el caso de las mascarillas caseras, de 25% para las quirúrgicas y de 1 % para las FFP2 o N95.

Lo que significa que si bien pueden proteger a los demás de la persona enferma, no son tan efectivos cuando la persona está sana y se enfrenta a alguien contagiado. Así, si bien el uso de mascarillas caseras es recomendable, aclara SESPAS, se trata de «una medida adicional y voluntaria que no sustituye a las otras medidas recomendadas y eficaces», como el distanciamiento.

Es importante remarcar, no obstante, que se ha demostrado que estas mascarillas no protegen de la misma manera que las mascarillas quirúrgicas en situaciones de virus respiratorios, no solo por el tipo de material y su capacidad de filtrado, sino también por su retención de humedad.

Además, hay que tener también en cuenta que pueden llegar a producir una falsa sensación de seguridad, siendo incluso perjudicial para el usuario que la lleva puesta. Ninguna mascarilla es cien por cien efectiva, pueden servir para protegerte a ti y a los demás si se combinan con el distanciamiento social y el lavado regular de las manos.

Cómo debe ser la mascarilla que incorpora un filtro

Los requisitos que recomienda el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo para el diseño de la mascarilla casera son: debe cubrir nariz, boca y mentón; debe constar de material filtrante; debe garantizar un ajuste adecuado con la cara para que no haya fugas.

Las gomas de ajuste pueden sustituirse por tiras para atar. La mascarilla que se compre debe ser lo suficientemente ancha como para cubrirse la nariz y la barbilla y debe ser lo suficientemente ajustada para no crear espacios.

También es importante que las mascarillas lleven los pliegues en el mismo sentido, y que estos queden mirando para abajo, para evitar que quede polvo en los pliegues, ya que, si estos miran hacia arriba, cualquier mota de polvo quedaría entre ellos almacenada.

No hay que olvidar nunca que una mascarilla, sea de tela casera, comprada, quirúrgica, etc. es eficaz solo si se coloca de forma adecuada; es decir, que ajuste cómodamente desde la parte superior de la nariz hasta debajo de la barbilla sin dejar espacios.

Cómo colocar, cambiar y conservar el filtro

Hay que asegurarse de reemplazar el filtro después de cada uso diario, de lo contrario el material puede comenzar a degradarse y la filtración no será tan efectiva. Es muy importante que se manipule siempre la mascarilla desde la parte posterior, evitando entrar en contacto con su parte frontal.

Además, es fundamental que se mantenga una correcta higiene en las manos, ya sea mediante el uso de alcohol isopropílico o utilizando jabón de manos. Una vez retirada la mascarilla, se saca el filtro y se mete en una bolsa cerrada para tirarla a la basura.

Se debería aprovechar el cambio de filtro para lavar también la mascarilla de tela, normalmente en la lavadora a 60ºC. Después se introduce el nuevo filtro y se comienza a utilizar con normalidad hasta que termine su ciclo útil de vida y repitamos el proceso.

Las mascarillas de tela caseras suelen estar fabricadas con una doble capa de tela de algodón y con un bolsillo para introducir un filtro que se retirará tras cada uso para poder lavar y desinfectar la tela, en un ciclo de al menos 30 minutos y a 60ºC de temperatura.

Previo a confeccionar la mascarilla, la tela debe lavarse y también luego de cada uso, preferiblemente a una temperatura de 60 grados. Entre un uso y otro, conservarla en una bolsa limpia, seca y transpirable.

Uso correcto y límites de las mascarillas caseras

Para colocarnos la mascarilla, es muy importante que la mascarilla cubra de forma correcta la nariz y la boca. No deben quedar huecos u oberturas por las que pueda colarse o salir aire sin filtrar.

Todo el tiempo que se esté con ella no se debe mover de arriba hacia abajo, es mejor quitarla y meterla en un sobre de papel mientras, por ejemplo, estamos tomando un café en una terraza. Por último, cuando nos vayamos a quitar la mascarilla, debemos tocar lo menos posible su superficie para evitar contaminarnos las manos sin darnos cuenta.

En este caso, lo que hay que hacer es quitarse la mascarilla por las cintas que la sujetan a las orejas. Debes lavar y desinfectar bien tus manos y boca, no tener la mascarilla al aire en un ambiente que pueda estar contaminado y, una vez que la hayas usado, si estornudas o toses y sientes que se está acumulando la humedad en su interior, deséchala, vuelve a lavarte y usa una nueva.

Las mascarillas solo son eficaces si se combinan con el lavado frecuente de manos con agua y jabón o con una solución hidroalcohólica. El uso de mascarillas se recomienda como forma complementaria para evitar contagios, pero no hay que olvidar que las principales recomendaciones frente a la transmisión y propagación de la COVID-19 son quedarse en casa y mantener el distanciamiento social, lavarse bien las manos, así como cuidar la higiene en general, y desinfectar la casa.

No se recomienda un uso prolongado de más de 8-12 horas, sea este continuado o intermitente. En cualquier caso, pueden ser una protección extra, pero las mascarillas caseras no deben utilizarse como sustituto de una protección respiratoria certificada cuando exista exposición a agentes infecciosos o peligrosos.

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