El agua es el nutriente más importante en la producción ganadera y, sin embargo, a menudo se pasa por alto. El agua está involucrada directa e indirectamente en cada proceso fisiológico. Es un medio de transporte de nutrientes, material de desecho, hormonas y otros mensajeros químicos, también para el alimento a través del tracto gastrointestinal.
La cloración puede reducir la transmisión de enfermedades como la Salmonella, E. coli y Coccidiosis, además de remover algas y microorganismos de los estanques y abrevaderos. Sin embargo, su eficacia depende principalmente del pH, la turbidez, la materia orgánica, la dureza del agua, la dosis, el tiempo de contacto y el mantenimiento de las tuberías y bebederos.
Por qué el agua es esencial en la ganadería
Los animales, al igual que los seres humanos, pueden vivir periodos largos sin comida. Sin embargo, sin agua, pueden morir en cuestión de días. Lamentablemente, tanto la calidad como la cantidad del agua que se le proporciona al ganado son frecuentemente descuidadas.
El agua juega un rol muy importante en la regulación de la temperatura corporal, actúa como lubricante en las coyunturas del esqueleto y es un componente de muchas reacciones químicas básicas. Muchas veces se invierte más tiempo y esfuerzo en el análisis de hongos, algas, etc. en las raciones de comida, y no tenemos en cuenta el ingrediente de mayor importancia por volumen consumido por nuestros animales: el agua.
El acceso a agua potable de calidad es clave para un rendimiento óptimo. Mejorar la calidad del agua permite reducir la presión de patógenos, prevenir enfermedades y aumentar la ingesta de alimento.
| Animal o sistema productivo | Relación o efecto indicado |
|---|---|
| Pollos | Los pollos beben hasta 2 veces más agua que pienso |
| Cerdos | Los cerdos mejoran hasta un 10% su conversión alimenticia con agua limpia |
| Vacas lecheras | Las vacas necesitan 3 litros de agua por cada litro de leche producido |
Principales problemas de cloración en ganadería
Clorar sin analizar previamente el agua
De esta forma, nos podemos asegurar de una calidad óptima del agua mediante un análisis que nos indique el pH exacto, evitando así futuras incidencias. En cualquier caso, es muy recomendable realizar, al menos una vez al año, una analítica en laboratorio de las propiedades químicas y microbiológicas del agua de la que se suministra la explotación.
El dato de pH es sólo una medida rápida para detectar problemas serios de la misma. El agua, como se extrae de la tubería, puede contener gran cantidad de virus, bacterias, protozoos e, incluso, huevos de parásitos.
La calidad del agua puede verse afectada por la salinidad, la dureza, el hierro, los sulfatos, los compuestos azufrados, la turbidez, la materia orgánica y la contaminación microbiológica. En aguas de pozo también pueden aparecer concentraciones elevadas de minerales que requieren un tratamiento específico antes de la desinfección.
Confundir la desinfección con la corrección del pH
La cloración y el pH son aspectos distintos en lo que se refiere a la calidad del agua pero asimismo son dependientes del punto de vista de la efectividad de la cloración para eliminación de bacterias o algas. La cloración debe realizarse en un intervalo de pH entre 4 y 8 máximo por encima de este valor la efectividad es prácticamente nula debido a un desplazamiento del equilibrio químico del ácido hipocloroso que es la sustancia verdaderamente desinfectante.
Un valor pH de 7 indica agua “neutral”. Con valores menores que 7, son cada vez más ácidas, y con valores mayores que 7, cada vez más alcalinas. Así, la mayor parte de las aguas entran en un rango de 6.5 a 8.5, considerándose aceptable.
El nivel de pH óptimo depende del tipo de animal, en aves y porcino un pH de 5 no solo asegura una eficaz desinfección, además contribuye positivamente a la digestibilidad y control de bacterias patógenas en los primeros tramos del aparato digestivo. En rumiantes un pH ácido puede ser pernicioso para la flora ruminal, por lo cual se recomienda no reducir el pH por debajo de 6,5.
El pH se aumenta o se baja utilizando cal para subirlo o ácido diluido para bajarlo. Esto se puede hacer en los tanques de almacenamiento. Pero para ello es necesario establecer la dosis, cantidad a adicionar para asegurar ni elevarlo ni bajarlo demasiado.
Aplicar una dosis insuficiente o excesiva
¿Que entendemos por demanda de cloro? Cantidad de cloro que se consumiría por reacción de este con las sustancias presentes en el agua, sobre todo de carácter orgánico. El cloro añadido al agua se combina inmediatamente con la materia orgánica.
Este cloro combinado no es desinfectante ni aparece como Cloro libre residual. Los primeros miligramos de cloro introducidos no garantizan la desinfección. De hecho, antes de que éste puede realizar una acción biocida eficaz debe reaccionar completamente con las sustancias demandantes disueltas en el agua, quedando un residual libre que ya puede ejercer la desinfección del agua.
Por ejemplo, en aguas de pozo, puede ser necesario añadir 5-10 ppm de cloro activo para poder obtener 0,5-1 ppm de cloro libre residual, ya que el resto es consumido por las impurezas.
En la indicación de modo de empleo se tiene en cuenta esta demanda de cloro recomendando dosificar unos 4-5 gr de hipoclorito por 1.000 litros de agua para asegurar un contenido mínimo de cloro libre residual de 0,4 mg/lt.
No respetar el tiempo de contacto
El proceso consiste en administrar cloro al agua para eliminar bacterias y microorganismos. Pero cuidado, para que la desinfección sea adecuada, es necesario que la sustancia esté en contacto con el agua durante cierto tiempo.
Una vez que las anteriores premisas de pH y demanda de cloro fueron satisfechas se debe ejercer la acción desinfectante. Este efecto desinfectante no es inmediato se requiere un tiempo de contacto que dependerá de las ppm de Cloro libre obtenidas.
Se puede obtener este tiempo de contacto de una manera simple y aproximada con la fórmula tiempo de contacto en minutos = 20/ ppm Cloro libre, de manera que para 1 ppm de Cloro libre necesitaríamos 20 minutos, y para 0,5 ppm de Cloro libre necesitaríamos unos 40 minutos.
| Cloro libre | Tiempo aproximado de contacto |
|---|---|
| 1 ppm | 20 minutos |
| 0,5 ppm | 40 minutos |
Los tiempos expuestos en la anterior fórmula son aproximados y están basados en una premisa de seguridad sin tener en cuenta pH y temperatura. Este tiempo de contacto debe tenerse muy en cuenta a la hora de elegir el punto de aplicación, ya que el agua mezclada con el hipoclorito sódico debe estar perfectamente homogenizada un mínimo tiempo de contacto para ejercer la acción desinfectante completa.
Es por ello por lo que se recomienda siempre clorar dentro o antes de un bidón o depósito de almacenamiento, se suele denominar maceración.
Clorar agua turbia o con mucha materia orgánica
La desinfección del agua debe ser precedida de un sistema eficaz de filtración que eliminara la materia orgánica disuelta. La materia orgánica y sustancias «groseras» disueltas se mide como turbidez, se valora como el porcentaje de luz obstaculizado por las partículas en suspensión, es denominado como medición nefelométrica en unidades NTU.
Se considera que el nivel de turbidez debe estar por debajo de 0,5 NTU, con un límite crítico de 1 NTU de turbidez. Si el agua tuviese una turbidez de 5 NTU o superior se considera ineficaz o peligroso el proceso de desinfección con cloro pues además se formarían compuestos Trihalometanos (THMs) peligrosos para los animales por su toxicidad.
La desinfección será completa cuando el agua ya ha sido filtrada para eliminar la turbidez por debajo del límite de aceptabilidad y queda un mínimo de cloro libre entre 0,5-1 ppm como residual desinfectante.
Ignorar el biofilm de tuberías y bebederos
El agua puede albergar casi a cualquier patógeno, como E. coli, Campylobacter o las 1700 cepas de Salmonella. Los patógenos pueden permanecer muchas semanas en el biofilm de las tuberías.
Se ha comprobado que, si se pasa agua contaminada por una tubería estéril, en cuestión de tres a cinco días se acumula biofilm. Por eso, los sistemas de agua de bebida necesitan limpiarse periódicamente y desinfectarse de manera continuada, para reducir los riesgos que crean los patógenos oportunistas.
La desinfección puede verse alterada por la materia orgánica y el Biofilm. La materia orgánica se compone de miles de partículas disueltas; por su parte, el Biofilm es una comunidad de microorganismos que se desarrollan y adhieren a una superficie. Como parte del Biofilm encontramos los restos de sedimentos y los óxidos.
Pero no es suficiente con la desinfección del agua, pues puede ocurrir que, aunque el agua se haya desinfectado, la línea de distribución no se encuentre en buen estado. Es decir, además de los microorganismos propios del agua, los animales también se ven expuestos a otros materiales de las tuberías como el magnesio, los sulfatos, óxidos producidos por la corrosión, etcétera.
Descuidar la limpieza de los bebederos
Cuando tenemos una granja o algún tipo de explotación ganadera, hay que prestar especial atención al abrevadero. En nuestro medio es casi "la regla" descuidar todo lo relacionado con el agua que se ofrece a las vacas lecheras estabuladas.
No es raro por lo tanto encontrar a los bebederos con el fondo cubierto de algas verdes. Me parece haber leído una referencia sobre producción de toxinas por estas plantas.
El agua sin desinfectar puede ocasionarles diarrea y salmonela, entre otras enfermedades. El gran problema es que el agua sin desinfectar conserva su apariencia física. Es decir, parece agua limpia.
¡Cuidado! Pues que el agua tenga una apariencia limpia, no significa que se trate de agua segura. El consumo de agua no desinfectada puede acarrear severas repercusiones para la salud de los animales de la granja, e incluso, de los animales de casa.
La limpieza debe preceder a la desinfección
La limpieza y la desinfección son dos fases inseparables en la higiene de las explotaciones ganaderas. En este tipo de explotaciones es habitual que las paredes, techos y suelos sean de superficie rugosa, que las temperaturas sean bajas y que haya abundancia de materia orgánica, que representan factores limitantes para la acción de los desinfectantes.
Por ello, la limpieza previa a la desinfección de los abrevaderos es crucial. Los detergentes se utilizan para eliminar la suciedad, el estiércol, la grasa y otros tipos de residuos que se acumulan en los corrales, las instalaciones de almacenamiento y los equipos de manejo de animales.
Los utensilios utilizados en la alimentación, el ordeño y otras actividades ganaderas deben limpiarse y desinfectarse regularmente para evitar la contaminación de los productos y garantizar la salud de los animales. Los detergentes son fundamentales en este proceso.
Tras haber realizado la limpieza del abrevadero, hay que dejar que se sequen. El secado reduce la contaminación.
Qué debe incluir un programa de limpieza
- Eliminación de suciedad y residuos.
- Limpieza de equipos y utensilios.
- Mantenimiento de la higiene en las instalaciones.
- Limpieza de vehículos y maquinaria.
- Preparación de superficies para la pintura o el sellado.
Existen detergentes formulados específicamente para diferentes áreas de las explotaciones ganaderas, como las áreas de ordeño, las salas de parto, los comederos, los pisos de los corrales y otros. Estos productos están diseñados para abordar los desafíos de limpieza particulares de cada área.
Es importante seguir las recomendaciones del fabricante al utilizar detergentes en explotaciones ganaderas y cumplir con las regulaciones locales y nacionales sobre el uso de productos químicos en entornos agrícolas. La seguridad del personal y el bienestar de los animales deben ser una prioridad al manipular y almacenar estos productos.
Cómo funciona la cloración con hipoclorito sódico
La cloración del agua es el método más empleado en la actualidad para la desinfección microbiológica, por su bajo coste y eficacia demostrada. De los productos clorados el más utilizado es el hipoclorito sódico en formato líquido, usualmente llamado Lejía.
El hipoclorito sódico, fórmula NaOCl, es un compuesto que destruye los microorganismos por oxidación utilizado a gran escala para la desinfección del agua. Cuando el hipoclorito de sodio se disuelve en agua, se generan dos substancias, que juegan el papel de oxidantes y desinfectantes.
Estos son acido hipocloroso (HOCl) y el ion de hipoclorito (OCl-) el cual es menos activo como desinfectante en unas 80 veces, por lo que no se le atribuye acción desinfectante significativa.
Influencia del pH en el hipoclorito
El pH del agua determina la cantidad de ácido hipocloroso que se forma, de manera que a pH 8 la capacidad desinfectante es solo del 20%. El punto de mayor capacidad desinfectante es pH 5.
pH> 8 se considera el límite crítico para la desinfección con Hipoclorito, esta agua solo podrá ser desinfectada con una sobredosis de producto. Muchos autores consideran crítico un pH> 7,5 ya que a este la capacidad desinfectante se reduce al 50%.
La curva presentada es un modelo a 20ºC de temperatura, por considerarse una temperatura usual a la que puede estar el agua de bebida animal dentro de la granja. Pero considerar que los cambios de temperatura desplazaran la curva en mayor o menor grado, esto es importante si se cloran depósitos al aire libre, los cuales sometidos a la luz solar y en época estival fácilmente superan los 30ºC de temperatura.
Debido a la presencia de hidróxido sódico, sosa, en el producto a base de hipoclorito sódico, el valor del pH aumenta por su simple utilización, por lo cual no es una solución técnicamente eficaz utilizar una sobredosis si no se alcanza el nivel de desinfección ya que el propio aumento de adición alzara irremediablemente el pH del agua a tratar.
Será necesario regular el pH mediante el uso de acidificantes. Además, como vimos anteriormente, la sobredosis de producto a base de aumentar significativamente el nivel de sales disueltas en el agua afectando al balance electrolítico de la ración.
Ventajas y desventajas del hipoclorito sódico
| Ventajas | Desventajas |
|---|---|
| Económico y de fácil accesibilidad. | Su actividad depende de la turbidez, dureza y pH del agua. |
| Muy efectivo para la desinfección. | Pérdida de actividad durante su almacenamiento, muy crítico a partir 30ºC. |
| Efecto residual. | Pérdida de estabilidad ante la luz solar. |
| Sustancia peligrosa y corrosiva. | |
| Transporte ADR. |
Problemas de almacenamiento y estabilidad del hipoclorito
El hipoclorito de sodio es comercializado en una solución de ligero color verde-amarillento y un olor característico. Tiene un alto carácter básico, pH oscila entre 9-11 según su concentración, así como una alta densidad > 1,2 kg/lt.
Es corrosivo, ya que en su proceso de fabricación se genera hidróxido sódico en concentraciones variables aproximadas desde 3 a 12 mg/litro. Se fabrica con una concentración de 150 gr/litro pero normalmente en la etiqueta se declara cloro activo alrededor del 12,5-14% pues el hipoclorito sódico sufre una pérdida progresiva de cloro activo con el tiempo.
Esta pérdida se ve potenciada por la incidencia de la luz y altas temperaturas, por ello los fabricantes recomiendan consumir preferentemente durante los dos meses siguientes a su fecha de envasado. No en vano en las etiquetas se declara la concentración en gr/litro de Hipoclorito sódico con la leyenda «a la salida de fábrica».
El hipoclorito se degrada con facilidad, por lo que se debe almacenar en lugar fresco, protegido de la luz y durante el menor tiempo posible. Se evapora a razón de 0,75 gramos de cloro activo por día desde la solución inicial fabricada.
En un producto que declare 14% de cloro activo se perderá un 10% de actividad en unos 18-20 días y prácticamente el 30% de actividad a los 2 meses, de ahí que se recomiende su uso inmediato dentro de los dos meses desde la fecha de fabricación.
Esta pérdida depende en gran medida de la temperatura, por ejemplo: «Pérdida de actividad mensual a menos de 30ºC es de 2-4%, por encima de 30ºC la pérdida será más rápida y exponencial.
Calentado el hipoclorito sódico se desintegra, también ocurre cuando contacta con ácidos, luz del día, y ciertos metales. El hipoclorito sódico es un oxidante fuerte y reacción con compuestos combustibles y reductores, es una base inflamable.
Estas características se deben tener en cuenta en los procedimientos de transporte, almacenamiento y uso del producto.
El papel de la turbidez, la dureza y la materia orgánica
Como veremos a continuación hay varios factores que obligan a utilizar grandes cantidades de hipoclorito sódico para desinfectar el agua de las explotaciones ganaderas intensivas: pH alto o agua dura. Turbidez alta o materia orgánica. Perdida de eficacia por inestabilidad en almacenamiento.
Ambas características negativas de la calidad del agua se da comúnmente en las aguas de pozo utilizadas para la producción intensiva ganadera, así como la propia gestión de la granja obliga en muchas ocasiones al almacenaje de productos en condiciones poco idóneas.
La materia orgánica y sustancias «groseras» disueltas se mide como turbidez, se valora como el porcentaje de luz obstaculizado por las partículas en suspensión, es denominado como medición nefelométrica en unidades NTU.
El hipoclorito puede perder eficacia cuando el agua contiene una elevada carga orgánica, sedimentos o biofilm. En esas condiciones, una parte importante del producto se consume antes de alcanzar una concentración residual capaz de mantener la desinfección.
¿El cloro perjudica la flora ruminal?
El uso del cloro genera inquietudes cuando se considera la función de las bacterias anaeróbicas del rumen en los procesos digestivos de los bovinos. El cloro, aún en su límite mínimo como elemento protector residual de la aguas, 1 ppm es tóxico para la mayoría de las bacterias, no matará a las bacterias saprofitas que contribuyen a la buena digestión del ganado.
Sin haber profundizado en el tema, no me parece conveniente tratar el agua para consumo de bovinos con cloro sin antes hacer pasar esa agua en un seguro proceso de decloración antes del consumo inmediato por los animales.
Existen otros sistemas menos riesgosos para las bacterias del rumen. Como la ultrafiltración, rayos ultravioleta, la nano filtración, etc.
En rumiantes un pH ácido puede ser pernicioso para la flora ruminal, por lo cual se recomienda no reducir el pH por debajo de 6,5.
Alternativas al hipoclorito sódico
Todos los fenómenos enumerados anteriormente hay que tenerlos en cuenta antes de proceder a un programa de tratamiento desinfectante del agua en una explotación ganadera intensiva.
Aunque comúnmente se utilizó Hipoclorito sódico como herramienta desinfectante por su economía y capacidad desinfectante, hoy día hay nuevas herramientas considerar con mejores prestaciones.
Dicloroisocianurato de sodio
DICLOROISOCIANURATO de SODIO o NaDCC es un sólido con una concentración en cloro activo del 60% el cual se libera en forma de ácido hipocloroso en solución acuosa. Existen formas granuladas, polvo, y comprimidos.
Respecto a su espectro de acción es el mismo que el hipoclorito sódico ya que el principio activo generado es ácido hipocloroso, aunque existen importantes ventajas:
- Igual coste, incluso menor, al ser más económico el transporte y almacenamiento.
- Alta solubilidad (250 gramos/litro).
- No le afecta la dureza del agua para su efectividad.
- No modifica el pH.
- Menor aporte de sales al agua, insignificante.
- Protección frente a la luz solar incluso en disolución.
- Sin pérdidas durante el almacenamiento.
- Transporte y almacenamientos seguros, no sujeto ADR.
- Sencillez de manejo y seguridad para el manipulador.
- El monitorio se realiza midiendo el cloro libre o redox.
- Respetuoso con el medioambiente por menor uso de plástico para los envases y reducir la cantidad total transportada.
Hipoclorito cálcico
Es un sólido que debe diluirse antes de su aplicación, suele presentarse en pastillas de aspecto blanco. El almacenamiento es completamente estable y no peligroso, aunque el polvo es irritante y necesita protección ante la manipulación.
Por contra su solubilidad es muy baja (25 gramos/litro a 20ºC) y si el agua es dura aún menor ya que la riqueza en calcio provocara la precipitación. La riqueza en cloro activo es del 60-70%, por supuesto su espectro de acción es el mismo que el hipoclorito sódico.
Suele tener un costo superior respecto al % de cloro activo, pero tiene la ventaja de su facilidad de transporte y almacenamiento.
Dióxido de cloro
El dióxido de cloro es un desinfectante efectivo porque no depende del pH estándar del agua ni de la materia orgánica. Pero para poder hacer una correcta desinfección con dióxido de cloro, es necesario escoger el producto adecuado.
A diferencia del hipoclorito, el dióxido de cloro no genera cloratos y contribuye a reducir la presencia de Trihalometanos. Estos últimos se forman cuando se utiliza el cloro como desinfectante.
La eficacia del tratamiento con dióxido de cloro se mide a través de medidores digitales fotométricos de cloro libre.
El dióxido de cloro estabilizado es eficaz contra una gran variedad de microorganismos, incluyendo patógenos como E. coli, Salmonella, Campylobacter y otras bacterias que podrían causar problemas de salud en los animales.
A diferencia de otros biocidas, como el hipoclorito y los peróxidos, elimina el biofilm evitando la obturación de los puntos finales reduciendo costes de mantenimiento.
Peróxido de hidrógeno
El peróxido es un oxidante muy potente y cuenta con propiedades que permiten reducir la contaminación microbiológica. Lo mejor es que no aporta olor ni sabor al agua.
El peróxido de hidrógeno se caracteriza por ser biodegradable y no depender de los niveles del pH del agua. Por otra parte, también permite eliminar la cal que está presente en el agua de forma natural.
Radiación ultravioleta y filtración
Existen otros sistemas menos riesgosos para las bacterias del rumen. Como la ultrafiltración, rayos ultravioleta, la nano filtración, etc.
La filtración puede disminuir la turbidez y la materia orgánica antes de aplicar un desinfectante. La radiación ultravioleta puede utilizarse como alternativa física, aunque no proporciona por sí misma el mismo efecto residual en la red de distribución.
Desinfección de instalaciones, tuberías y bebederos
La desinfección es el proceso por el cual se eliminan microorganismos patógenos mediante agentes químicos o físicos. De este modo, podremos prevenir a nuestros animales de enfermedades infecciosas, para incrementar y mejorar la producción y calidad de los productos de origen animal.
Safrax® Pastilla de Dióxido de Cloro se utiliza en la desinfección de todo tipo de superficies e instalaciones donde se alojan, mantienen o transportan animales, granjas, piscifactorías, picaderos, vehículos, etc., así como en desinfección de materiales y otros utensilios de normal uso.
Al ser usado en desinfección de instalaciones de los animales, paredes, suelos, depósitos, tuberías, bebederos, etc., elimina todo tipo de bacterias, gérmenes, ácaros, hongos y parásitos típicos de este tipo de actividades.
En las granjas y mataderos es un proceso habitual el lavar pisos, paredes, bebederos y equipos en los periodos de reposición de partidas de animales o en paradas programadas.
Normalmente es suficiente con hacer dosis de choque en las instalaciones, depósitos y tuberías del agua cuando las granjas están vacías, manteniendo contacto y/o recirculando durante una noche para conseguir levantar el biofilm y garantizar la total desinfección.
Durante el proceso de desinfección se irán controlando las “enfermedades ambientales” como salmonella, Alicylcobacillus, Escherichia coli, Listeria monocitogenes y otros organismos patógenos y parásitos zoonóticos habituales en el entorno de este tipo de instalaciones.
Será necesario adicionar más cantidad al agua de limpieza, a medida que vaya disminuyendo el residual indicado de dióxido de cloro, pues esto es significativo de una actuación en la eliminación bacteriana existente.
Desinfección de superficies
Aplicación por pulverización que garantice el máximo contacto con la actuación de higienización o desinfección deseada. El saneamiento de los muros y pisos puede realizarse por pulverización o nebulización.
Los desinfectantes utilizados en explotaciones ganaderas son productos químicos diseñados para eliminar o reducir la carga microbiana en instalaciones, equipos, utensilios y superficies, con el objetivo de prevenir la propagación de enfermedades, garantizar la bioseguridad y mantener un ambiente higiénico para los animales.
Desinfección de bebederos, depósitos y tuberías
En general la dosis de uso en cada caso será las recomendadas por nuestros especialistas. Es válido considerar que un residual mínimo de producto, en el agua de lavado, reducirá todo tipo de bacterias patógenas.
La práctica recomienda iniciar la limpieza con una dosis de FLOWCID* y comprobando residual que garantice la desinfección total realizar un aclarado posterior.
En las granjas y mataderos es un proceso habitual el lavar suelos, paredes, bebederos y equipos en los periodos de reposición de partidas de animales o en paradas programadas. Normalmente es suficiente con hacer dosis de choque en las instalaciones, depósitos y tuberías del agua cuando las granjas están vacías, manteniendo contacto y/o recirculando durante una noche para conseguir levantar el biofilm y garantizar la total desinfección.
No se requiere uso de ácido salvo ante riesgo de existencia de incrustaciones minerales por las características del agua. No se requiere lavado o enjuague posterior. Siempre es recomendable acompañarlo con dosis de mantenimiento posteriores al uso cotidiano.
Desinfección de ubres y prevención de mastitis
Lavar las ubres de los animales antes y después del ordeño con una solución de producto garantiza la disminución del riesgo de adquirir o transmitir enfermedades como la MASTITIS.
La aplicación por pulverización, bayeta o cualquier otro medio debe garantizar el máximo contacto con la actuación de higienización o desinfección deseada.
El producto produce la higienización y desinfección en la zona de contacto. No actúa sobre el contenido graso y humedad propios de la piel, permaneciendo ésta suave y flexible, acelerando el proceso de desinfección y manteniendo la zona higienizada y por consiguiente reduciendo el riesgo de contaminación bacteriana.
Algas, verdín y sedimentos en los abrevaderos
Para mantener bebederos libres de algas, nada mejor que usar el azul de metileno en dosis de 1 gr por 1000 lts de agua; se mantiene limpiecita.
El uso de azul de metileno en los bebederos requiere confirmar su autorización, la seguridad de la dosis y la ausencia de efectos sobre la coloración y la calidad del agua antes de aplicarlo de forma rutinaria.
Si haces un pretratamiento en el agua para eliminar la población de algas entrantes al recipiente si lo puedes hacer, si no vas a hacer nada y vas tirar el agua en las mismas condiciones, el problema se te va agudizar.
Lo mejor para estos casos es utilizar bebederos plásticos, polietileno, PVC, etc., fáciles de limpiar, y que en la labor de pastoreo de un buen vaquero lo limpie o lo lave ahí sí con agua de cloro, dejándolo secar y después enjuagándolo, botando el agua utilizada para el enjuague.
Problemas específicos del agua de pozo
Hierro elevado
El hierro, por lo menos para el consumo humano, es uno de lo elementos más indeseables, y se exige su reducción a 0.3 ppm. Aunque me da pena, no pude encontrar en varios puntos en los que estuve investigando cuál es el parámetro máximo de permisibilidad de hierro para los bovinos.
Pero teniendo la referencia de los límites para el ser humano, pienso que los niveles tuyos son muy altos y pueden ser riesgosos para los animales a mediano y largo plazo, tienes que establecer referencias para saber si los está afectando y de qué forma, y que debes de una forma u otra rebajarlos.
Bajar el hierro es muy fácil, mediante un proceso de óxidoreducción, el cual se logra entre otros, y de la manera más sencilla, con aireación, la cual puedes hacer de dos formas: inyectarle aire al tanque de almacenamiento mediante un compresor, o cuando estés bombeando del pozo, la eleves verticalmente por un tubo, y la dejes caer en cascada por bandejas llenas de coke, carbón mineral en piedra grande.
En el campo es preferible este sistema que puede llegar reducir el hierro hasta en un 90. La configuración de las bandejas debe adecuarse a los niveles de hierro que deseas eliminar, neutralizar o rebajar, al volumen de consumo de agua y a los porcentajes de hierro que hay.
Agua con olor azufroso
El agua huele azufrosa y las indicaciones iniciales nos decían que con la simple aireación no íbamos a tener ningún problema. Ahora hemos tenido un problema reciente que es el aborto en casi 50% del ganado y de inicio pensamos en era el agua.
Así que estamos por mandar a hacer un análisis físico-químico, de metales y bacteriológico para poder determinar o descartar al agua como causante o no de esos problemas.
Construimos también un estanque en una superficie de 2 hectáreas y ahí estamos almacenando el agua que sale del pozo, ahí se aerea, de ahí va hacia el campo.
La presencia de olor azufroso, salinidad, metales o resultados microbiológicos anómalos debe evaluarse mediante un análisis físico-químico y bacteriológico antes de atribuirle enfermedades reproductivas u otros problemas productivos.
Salinidad, dureza y minerales
Debe prestar atención dependiendo del uso del agua por un lado a su elevada salinidad y dureza pero sobretodo, debe contar con un análisis bacteriológico además de químico, y clorinar el agua según la aplicación que le de a esta.
El uso de aguas de ríos o arroyos puede arrastrar salinidad y otros elementos. El almacenamiento en tajamares con paredes de tierra compactada y base de tosca, carbonatos de calcio y tierras arcillosas puede modificar la calidad del agua por filtración, evaporación y contacto con el terreno.
La dureza del agua también afecta a determinados desinfectantes, puede favorecer las incrustaciones minerales y dificultar la limpieza de tuberías y bebederos.
Cloradores en aguas de vertiente y redes por gravedad
La dosificación de cloro en aguas de vertiente transportadas por mangueras por gravedad requiere considerar la calidad microbiológica del agua, el caudal, el tiempo de contacto y el pH.
El agua puede correr continuamente y, aun así, no tener una calidad microbiológica constante. Por eso, la cloración debe verificarse mediante mediciones de cloro libre residual y no únicamente por la cantidad de producto añadido.
Al amigo del cloro para las aguas de corriente y que habla del pH, una cosa es la desinfección, cloro, y otra el pH; éste se aumenta o se baja utilizando cal para subirlo o ácido diluido para bajarlo.
Esto se puede hacer en los tanques de almacenamiento. Pero para ello es necesario establecer la dosis, cantidad a adicionar para asegurar ni elevarlo ni bajarlo demasiado.
Tratamiento continuo del agua de bebida
La dosificación continuada en el agua de bebida de los animales con dióxido de cloro garantizará una importante mejora en la salud y calidad de vida de los animales.
En las granjas de engorde de pollos dosificar en el agua de bebida da como resultado un mayor peso, menos mortalidad, menos infecciones, menos diarrea, reducción en el costo de medicamentos y otras múltiples ventajas, al ingerir los animales un agua totalmente exenta de posibles problemas infecciosos.
Igualmente, la dosificación en el agua de bebida en granjas de ganado vacuno, da lugar a una reducción importante del número de bacterias en la leche, así como un menor riesgo de infecciones en las ubres.
En una operación lechera con 970 vacas, el volumen de agua consumido por las vacas lecheras aumentó en seis semanas, de 97,000 litros por día a 102,000 litros por día.
La leche por vaca aumentó entre 2 y 3 litros por día, sin el uso de hormonas de crecimiento bovino, BST. Esto muestra claramente que el agua limpia tiene un gran impacto en la calidad de la leche y en la cantidad de leche que puede producir una lechería.
Cómo controlar que la cloración funciona
Para detectar el pH de tus abrevaderos, puedes utilizar un medidor de pH o papeles tornasol. Es importante medir el nivel de pH del agua, pues provee información sobre una posible contaminación de tus animales.
El monitoreo se realiza midiendo el cloro libre o redox. La eficacia del tratamiento con dióxido de cloro se mide a través de medidores digitales fotométricos de cloro libre.
La desinfección será completa cuando el agua ya ha sido filtrada para eliminar la turbidez por debajo del límite de aceptabilidad y queda un mínimo de cloro libre entre 0,5-1 ppm como residual desinfectante.
Será necesario adicionar más cantidad al agua, en caso de desaparecer el residual de producto, pues esto es significativo de una necesidad de mayor actuación en la eliminación bacteriana existente.
Lista de comprobación
- Realizar al menos una vez al año una analítica química y microbiológica.
- Medir el pH, la turbidez, la dureza, la salinidad, el hierro y otros parámetros relevantes.
- Eliminar sedimentos, materia orgánica, algas y restos visibles antes de desinfectar.
- Limpiar y secar los bebederos antes de aplicar el desinfectante.
- Limpiar las tuberías y eliminar el biofilm mediante un tratamiento de choque cuando la granja esté vacía.
- Aplicar el producto en un punto que permita una mezcla homogénea y un tiempo de contacto suficiente.
- Medir el residual en el depósito y en los puntos finales de consumo.
- Revisar periódicamente el estado de las mangueras, tuberías, depósitos, válvulas y bebederos.
- Almacenar los productos de acuerdo con sus condiciones de seguridad y estabilidad.
- Seguir las instrucciones del fabricante y las regulaciones locales y nacionales.
Características de un desinfectante adecuado
Así, un desinfectante ideal debe ser:
- Soluble en agua.
- De amplio espectro.
- Activo en presencia de materia orgánica.
- Estable.
- No tóxico ni generar sustancias tóxicas en contacto con otros materiales o con materia orgánica.
- De rápida acción.
- Con acción residual.
- Penetrante.
- Compatible con todos los materiales.
- Que no afecte al medio ambiente.
Es importante seguir las instrucciones del fabricante al utilizar desinfectantes en explotaciones ganaderas para asegurar su efectividad y minimizar cualquier riesgo para la salud del ganado, los trabajadores y el medio ambiente.

LIMPIEZA BEBEDERO
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