Soluciones para un ambiente con aire limpio

Mantener un aire limpio en los espacios interiores requiere combinar ventilación, control de la humedad, limpieza de superficies y textiles, reducción de productos contaminantes y, cuando sea necesario, filtración o purificación del aire. Estas medidas ayudan a disminuir la presencia de polvo, ácaros, alérgenos, microorganismos, humo y compuestos químicos.

Pasamos una cantidad muchísimo mayor de nuestro tiempo en espacios interiores, sin ser plenamente conscientes aún de la importancia de la calidad del aire de estos espacios. Aunque existe cierta transferencia del aire exterior al interior, la mayoría de las partículas contaminantes que encontramos dentro de los edificios se generan o se liberan directamente en los interiores.

Por qué es importante mantener limpio el aire interior

La exposición permanente a la contaminación atmosférica supone una enorme merma para nuestra salud. Un aire más contaminado tiene consecuencias sobre nuestra salud. Puede producir un incremento de alergias, una mayor propensión a las enfermedades cardíacas y más patologías respiratorias, como el asma.

Es importante tener en cuenta que la inhalación de partículas tóxicas incrementa la probabilidad de sufrir irritación en las vías respiratorias o alergias. Si el aire de tus espacios está cargado puede tener consecuencias negativas para la salud como dificultades en la respiración o potenciar alergias.

Consideramos que un espacio cerrado dispone de aire puro cuando dicho aire no contiene partículas nocivas en suspensión y está conformado por, aproximadamente, un 78% de nitrógeno, un 21% de oxígeno y un 1% de otros gases no perjudiciales como el helio, hidrógeno o argón.

Respirar aire limpio te puede ayudar a:

  • Rebaja los niveles de tensión y estrés.
  • Sensación de revitalización, al disminuir los niveles de CO2 en la sangre.
  • Estimula nuestro sistema inmunológico: reduce las posibilidades de padecer trastornos alérgicos, infecciones respiratorias o asma.
  • Es fundamental en la regeneración celular, produciendo mecanismos antioxidantes, como el colágeno y retrasando el envejecimiento celular.

De dónde procede la contaminación del aire interior

Aunque la higiene de una casa puede favorecer al disfrute de un aire menos contaminado, no es un factor que impida que este integre agentes tóxicos. De hecho, los detergentes, productos de limpieza, ambientadores o pesticidas pueden ser también una fuente de la que procedan los agentes contaminantes de tu hogar.

Que sirvan como pequeño recordatorio los siguientes ejemplos que ilustran esta situación: los químicos procedentes de los productos de limpieza, las emisiones de ciertos materiales de construcción o los microorganismos que producen asma o alergias que surgen por el exceso de humedad o suciedad.

Contaminación exterior

La calidad del aire de tu ciudad influye mucho en la calidad del aire de tu vivienda. Cuando entramos a casa después de pasar tiempo en la calle, traemos partículas contaminantes del exterior que se han acumulado en nuestra ropa y pelo.

Esto ocurre sobre todo si vivimos en zonas urbanas o industriales. Aunque resulta evidente que existe cierta transferencia del aire exterior al interior, hay que comprender que la mayoría de las partículas contaminantes que encontramos dentro de los edificios se generan o se liberan directamente en los interiores.

Combustión y aparatos domésticos

Los gases producidos por el proceso de quema de gases de chimeneas, hornos o calentadores suelen ser la principal fuente de contaminación dentro de los edificios.

Al cocinar, sobre todo si se fríe alimentos, ventilar bien la cocina abriendo las ventanas y usar extractores de humo, dado que la fritura produce una gran polución del aire doméstico.

Compuestos orgánicos volátiles

Los compuestos orgánicos volátiles se encuentran en muchos productos, desde pinturas y pegamentos, pasando por las impresoras, hasta las cortinas del baño. Estos compuestos emiten vapores que pueden resultar muy contaminantes.

Los más frecuentes son Benceno, amoniaco, xileno, tricloroetileno y formaldehído. En parte proceden de los productos utilizados para la limpieza del hogar, aunque también sabemos que algunos materiales de construcción emiten partículas contaminantes.

Tras utilizar determinados elementos de limpieza, pinturas o barnices, algunos compuestos químicos quedan en suspensión en el aire, especialmente si no se hace una correcta ventilación.

Polvo, ácaros y textiles

El polvo que se esconde tras el mobiliario y alfombras de tu hogar también puede contener alérgenos. Los textiles son grandes acumuladores de polvo y ácaros, particularmente si se convive con animales de compañía.

La ventilación elimina el aire viciado, pero no actúa sobre las superficies donde se acumulan los verdaderos agentes contaminantes del ambiente: ácaros, bacterias, polvo, polen.

Humedad, moho y microorganismos

Cuando la humedad se encuentra por encima del 60% favorece el crecimiento de hongos y bacterias. La existencia de humedad facilita la aparición de moho y microorganismos nocivos.

La humedad permite que se acumulen partículas contaminantes nocivas para nuestra salud. Es frecuente que en apartamentos mal aislados, en invierno con la calefacción y las bajas temperaturas en el exterior se produzcan problemas de condensación en el interior del hogar.

Sin embargo, tampoco es conveniente habitar en entornos demasiado secos ya que esto afecta negativamente a la piel y las mucosas. Sistemas humidificadores o deshumidificadores nos ayudarán a mantener un nivel óptimo.

Humo del tabaco

El tabaco también es un gran factor que contribuye a la polución en los interiores en los que se consume. El humo de los cigarrillos dentro de casa libera partículas que contaminan el ambiente y dañan la salud de toda la familia.

No fumar en espacios cerrados y salir a la terraza. O, si la casa lo permite, habilitar una zona para fumadores que esté aislada del resto del hogar y que pueda ventilarse con facilidad.

Ventilación: la medida esencial

Ventilar la casa cada día es un gesto esencial para mantener el aire limpio, reducir la acumulación de humedad y prevenir problemas de salud relacionados con el ambiente interior. Sin embargo, no siempre basta con abrir las ventanas unos minutos.

Si ventilas tu casa a diario, permitirás que el aire contaminado fluya hacia el exterior. Abrir de par en par al menos media hora al día, incluso en invierno, resulta muy beneficioso para mantener el aire limpio en casa.

Realizarlo a primera ahora de la mañana te ayudará a eliminar el dióxido de carbono acumulado en las habitaciones durante la noche, además, es el mejor momento para hacerlo si vives en la ciudad, ya que es cuando más bajos se encuentran los niveles de contaminación.

Ventilación cruzada

Abre ventanas en extremos opuestos de la vivienda para crear corrientes de aire. Así se facilita el intercambio de aire interior y exterior en pocos minutos.

Dentro de la arquitectura bioclimática se apuesta por soluciones en la construcción como la ventilación cruzada, que se basa en generar corrientes de aire naturales dentro de la vivienda. Ésta consiste en abrir una ventana en la fachada de la casa donde sople más el viento y otra en el lado opuesto.

Se recomienda hacerse en intervalos de pocos minutos y un par de ocasiones al día, especialmente tras levantarse y antes de acostarse.

Cuándo ventilar

Los mejores momentos para ventilar son a primera hora de la mañana y después de actividades como ducharse, cocinar o limpiar. En esas situaciones, la humedad aumenta y es más necesario renovar el aire.

Ventila tu casa a diario. Aprovecha la primera hora de la mañana para abrir tus ventanas y balcones durante al menos media hora. Es la mejor hora ya que el aire es más fresco y puro.

Ventilar la casa elimina el dióxido de carbono acumulado durante la noche y ayuda a renovar el aire después de cocinar, ducharse o realizar tareas de limpieza.

Ventilación por estancias

  • Dormitorios: ventilar por la mañana y pasar vapor en colchones y cojines.
  • Baños: ventilar tras cada ducha y limpiar juntas con vapor al menos una vez por semana.
  • Cocinas: ventilar tras cocinar y aplicar vapor en azulejos, encimeras y campanas.
  • Armarios y vestidores: dejar puertas abiertas tras ventilar la habitación y aplicar vapor dentro para evitar olores a humedad.

Ventilación mecánica y filtración

La instalación de sistemas de Ventilación Mecánica Controlada (VMC) es la mejor opción para garantizar la calidad del aire interior en edificios. Esta solución garantiza la renovación de aire necesaria en cada momento así como el máximo confort y ahorro energético.

El suministro aire limpio cuando las condiciones del aire exterior sean malas se puede mejorar con equipos de filtración y purificación del aire.

Usar purificadores de aire es altamente recomendable para limpiar el ambiente y que sea más saludable. Por ejemplo, ayuda a la prevención de alergias para quien no las sufre; y, para quien sí, ayuda a mitigar sus síntomas.

Filtros y purificadores

Los filtros del aire acondicionado funcionan con rejillas por las que pasa todo el aire de la habitación, y en las que se quedan atrapadas la suciedad y los alérgenos.

Los filtros purificadores de alta densidad consiguen eliminar el 80% del polen y el polvo de tu hogar. La gran cantidad de agujeros por centímetro cuadrado les permiten atrapar mayor cantidad de agentes tóxicos.

El carbono activo tiene efecto antibacteriano y descompone gases nocivos y olores.

Un filtro HEPA es capaz de eliminar hasta el 99,97% de las partículas. Un generador de iones negativos permite eliminar olores, polvo, humo y partículas de polen. La tecnología de plasma está desarrollada para reducir los alérgenos, virus y esporas de moho.

Limpieza de los filtros del aire acondicionado

Recomendamos limpiar los filtros de aire acondicionado al menos una vez al mes, de este modo podremos evitar malos olores y lo más importante, sustancias perjudiciales en suspensión.

Los filtros de aire deberán limpiarse con agua y jabón suave, ¡nunca con productos químicos! Además, puedes ayudarte de la aspiradora para eliminar el polvo incrustado.

Limpiar los filtros del aire ayudará a eliminar malos olores y evita la acumulación de estas partículas.

Limpieza de superficies, textiles y objetos

Una correcta limpieza de estos elementos disminuirá el impacto a personas sensibles, alérgicas o asmáticas. La higiene de las superficies es especialmente importante porque la ventilación no elimina el polvo, los ácaros, el polen y las bacterias depositados.

Para mejorar la calidad del aire puedes apostar por una decoración minimalista y tratar de evitar materiales con compuestos contaminantes. El “menos es más” es muy útil para evitar que el polvo y los agentes contaminantes se escondan entre tu mobiliario y objetos.

La ventilación elimina el aire viciado, pero no actúa sobre las superficies donde se acumulan los verdaderos agentes contaminantes del ambiente: ácaros, bacterias, polvo, polen.

Limpieza a vapor

Combínalo con limpieza a vapor. La solución perfecta para un hogar más sano es ventilar la casa y luego limpiar con vapor, que desinfecta sin dejar residuos químicos.

Aplica vapor regularmente en zonas como juntas, azulejos, persianas y colchones. La combinación de aire limpio y vapor reduce la proliferación de hongos y bacterias, y elimina la raíz del olor a humedad.

Al airear la casa cada día y acompañar ese gesto con una desinfección regular a vapor, conseguimos:

  • Una atmósfera más fresca y libre de alérgenos.
  • Reducción de moho, malos olores y ambientes cargados.
  • Prevención de enfermedades respiratorias y alergias.
  • Mayor confort en cada estancia del hogar.

Control de la humedad

Es fundamental controlar los focos de humedad en la vivienda, generalmente la cocina y los cuartos destinados al aseo. Cuando la humedad se concentra en ciertas zonas del hogar, es importante actuar con rapidez para evitar olores desagradables y problemas de moho.

  • Ventila más tiempo en baños y cocinas.
  • No tapes las rejillas de ventilación en ventanas o paredes.
  • Evita secar ropa dentro de casa sin ventilar después.
  • Aplica vapor regularmente en zonas como juntas, azulejos, persianas y colchones.

Si quieres evitar el moho y las humedades, debes ventilar correctamente el baño, ya que el vapor de agua puede llegar a originarlas. Si no dispones de una ventana en el baño, puedes instalar un extractor de aire.

Además, puedes evitar tender dentro de casa, ya que al secarse la ropa el agua se evapora y se queda suspendida en el aire, lo que puede originar humedades. También puedes probar con absorbentes de humedad para armarios o pequeñas habitaciones donde sospeches que pueda producirse este problema.

Uso de productos de limpieza menos contaminantes

Muchos productos de limpieza, como lejía, abrillantadores o disolventes, suelen tener elementos tóxicos que, una vez pasan al aire, pueden provocar asma, tos o mareos.

En habitaciones o espacios grandes no suele suponer un problema, pero en ocasiones utilizarlos en espacios interiores pequeños, como baños, puede resultar perjudicial, más todavía si dicho baño no posee una ventana para ventilar correctamente.

Puedes probar a utilizar productos de limpieza ecológicos, como el jabón neutro, o puedes probar a realizar tu propio detergente casero.

Ten en cuenta los productos de limpieza que utilizas. La mayoría contienen partículas tóxicas que generan sustancias nocivas para los pulmones, afectando así al sistema respiratorio.

Plantas para mejorar el ambiente interior

Las plantas de interior, además de ser un elemento decorativo ideal, pueden ayudarte a purificar el aire de tu hogar. Las plantas son de gran ayuda para purificar el aire.

En 1989 la NASA publicó un estudio indicando qué especies de plantas resultan más eficaces para la purificación del aire en los interiores.

Una selección de cinco nos ofrece variedad en la absorción de diferentes componentes nocivos del aire: ficus de hoja grande, sansevieria, poto, espafilito y palmera de bambú.

También pueden contribuir a la purificación del aire de espacios cerrados los crisantemos, la hiedra, el philodendron, la cinta, el potus, el bambú o el aloe vera.

Existen tipos de plantas como el aloe vera, la aspidistra, la palmera de bambú, los helechos o el potus que son especialmente indicadas, ya que además se encargan de eliminar toxinas como el benceno, el formaldehído o el amoniaco, químicos que se encuentran en barnices, pinturas o elementos de limpieza.

Hábitos para evitar humos y contaminantes

Di adiós al tabaco. Si necesitas otra razón para dejar de fumar, esta es realmente buena: el humo de los cigarrillos dentro de casa libera partículas que contaminan el ambiente y dañan la salud de toda la familia.

Contar con espacios libres de humo no solo reduce los químicos del aire, sino que también hace que el olor no se impregne en paredes, muebles o textiles.

Al cocinar, sobre todo si se fríe alimentos, ventilar bien la cocina abriendo las ventanas y usar extractores de humo, dado que la fritura produce una gran polución del aire doméstico.

Arquitectura y edificios más saludables

Ciertas estrategias de la arquitectura bioclimática y algunas exigencias en la construcción de los Edificios de Consumo Casi Nulo (ECCN) hacen que de manera indirecta obtengamos interiores más saludables al aplicar sus métodos.

Dentro de la arquitectura bioclimática se apuesta por soluciones en la construcción como la ventilación cruzada, que se basa en generar corrientes de aire naturales dentro de la vivienda.

Las estrategias más sofisticadas y modificaciones en la vivienda o en el entorno de trabajo pueden resultar más costosas, pero también son de mayor eficacia a largo plazo.

Medidas para reducir la contaminación del aire exterior

La calidad del aire exterior influye en los espacios interiores, por lo que los hábitos ambientales también contribuyen a mejorar el aire que respiramos en las ciudades.

  • Uso del transporte público y utilización del coche privado solo cuando sea completamente necesario.
  • Alternativamente, se puede compartir coches privados entre varias personas.
  • Elegir, a la hora de comprar el coche, un modelo de bajo consumo energético.
  • Llevar a revisión de manera anual el coche para comprobar que el vehículo no contamina más de lo permitido.
  • Por descontado, todo desplazamiento que se pueda realizar en bicicleta o andando es menos contaminante que cualquier coche.
  • Reciclar no solo disminuye la cantidad de basura que hay en el planeta, también ayuda a mantener la calidad del aire.
  • Usar espráis que sean respetuosos con el medio ambiente y no generen gases invernadero.
  • Cuidar las zonas verdes de las ciudades, porque pueden ayudar a absorber CO2.
  • En casa, utiliza bombillas de bajo consumo.
  • No derroches agua.
  • Consumir productos sostenibles y reducir la carne en la dieta son dos formas de evitar la sobreproducción de alimentos y, por tanto, de reducir las emisiones.

Rutina diaria para un aire más limpio

  1. Ventila la vivienda a primera hora de la mañana durante al menos media hora.
  2. Renueva el aire después de ducharte, cocinar o limpiar.
  3. Comprueba que las rejillas y los extractores de ventilación no estén obstruidos.
  4. Controla la humedad en baños, cocinas, ventanas, armarios y habitaciones con problemas de condensación.
  5. Limpia con frecuencia el polvo, las alfombras, las cortinas, los colchones y otros textiles.
  6. Utiliza productos de limpieza ecológicos o jabón neutro y ventila mientras los empleas.
  7. Limpia los filtros del aire acondicionado al menos una vez al mes.
  8. Mantén la vivienda libre de humo de tabaco.
  9. Considera equipos de filtración o purificación cuando el aire exterior sea malo o existan personas alérgicas o asmáticas.
  10. Utiliza plantas de interior como apoyo para mejorar la calidad ambiental de los espacios que habitamos.
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